Aclamada por la multitud, «La Nueve» desfila por los Campos Elíseos de París el 26 de agosto de 1944. El teniente castellonense Amado Granell conduce el Tatra 57 K que encabeza la marcha de la compañía, seguido por el semioruga «Guadalajara» y otros vehículos más rotulados con nombres que recuerdan la Guerra Civil española
Aclamada por la multitud, «La Nueve» desfila por los Campos Elíseos de París el 26 de agosto de 1944. El teniente castellonense Amado Granell conduce el Tatra 57 K que encabeza la marcha de la compañía, seguido por el semioruga «Guadalajara» y otros vehículos más rotulados con nombres que recuerdan la Guerra Civil española
la larga guerra del siglo xx. segunda guerra mundial (XLIV)

Los republicanos de «La Nueve» entraron los primeros en París

El gobernador militar alemán de la ciudad fue capturado por tres españoles

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La tarde del 24 de agosto de 1944, el general Leclerc, comandante de la 2ª Division Blindeé france­sa, ordenó al capitán Raymond Dron­ne: «Vaya derecho a París. Pase por donde quiera. Es necesario entrar en París cuanto antes». Las Fuerzas Fran­cesas del Interior (FFI), levantadas en armas en la capital francesa con­tra los ocupantes alemanes desde el 19 de agosto, necesitaban ayuda ur­gentemente, y quién mejor para pres­társela que la única división francesa desembarcada en Normandía.

Dron­ne mandaba la 9ª Compañía del Ter­cer Batallón del Régiment de Marche du Tchad. Conocida simplemente co­mo «La Nueve», 146 de sus 160 solda­dos eran republicanos españoles exi­liados, de diferentes filiaciones polí­ticas. Para demostralo, habían bauti­zado sus semiorugas M3 con nombres que evocaban la Guerra Civil: Madrid, Teruel, Brunete, Guernica, Guadalaja­ra, Ebro... Aunque algunos no hacían referencia a la contienda española, co­mo Don Quichotte o España Cañí.

En el «Hôtel de Ville»

Dronne formó una columna con la plana mayor y dos secciones de su compañía, tres carros de combate M4 Sherman del 501º Régiment de Chars de Combat y una sección de ingenieros, en total unos 130 hombres. Entró en París por la Porte d´Italie entre vítores de la multitud y decidió dirigirse al Hôtel de Ville (el Ayuntamiento), por consi­derarlo el símbolo de los derechos y libertades de los parisinos.

Un guía local se ofreció a llevarles hasta allí eludiendo barricadas y centros de resistencia enemigos. Atravesando calles vacías, llegaron hasta la plaza donde se encontraba el Hôtel de Ville a las 9:22, y formaron una defensa en erizo. Dentro del edificio, Dronne fue recibido por las principales figuras de la resistencia parisina encabeza­das por Georges Bidaut. La multitud congregada en la plaza entonó La Marsellesa, coreada por las campa­nas de todas las iglesias parisinas. Una ráfaga de ametralladora obligó a todos a ponerse a cubierto y les devolvió a la realidad. Los españoles pasaron la noche celebrando el éxito mientras su capitán, agotado, dormía en un rincón.

Rendición

A la mañana siguiente, mientras la 2ª Division Blindeé al com­pleto entraba en Paríspara ocupar los puntos neurálgicos todavía en manos alemanas, elementos de «La Nueve» a las órdenes del teniente Amado Gra­nell despejaron de enemigos la central telefónica situada en la Rue des Archi­ves. Durante la operación resultaron heridos el sargento José Cortés y el te­niente Elías, sustituido por el brigada Martín Bernal, el único español citado en la Órden del Cuerpo de Ejército por su «alta valía militar y moral».

La resis­tencia alemana en París se derrumbó tras la rendición del general Dietrich von Choltitz, el gobernador militar de la ciudad. En el asalto al Hotel Meuri­ce, donde tenía su sede, tomaron parte algunos de los muchos soldados espa­ñoles repartidos por las distintas uni­dades de la división de Leclerc. Tres de ellos, encabezados por Antonio Gutiérrez, irrumpieron en su despa­cho y le conminaron a rendirse. Como deseaba hacerlo ante un oficial, pidió a Gutiérrez que llamase a uno. Al final apareció el comandante La Horie para aceptar su rendición. Von Choltitz se quitó el reloj y se lo regaló al español agradecido por el respeto que le había mostrado.

El día 26, los semiorugas de «La Nueve» formaron junto al Arco del Triunfo para ser revistados por De Gaulle. Cuatro de sus vehículos es­coltarían al general hasta Notre-Dame adornados con banderas republicanas españolas. Los exiliados habían hecho suya la victoria de Francia.