África de las Heras
África de las Heras
RAROS Y MALDITOS

África de las Heras, la española del KGB que ayudó en el asesinato de Trotski

Reclutada en la Guerra Civil, prestó servicio al espionaje soviético hasta su jubilación en 1985. Está enterrada en Moscú tras obtener la orden de Lenin y otras condecoraciones por su valor y entrega

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África de las Heras Gavilán murió en marzo de 1988 en Moscú. Fue enterrada en el cementerio de Jovanskoie, con una lápida en español en la que figura su nombre y su graduación en el KGB: coronel. Ese era su rango cuando se jubiló como instructora tres años antes de su muerte. Había recibido la orden de Lenin, la mayor condecoración en la Unión Soviética; la Estrella Roja, la medalla al valor en la Guerra y otras muchas distinciones por sus servicios a su patria de adopción.

Esta mujer había nacido en Ceuta en 1909 en el seno de una familia conservadora y católica. Su padre era abogado y alcalde de la ciudad y su tío fue un general de división que había fallecido de un balazo cuando intentaba sofocar la sublevación republicana de Jaca en 1930. África de las Heras ingresó muy joven en el recién nacido Partido Comunista de España, que le envió a sumarse en 1934 a la Revolución de Asturias. Al parecer, allí conoció a Santiago Carrillo. Dos años después, al comenzar la guerra, se inscribe como militante de las Juventudes Socialistas en Cataluña. Conoce en Barcelona a un empleado de banca llamado Luis García Lago, con el que contrae un breve matrimonio.

1937 es un año clave en la vida de África de las Heras, que es reclutada por Leonid Eitingon, agente del NKVD, que luego pasaría a llamarse KGB. Conoce también a Alexander Orlov, el comisario político enviado por Stalin a España. Orlov y Eitingon la envían a Moscú, donde pasa unos meses en los que es adiestrada en trabajos de espionaje. Desde esa fecha hasta su jubilación, dedicará todo su tiempo y energía a servir a la inteligencia soviética, que la bautizó con el nombre en clave de Patria.

La apasionante biografía de esta mujer está contada en un libro del periodista Javier Juárez, publicado en 2008 con el título «Patria. Una española en el KGB». En este trabajo se profundiza en su relación con Caridad Mercader, madre del asesino de Trotski, que es probablemente quien la convence de que es más útil a la causa del comunismo como espía que como activista.

Es enviada a Noruega por el NKVD a infiltrarse en las filas troskistas, contactos que le sirven para la importante misión que se le encomienda después: emigrar a México y ganarse la confianza del círculo del propio Trotski. Logra su propósito al ser contratada como secretaria por el líder revolucionario, lo que le permite introducir a Ramón Mercader en la casa donde vive para facilitar su asesinato.

Cumplida su tarea, vuelve a Moscú antes de la invasión alemana. Permanece en la capital muy poco tiempo porque es arrojada en paracaídas tras las líneas enemigas en Ucrania a finales de 1941 para labores de sabotaje e interceptación de comunicaciones.

En 1946, finalizada la contienda, se instala en París, donde conoce a Felisberto Hernández, escritor uruguayo con el que se casa. Ambos retornan a Montevideo. Allí trabaja de espía con la tapadera de modista.

Se separa del escritor y es enviada por el KGB en 1956 a Buenos Aires para una nueva misión bajo las órdenes de Antonio Bertoni, alías Valentino Marchetti, con el que contrae matrimonio por orden de sus jefes. Durante una década, opera en Argentina y Uruguay como agente hasta que en 1967 retorna a la Unión Soviética, donde servirá como instructora en la Lubianka hasta su retiro. Hoy es una reliquia de la historia.