«HMT Lancastria», un buque de transporte de tropas hundido por los alemanes
«HMT Lancastria», un buque de transporte de tropas hundido por los alemanes - Wikimedia
Segunda Guerra Mundial

La devastadora tragedia naval perpetrada por los nazis que costó la vida a 3.500 hombres, mujeres y niños

El 7 de junio de 1940 el «HMT Lancastria» fue hundido cerca de la desembocadura del Loira por la «Luftwaffe»

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Fue un 17 de junio de 1940. Han pasado 75 años desde que un bombardero Ju-88 (uno de los más polivalentes de la «Luftwaffe» alemana) lanzó varias bombas sobre el buque «HMT Lancastria», donde viajaban aproximadamente 6.000 soldados, civiles, mujeres y niños. Todos iban a ser evacuados de la vieja Europa (tomada en buena parte por Hitler), pero aquel aeroplano acabó con el sueño de 3.500 de ellos, los cuales dejaron este mundo durante las explosiones y el posterior naufragio. Fue una carnicería, la mayor de Gran Bretaña a nivel marítimo en toda su Historia, y la perpetró un único avión. La situación no mejoró cuando se supo la noticia en Londres, pues Churchill ordenó a los medios de comunicación encubrir el suceso y no informar de ello a la población.

Para entender lo que acaeció tristemente a este buque es necesario viajar en el tiempo hasta septiembre de 1939, momento en que comenzó la Segunda Guerra Mundial y Alemania inició el bloqueo de Gran Bretaña por mar. Su objetivo era evitar la entrada y salida de suministros de las islas. Fue también el año en que el buque (hasta hora civil) «Lancastria» fue pintado de gris y requisado por el gobierno para ser utilizado como transporte de tropas. En los meses posteriores, este navío continuó haciendo viajes transatlánticos con el objetivo de transportar mercancías, pasajeros y material de guerra al oeste.

Tras ser utilizado en la campaña de Noruega y Dinamarca (invadidas por los nazis en 1940) el «HMT Lancastria» participó en varias evacuaciones de civiles y soldados como la de Narvik (2.600 personas) o Francia. En la mayoría de ellas, su tripulación tuvo que ver como las bombas de los aviones alemanes caían sobre ellos a pesar de que el suyo era un navío de transporte. No obstante, parece que a los germanos (como pasaría posteriormente con los soviéticos y el « Wilhelm Gustloff») no les importaba demasiado que sus bodegas fueran cargadas de civiles en la mayoría de los casos.

El peor día de la marina británica

Fue en junio de 1940 cuando el capitán del «HMT Lancastria» recibió una orden directa de navegar hasta St Nazaire (al oeste de Francia) y unirse a otros cuatro navíos (el «Georgic», el «Duchess of York» y los polacos «Batory» y «Sobiesky»). Su objetivo no era otro que recoger a los miles de civiles y soldados ingleses que se hallaban en la zona y buscaban ser evacuados hasta Gran Bretaña ante el empuje nazi. La situación era compleja, pues la zona estaba plaga de aviones alemanes, pero el Ministerio de la Guerra de Churchill decidió que valía la pena intentar la repatriación.

Tras amarrar en el puerto, este navío alojó a un número indeterminado de pasajeros. Las estimaciones dicen que la cifra radicaría entre 6.000 y 10.000 (siendo la primera la más aceptada). Todavía en puerto, el buque recibió sus primeros ataques -según explica la página oficial del gobierno británico dedicado a este navío- a las 13:48. Esa fue la hora en que una bomba que había caído a menos de media milla de él destrozó sus instrumentos de navegación y desconcertó a los marineros del puente. Con todo, la suerte quiso que no hubiera muertos.

A las 15:43, después de que los buques de escolta del «HMT Lancastria» señalaran que les era imposible dar cobertura a todos los navíos de transporte presentes, empezó el ataque aéreo. Los protagonistas de este fueron los bombarderos Ju-88 del II Gruppe/KG 30. Cuatro bombas alcanzaron al navío. La primera se cobró la vida de 800 hombres, la mayoría, personal de la Royal Air Force. La segunda liberó más de 300 toneladas de aceite y provocó un gigantesco incendio. Sobre las otras dos, todavía existen dudas. Tras los impactos, el navío empezó a hundirse y, finalmente, desapareció a las 16:12 en las aguas del Loira.

Al haber solo 2.000 chalecos salvavidas a bordo, una buena parte de las personas cayeron al agua y se vieron arrastradas al fondo debido a que no sabían nadar. El resto no tuvo mejor suerte, pues muchos de los que lograron mantenerse en la superficie fueron ametrallados por la «Luftwaffe». Tras los pertinentes rescates hubo que lamentar la muerte de unos 3.500 pasajeros (una cifra mayor que los fallecidos en el Titanic y el Lusitania). Solo sobrevivieron 2.447. Tal fue la magnitud de lo ocurrido, que Churchill ordenó a los medios no publicar nada sobre aquel suceso. La razón la dio en sus memorias: «el pueblo se lo tomará muy mal».