De Derecha a iquierda, el embajador Hernández Ruigómez con la ministra de cultura Monique Rocourt y
De Derecha a iquierda, el embajador Hernández Ruigómez con la ministra de cultura Monique Rocourt y - abc

El embajador en Haití: «España debe liderar el proyecto de la nave de Colón»

Hijo de un gran historiador, Manuel Hernández Ruigómez ha logrado reactivar el proyecto de la Santa María en la isla, con ayuda de la AECI

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Tenemos la suerte de contar en Haití con un embajador que suma a su carrera diplomática la condición de historiador americanista. Manuel Hernández Ruigómez (es hijo del gran historiador Mario Hernández Sánchez-Barba) ha puesto su buen hacer a disposición del equipo y del buen entendimiento entre los dos gobiernos. Cuando Clifford aseguró que había hallado la Santa María, «sentí que se trataba de una invención», declara a ABC. Y considera que España debe liderar el proyecto de excavación de la Santa María y ayudar a convertir el norte de Haití en una reserva arqueológica vinculada con Cristóbal Colón.

Hernández Ruigómez accede a hablar con ABC días después de que la Unesco publicara su demoledor informe que afirma que el pecio sobre el que Clifford especulaba con su origen colombino es en realidad un buque del XVIII y también una semana más tarde de la reactivación del proyecto de 1991, que concluyó tras una investigación científica que la nao de Colón esta bajo tierra y no en el mar.

-¿Qué sintió cuando supo que un cazatesoros aseguraba haber encontrado la Santa María?

-Sentí que se trataba de una invención. Una invención porque a partir de los conocimientos básicos que todos tenemos de la historia de América, la Santa María encalló y fue imposible su reflotamiento. La nave fue utilizada seguidamente para construir el llamado Fuerte de La Navidad, el 25 de diciembre de 1492, primer asentamiento de España en América. Por lo tanto, poco puede quedar de aquel barco y, desde luego, ningún cañón o lombarda que evidentemente debieron ser trasladados a tierra.

-¿Cómo calificaría la gestión del Gobierno haitiano de este asunto?

-Impecable. La ministra de la Cultura, Monique Rocourt, en contacto con la Embajada de España en Haití y con la Representación de la Unesco en el país, reaccionó rápidamente y convocó una rueda de prensa en la que estuvimos presentes el delegado de la Unesco y yo mismo, para rechazar que los restos encontrados frente a Cabo Haitiano por Barry Clifford fueran los de la Santa María. Además, la ministra anunció que en conjunto con España y la Unesco va a determinar realmente donde se encuentra lo que quede de la Nao «Santa María».

-¿Para usted, que representa allí los intereses y la cultura española, ¿cuál es la importancia de la Santa María?

-La Santa María no es un barco cualquiera. La Santa María es EL BARCO. La nave de Colón es la enseña de lo que más tarde, y a partir del descubrimiento de América, ha sido el gran proyecto histórico de España. España no se limitó a colonizar América, sino que trasladó aquí sus creencias, cultura, lengua, costumbres, instituciones y modo de vida. España llevó España a América.

-¿Cuál es la vivencia del encuentro entre ambos mundos que tienen en Haití?

-Los haitianos se sienten muy orgullosos de que fuera en lo que hoy es su territorio el lugar donde se establecieron los primeros asentamientos de España en América: el ya citado Fuerte de La Navidad y la ciudad de Puerto Real, fundada por Nicolás de Ovando en 1503. Para Haití es una parte sustancial e importante de su historia.

-¿Cómo se enteró del proyecto que España había investigado en 1990?

-Me enteré a través del profesor Alfonso Maldonado, catedrático de la Escuela de Minas de la Universidad Politécnica de Madrid. El Dr. Maldonado formó parte de la misión científica española que, bajo los auspicios de la Comisión Nacional del V Centenario estuvo investigando el lugar exacto donde se encuentran los restos de la Santa María. Y estuvieron a punto de hallarlos. Pero el golpe de Estado del general Raoul Cedras, en septiembre de 1991, y la inmediata reacción de condena de la comunidad internacional, frustraron aquella misión científica que quedó inconclusa.

