Adolf Hitler y Eva Braun en su casa de campo, posan con sus perros en 1941
Adolf Hitler y Eva Braun en su casa de campo, posan con sus perros en 1941

Hitler y el sexo, según Martin Amis

El autor imagina al líder nazi como un ser asexuado obsesionado con la higiene, que llegaría al clímax sin tocar a Eva Braun

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Durante el encuentro británico Cheltenham Literature Festival, Martin Amis participaba en una charla acerca de la sexualidad de Hitler. Durante el encuentro, el autor ha recreado una escena de sexo entre Eva Braun y el líder nazi, sin tocarla y «reforzando sus calzoncillos con servilletas y toallas limpias».

El novelista inglés, cuya última novela «Zona de interés» se desarrolla durante el Holocausto, cree que Hitler era asexuado y estaba obsesionado con la higiene, y que el Führer alcanzaba el clímax mirando a Braun más que tocándola. «Debía tener una perversión burguesa porque él era el anti Cristo burgués (no hay que olvidar la burguesía en él). Imagino a Eva a una distancia prudente levantándose la falda. Entonces Hitler llegaría al clímax».

A lo largo de la charla, Amis también ha afirmado que los historiadores han fallado a la hora de entender las razones del líder nazi porque desconocen su vida sexual. «Nadie entiende a Hitler. Y yo no quiero ser reduccionista, simplista o frívolo, pero estoy convencido de que una de las razones por las que no llegamos a entenderle es por su vacío sexual».

«La sexualidad es una de las vías por las que nos conocemos unos a otros -explica el escritor-: sabiendo si alguien está casado o es gay o cualquier otra cosa». Y ha añadido: «En las investigaciones sobre Hitler hay tres escuelas de pensamiento acerca de su sexualidad».

«La primera -ha indicado- es la normalidad, que creo que se puede descartar inmediatamente. ¿Podéis imaginar a Eva Braun fumando un relajante cigarrillo postcoital? ¿Y a Hitler como un amante considerado y energico? No, así que la normalidad queda fuera de juego».

Martin Amis ha precisado que la segunda es la asexualidad y que «la tercera es la perversión. No hay pistas reales acerca de su sexualidad más allá de que él no se quitaría la ropa ni delante de su médico y que era un fanático de la limpieza, lo que le da a la asexualidad puntos extra».