Los miembros del Jurado, ayer en la Casa de ABC, durante las deliberaciones. De izquierda a derecha, Jorge Galindo, Pablo Genovés, Daniel Canogar, Chema Madoz, Humberto Rivas, Gustavo Torner, Eduardo Úrculo, Tomás Llorens, Juan Genovés, José Miguel Santia

Agustín Llanos y Amparo Garrido Arce ganan los II Premios ABC de Pintura y Fotografía

Amparo Garrido Arce, con su pieza «Ventanas, papeles y el hombre del saco» y Agustín Llanos, por su obra «En la piscina con Hockney», respectivamente, obtuvieron ayer los II Premios ABC de Pintura y Fotografía, dotados con 2,5 millones de pesetas cada uno. El Jurado, presidido por Tomás Llorens, destacó la calidad de las obras a concurso.

MADRID. R. V./A. A.
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Agustín Llanos ha nadado «En la piscina con Hockney» desde un poderoso azul, de 2 x 2 metros, casi (aunque no) abstracto, en donde se juega con el relieve, con la segunda y tercera dimensión. Confiesa que se presentó al concurso porque le cautivó el «stand» de ABC en ARCO. «Me llamó mucho la atención ese espacio, sobre todo al pasear por la Feria donde exponía mis obras en la galería Max Estrella» y donde acaba de presentar una individual. «Estoy seguro de que este importantísimo premio me dará un empujón en la proyección artística, sobre todo en cuanto a reconocimiento».

CARTESIANO

De sus 37 años, Agustín Llanos ha volcado más de quince en el mundo del arte y de ellos, cinco con la galería Max Estrella. (Casi) nunca deja de pintar ni de tallar. Sólo conjuga el verbo laborar: «Trabajo mucho pero produzco poco. Soy muy exigente con mis piezas y por eso expongo una vez cada dos o tres años. La clave para que una obra esté concluida y perfecta es que me emocione». Agustín Llanos es un enamorado del arte clásico y actual y así cita (sin orden de preferencia) a Rembrandt, El Greco, Tàpies, Millares, Mompó... ¿La vena abstracta corre por sus venas? «Evidentemente, por la mayor parte de los nombres que acabo de citarle. Aunque hoy en día es complicada la abstracción porque ofrece pocas claves. Como la poesía. Cuantas menos claves ofrezcas más difícil será entenderla».

Tomás Llorens, presidente del Jurado, ha señalado que la obra de Agustín Llanos puede encajar perfectamente en la etiqueta de la nueva abstracción que ha caracterizado a las creaciones presentadas a este II Premio ABC de Pintura, donde también ha destacado la diversidad de tendencias. «En la piscina con Hockney» es una pintura que hace uso de un soporte innovador, la tercera dimensión, en el que la pintura se emplea como experiencia del color al modo de la nueva abstracción. «Lo que distingue a esta obra quizá sea su gran elegancia formal —puntualiza Tomás Llorens— y una referencia formal a la Historia de la pintura moderna y en particular a Hockney. Formalmente hay un cierto regusto pop. Se trata de una gran pintura de imagen».

Agustín Llanos ha nadado con Hockney y su «Big class» y labora desde el método más absolutamente cartesiano: «Me levanto sobre las 9 y media, desayuno y me bajo al taller durante más de tres horas. Allí trabajo con tres, dos, una o ninguna pieza; otras veces me paso el tiempo dibujando. Es lo que llevo dentro». Puro cartesianismo, entre la bidimensionalidad y la tridimensionalidad.

Amparo Garrido para su coche en la cuneta (está intentando llegar al aeropuerto de Barcelona) y pide con humor que se le dé de nuevo la noticia. «¿Es cierto que he ganado el primer premio del concurso de fotografía de ABC? ¡Es fantástico! ¡Dímelo otra vez, por favor!». Para Garrido este galardón supone un respaldo a su carrera artística, que compagina con la fotografía profesional en arquitectura e interiorismo, y un incentivo para seguir haciendo fotografías en color, de las que las premiadas ahora han sido el primer ejemplo. El presidente del Jurado, Tomás Llorens, ha destacado del tríptico premiado «Ventanas, papeles y el hombre del saco», la «delicadeza, equilibrio, perfección formal, complejidad de contenido y relación con un nuevo pictorialismo» y subraya «su gran refinamiento y perfección». Se trata de una representación del espacio «a través de ventanas que se abren y del acento en la bidimensionalidad de la imagen y el uso de elementos patrones decorativos, como el papel pintado».

LA SOMBRA DEL HOMBRE

Pero ¿qué ha querido decir con este juego de papeles, pintados y ventanas? «No me gusta mucho explicar las cosas que hago porque prefiero que sea el espectador el que saque sus propias conclusiones, pero en este caso he partido de un sueño recurrente que tenía con siete años: el hombre del saco venía y yo intentaba avisar a mi madre, que estaba en la casa de enfrente, desde la ventana del patio. He partido de esa idea y he intentado recrearla plásticamente poniendo especial cuidado en la elección de los papeles que, tras mucho buscar, he encontrado en almacenes de Madrid y Barcelona. Son de los años 70 cuando casi todas las casas estaban empapeladas y he puesto mucho cuidado en reflejar bien el ambiente. En este montaje también he estudiado mucho las luces y la profundidad del conjunto». Del tríptico ganador la autora se queda con la sombra del hombre del saco «porque es una figura que de pequeña me asustaba mucho pero que ahora me atrae por su misterio y su fuerza».

No es la primera vez que Garrido recibe un galardón por sus obras, pues en 1986 ganó el Certamen Nacional de Fotografía «Los jóvenes vistos por los jóvenes» y el año pasado consiguió el primer premio del concurso de «Arquitectura y Fotografía» de Fomento. Sus obras están también en colecciones como las del Reina Sofía, Fundación Coca-Cola España y los Fondos de Fotografía de la Comunidad de Madrid, entre otras. «Lo más importante para hacer una buena fotografía es partir de una buena idea, tener algo que contar. Y creo que afortunadamente la fotografía se está valorando cada vez más, aunque no entiendo cómo la gente no la compra más: hoy por hoy sigue siendo barata».