-¿Es cierto que usted habló a la ministra de Cultura de esta posibilidad, científicamente más plausible y seria? ¿Qué le dijo ella?

-Inmediatamente que salió la noticia que divulgó Barry Clifford sobre el supuesto hallazgo de los restos de la Santa María bajo el agua, me puse en contacto con la ministra de Cultura haitiana, Monique Rocourt, para conocer su punto de vista. La Sra. Rocourt tiene claro que aquel anuncio no se correspondía con la realidad histórica. E, inmediatamente, me transmitió su deseo de que se pusieran en marcha los trabajos de una misión científica que determine el lugar exacto donde reposan los restos de lo que fue la Santa María. La Sra. Rocourt es no sólo una profunda conocedora de la historia de su país, sino que está empeñada en poner al descubierto todos los sitios que conforman la trayectoria de Haití en la historia, incluyendo la expedición española que descubrió América.

-¿Cuál es el papel que España debería aspirar a tener en este terreno?

-Como he dicho antes, la Santa María no es un barco cualquiera. Es el barco español más importante de la historia de la humanidad. En consecuencia, España debe adoptar una posición de liderazgo en las decisiones que se tomen para reflotar, nunca mejor dicho, la misión científica española que se frustró en 1991 y cuyas conclusiones preliminares están en poder de los protagonistas de aquel proyecto.

-¿Qué beneficios puede extraer Haití de esta cooperación?

-Como ya he dicho, la arribada de las naves colombinas a la isla La Española, actual territorio de Haití, es un hito transcendental de la historia de la humanidad y de la historia de Haití. En los momentos actuales, el gobierno de Haití, bajo el liderazgo del presidente Michel Martelly, está tratando de impulsar el turismo en el país. Un turismo que ofrecería la impronta cultural de poder visitar lugares colombinos tan destacados como San Nicolás, el Monolito que recuerda la aparición del ancla de la Santa María en 1787 y las ruinas de Puerto Real. Si a ello añadimos el lugar donde estaría enterrada la Santa María, se completa un circuito de enorme interés histórico y cultural.

-¿Y España?

-Para España significa resaltar una vez más el protagonismo que la historia nos concedió a partir del 12 de octubre de 1492, y frente a quienes aducen otro patronato tomando el lugar de nacimiento del Almirante como fundamento de esta hazaña. Aquella proeza fue española, sólo española, sufragada con presupuesto español y bajo el liderazgo de los Reyes Católicos. Lo digo por si a alguien se le ha olvidado.

-Usted es historiador de América: ¿Cómo divide sus sensaciones en este momento entre su «corazón diplomático» y su «corazón de historiador»?

-Sí, y además soy hijo de Mario Hernández Sánchez-Barba, catedrático emérito de Historia de América de la Complutense y mi madre es también doctora en Historia de América. Como dice mi padre, soy americanista «ab utero». Aquí se trata de poner mis conocimientos históricos al servicio de mi función como representante diplomático de España en Haití. Lo cual no es nada complicado dadas las excelentes relaciones entre los gobiernos de España y de Haití. Le aseguro que el entendimiento en este y en otros temas es al cien por cien.

-¿Cree que España apoyará una misión conjunta? ¿Y que Haití podría estar a favor?

-No es que lo crea. Lo sé. Y España no sólo va a apoyar sino a participar en una misión conjunta en la que también tomarán parte Haití y la Unesco.

-La UNESCO, que ha asesorado y reforzado el criterio del Gobierno de Haití para no dejarse embaucar por los cazatesoros, ¿debe participar también?

-Tanto España como Haití son parte de la Convención sobre la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático de la UNESCO. Por lo tanto, con independencia del carácter bilateral que podría tener este proyecto, la Unesco, como máxima autoridad internacional en materia de patrimonio subacuático, va a estar presente.