El cadáver de Mateo Morral
El cadáver de Mateo Morral - abc

Presentadas las conclusiones del estudio de la muerte de Morral

ABC adelantó que el anarquista no se suicidó y que fue atado y golpeado poco antes de morir

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Como adelantó ABC en exclusiva, el anarquista Mateo Morral, autor del regicidio frustrado de Alfonso XIII el día de su boda, no se suicidó y, además, las conclusiones oficiales de la investigación, que se presentaron ayer en la sede de la Universidad Nebrija en Madrid, en un acto presidido por su rector, Juan Cayón Peña, revelan que fue golpeado y atado en un momento cercano a la muerte. A este hecho se une que la bala que lo mató fue disparada al menos a veinticinco metros de distancia y con un arma larga. Probablemente, un Winchester, que era de dotación oficial.

Las conclusiones ofrecidas ante profesores, alumnos, abogados e interesados en los enigmas históricos, añaden un aluvión de nueva información y exponen la verdadera cara de Morral, del que se exhibieron varias fotografías. La bomba en el ramo de flores arrojada en la calle Mayor, frente al número 88 (hoy 84), produjo la muerte de 23 madrileños e hirió a 108. El acto contó con la presencia del consejero de Educación de la Comunidad de Madrid, Rafael van Grieken, al que el director de la investigación agradeció el respaldo al trabajo realizado agradeciendo igualmente el apoyo de la presidenta, Cristina Cifuentes, por su sensibilidad a la importancia de la Investigación Universitaria, a la vez que aprovechó para exponer que la experiencia de los investigadores aconseja crear una escuela o instituto universitario de referencia de investigación en la Comunidad de Madrid. La comisión de profesores se propuso estudiar los magnicidios en España y de dos estudiados, las muertes de Prim y de Mateo Morral, han resultado dos vuelcos históricos. En el acto se adelantó que el resto de magnicidios de nuestra historia, como los de Cánovas, Canalejas, Dato y Carrero, según los trabajos iniciados, presentan constantes que arrojan sospechas de que también han sido contados faltando a la verdad.

Examen forense

El grupo investigador ha estado compuesto por el promotor e impulsor de la investigación, Francisco Pérez Abellán; la doctora en Medicina Legal y Forense María del Mar Robledo, el especialista en Criminalística Ioannis Koutsourais, el criminólogo Javier Durán Díaz y el profesor de Investigación Criminal José Romero Tamaral.

En el examen forense realizado por Robledo se destaca igualmente que las heridas detectadas no son las mismas en los distintos reconocimientos médicos de Torrejón de Ardoz y de Madrid. Como subrayan las conclusiones, el cadáver sufre «el síndrome de heridas menguantes, porque, según se acerca a la capital, presenta menos lesiones», y que las señaladas tampoco coinciden con las detectadas en su informe.

El cadáver presentaba una raspadura en el pómulo derecho, que podría ser de la culata de un arma larga. Tiene otras dos lesiones, en la frente y en la boca, inferidas con un objeto contundente que igualmente podría ser de la culata de un arma. Primero en el labio superior y luego con sangrado en el labio inferior, donde se clava el diente por el golpe. Los forenses resaltan que tiene pérdida de piezas dentales y que esto no lo interpretan, lo cual es muy extraño. Además, el cuerpo presenta marcas en la muñeca izquierda  de haber estado sujeto con una correa o cinturón.

Se muestra la extrañeza de que en el sumario, donde se conservan toda clase de peritajes, incluso los más sorprendentes, haya desaparecido el informe de la autopsia, que resulta clave para la revisión del caso. Hallar este informe de autopsia fue objeto de una ardua labor coronada con éxito. Por último, la investigación ha encontrado que, siendo el ministro de la Gobernación de aquel entonces Álvaro de Figueroa y Torres, conde de Romanones, el cadáver de Morral apareció en Torrejón, según fuentes de la localidad, precisamente en una de sus fincas a la que iba de caza.