Más de 2.000 personas prefirieron suicidarse a enfrentarse con los soviéticos
Más de 2.000 personas prefirieron suicidarse a enfrentarse con los soviéticos - Archivo ABC
Segunda Guerra Mundial

Desvelan que cientos de mujeres y niños alemanes se suicidaron cuando el nazismo fue derrotado

La llegada del fin de la contieda provocó que multitud de familias decidieran acabar con su vida para evitar las represalias de los aliados

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Apenas unas jornadas después de que el mundo haya celebrado el fin de la Segunda Guerra Mundial, ha salido a la luz una de las mayores atrocidades de la contienda en donde fallecieron nada menos que 2.000 personas. Una matanza, sin embargo, que no la produjo ninguno de los ejércitos que peleaban por entonces, sino los propios ciudadanos de una ciudad alemana ubicadas al nordeste del país.

Fue en esta región donde una ingente cantidad de familias se suicidaron debido al miedo que les producía la llegada del Ejército Rojo. Así lo afirma, al menos, el escritor Florian Huber en su libro «Kind, versprich mir, dass du dich erschießt» («Hijo, prométeme que te pegarás un tiro»).

Esta tragedia se sucedió en Demmin, una ciudad ubicada entre tres ríos, el 1 de mayo de 1945. Por entonces Adolf Hitler ya había dejado este mundo tras pegarse un tiro en la mollera junto a Eva Braun y el Tercer Reich daba sus últimas bocanadas de aire antes de fallecer definitivamente, Era un tiempo, además, en el que los ciudadanos de las diferentes regiones germanas (ya fueran miembros del partido nazi o no) estaban atemorizados ante la llegada de los hombres de Stalin.

No era para menos debido, por un lado, a la propaganda del terror que habían difundido los secuaces del «Führer» sobre las atrocidades que cometerían los aliados con la población alemana (todo ello, para lograr que todo aquel que pudiese portar armas se uniera a las « Volkssturm» o milicias formadas en los últimos días del Reich). Por otra parte, la población también sentía pavor ante la llegada del resentido Ejército Rojo, cuyos miembros habían vivido de primera mano como la « Wehrmacht » y las «SS» habían asesinado a 18 millones de rusos durante la Operación Barbarroja.

Últimos momentos, en familia

Fuera por una causa u otra (o, simplemente, porque algunos eran miembros del partido nazi), lo cierto es que –antes de la llegada de los aliados- en Demmin se mataron nada menos que 2.000 personas. Muchas de ellas, mujeres y niños.

Así lo afirma un superviviente citado por el escritor, quien –con 10 años por entonces- vio cómo más de 50 madres se arrojaron a las aguas del rio Peene con piedras atadas a sus cuerpos para hundirse en sus frías aguas. Varias de ellas, junto a sus hijos.

No fueron las únicas, pues otras tantas acabaron con sus vidas y las de sus hijos ahorcándose, cortándose las venas o envenenándose. De hecho, y tal y como afirma la versión en línea del diario «Times», 1 de cada 17 personas residentes en la ciudad acabaron con su vida aquel día para evitar las supuestas torturas de «los rojos».

Con todo, la suposición de que los soldados soviéticos someterían a la población a múltiples vejaciones no era tan descabellada pues, como se demostró después cuando conquistaron Berlín, violaron a más de un millón de mujeres y niños.

Tras aquella infausta jornada, a los rusos no les quedó más remedio que enterrar los cientos de cuerpos en fosas comunes ubicados cerca de Demmin (una ciudad saturada entonces por los refugiados que habían viajado desde el este ante la llegada del enemigo).

Por otro lado, el autor ha señalado que este no fue un hecho aislado: «Lo que ocurrió en Demmin sucedió en muchos otros lugares en toda Alemania. Fue el mayor suicidio en masa en toda nuestra historia».