Las obras del hotel que tapan la vista de la Acrópolis
Las obras del hotel que tapan la vista de la Acrópolis - ABC

La Acropolis se blinda: no se podrán construir grandes edificios en la zona

La polémica llegó con la construcción de un nuevo hotel de diez pisos que alcanza los 31,5 metros de altura y tapa la vista del monumento

Corresponsal en AtenasActualizado:

Todo empezó hace unas semanas: una urbanista griega, Elena Frezadu, vió con horror como el nuevo hotel que se estaba construyendo cerca de su casa, a menos de cinco minutos andando de la colina donde se encuentra la Acrópolis, tapaba completamente el monumento. Se trata de un nuevo edificio de más de cinco mil metros cuadrados con diez pisos que supera los treinta metros de altura (31,5 metros concretamente) cuya construcción se estaba terminando de forma perfectamente legal y con todos los permisos en orden.

Todo conforme a las leyes y reglamentos, porque estaba en el número cinco de la calle Faliru, dentro de una zona urbana algo más alejada del conjunto monumental, que no se encuentra incluida en la zona oficial de protección al monumento.

Frezadu y otros vecinos de la zona comenzaron una campaña de protesta en la plataforma Avaaz y en todas las redes sociales, pidiendo mayor protección para los alrededores de la Acrópolis, y consiguieron rápidamente superar las 25.000 firmas. Tuvieron desde el principio el apoyo de Eleniki Eteria (el equivalente griego de Hispania Nostra), así como de diversas asociaciones de vecinos de barrios cercanos y otras mas culturales. Su protesta llegó a los ministerios competentes (el de Cultura y el de Medio Ambiente y Energía), así como al alcalde de Atenas, Yorgos Kaminis.

El resultado no se hizo esperar; poco después el poderoso Consejo Arqueológico Central (conocido como KAS por sus iniciales en griego), gran defensor del patrimonio cultural heleno, zanjó la cuestión. Canceló el permiso que había concedido anteriormente para la construcción de este hotel y ha suspendido por un año la construcción de cualquier edificio en los barrios cercanos a la colina de la Acropolis (Kukaki, Thisio, Keramikós, Makriyani), que supere los 17,5 metros de altura.

De esta forma paraliza también la construcción de otro gran hotel a poca distancia del de la polémica. En la zona hay edificios pero no superan los siete pisos ni los 21 metros de altura. La señora Frezadu insiste en que se necesitan «urgentemente nuevas regulaciones de construcción y urbanismo».

La propia ministra de Cultura, Myrsini Zorbá, ha declarado que «una vista es un bien cultural y no puede en ningún caso convertirse en un privilegio para unos pocos». Ha dejado también clara la posición del Gobierno, atento a las quejas de los votantes en este año de elecciones generales, europeas, municipales y regionales: «Debemos responder a la protesta de la sociedad civil para que se respete el estado de derecho y el sentido de la justicia».

Lo que complica la situación es que las directivas y la legislación del Ministerio de Cultura contradicen con frecuencia, como ocurre en este caso, lo legislado por otros ministerios, como el de Medio Ambiente y Energía. La Dirección General de Planificación Urbana, que depende de la Secretaría General de Ordenación del Territorio y Medio Ambiente Urbano del Ministerio de Medio Ambiente se ha visto obligada a establecer, en cooperación con el Ministerio de Cultura y otros organismos, un grupo de trabajo para revisar las condiciones de construcción en la zona y tratar el problema de la limitación del contacto visual con la Acrópolis. Sobre esta base, se llevarán a cabo los cambios que se consideren necesarios en el marco institucional sobre legislación de 2012.

El deseo de nuevas regulaciones que protejan la zona y permitan seguir viendo la Acrópolis y sus murallas desde lejos se ha reflejado también en una demanda legal presentada ante los tribunales para conseguir que aumente la protección de los alrededores de la Acrópolis.

Porque a pesar de la crisis griega y la falta de construcción, en estos años el turismo se ha masificado y ha aumentado, con nada menos que 33 millones de visitantes extranjeros en el 2018, todo un record. Y se espera a más de cinco millones de visitantes sólo en Atenas este año.

Ello ha provocado que existan nuevas inversiones, sobre todo extranjeras, relacionadas con el turismo y se han multiplicado los pisos convertidos en apartamentos de Airbnb así como los proyectos de nuevos hoteles en la capital. Con lo que por un lado las autoridades tienen que proteger el patrimonio y hasta la vista del Partenón y los demás templos de la Acrópolis, pero también dar impulso a la creación de nuevas instalaciones para recibir a tantos turistas y aportar inversiones y nuevos puestos de trabajo.