Vista del interior del Stonehenge
Vista del interior del Stonehenge - efe

Novedades en Stonehenge: Las respuestas estaban bajo tierra

El 9 de septiembre verán la luz los datos del mapa 3D que han elaborado un grupo de arqueólogos de Reino Unido y Austria

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Los círculos concéntricos de Stonehenge han ejercido durante siglos la influencia de un imán. Cuando fue construido, sus contemporáneos recorrían cientos de kilómetros para llegar hasta él, algo por lo que todavía hoy sigue siendo un misterio para arqueólogos e historiadores. Sin embargo, a partir del 9 de septiembre «nada será lo mismo». Muchos de los interrogantes entorno al monumento más estudiado de todos los tiempos encontrarán su respuesta... bajo tierra.

Un equipo de investigadores británicos y del Instituto Arqueológico Ludwig Boltzmann de Viena han trabajado durante cuatro años para realizar un mapa 3D del entorno que rodea a Stonehenge. Las conclusiones definitivas serán expuestas dentro de dos semanas –en el Festival de Ciencia de Birmingham–, aunque algunas ya se han hecho públicas en la revista oficial del Instituto Smithsonian, un grupo de centros de investigación asentados en Washington.

A través de magnetómetros GPS y georradares, los investigadores han elaborado una foto tridimensional de las praderas de Amesbury. En total, los miembros del Proyecto de Paisajes Ocultos del Stonehenge han sondeado cuatro kilómetros cuadrados de superficie, realizando tres «asombrosos» descubrimientos que arrojarían nueva luz sobre este enigmático espacio.

Los nuevos bloques de piedra llegaron desde Gales, a unos 170 km de distanciaEn primer lugar, se han localizado hasta quince monumentos del Neolítico que, a la espera de ser desenterrados, serían nuevos henges (bloques de piedra ovalados), zanjas y hoyos. Un hallazgo que para Vince Gaffney, uno de los investigadores implicados, demuestra que la actividad alrededor de Stonehenge va más allá de lo que en un principio se había imaginado. Por el momento, estos quince «nuevos» bloques de piedra habrían llegado (como el resto del conjunto) desde el norte de Gales, situado a unos 170 kilómetros de distancia. Un traslado que, si tenemos en cuenta que el Stonehenge data aproximadamente del 2.600 antes de Cristo, debió ser todo un acontecimiento para los habitantes de la época.

Un enigmático triángulo

El segundo descubrimiento acentúa el carácter religioso del monumento. A un kilómetro del conjunto neolítico se ha encontrado, de acuerdo con el mapa elaborado por el radar, un sendero hasta ahora desconocido. Una camino ceremonial utilizado en las procesiones que, al parecer, se realizaban hacia el monumento. No obstante, ya se apuntó en 2008 que este conjunto neolítico fue durante siglos un lugar de peregrinación. Por los restos humanos enterrados a su alrededor, se pensó en la posibilidad de que el conjunto fuera una especie de santuario curativo.

Boceto del mapa 3D que han elaborado los investigadores. Gráfico: ABC.

Por último, los responsables del Proyecto de Paisajes Ocultos del Stonehenge han encontrado dos «pozos» en las praderas próximas. Dos hoyos que en los días más largos del año coinciden con la salida y la puesta de sol, formando con el Stonehenge un triángulo casi perfecto. El agujero correspondiente al amanecer se podía ver desde el monumento, pese a que está a más de un kilómetro de distancia. No ocurre lo mismo con el «pozo» correspondiente al atardecer –situado a kilómetro y medio– y que solo sería visible de realizar algún tipo de hoguera en él.

Los aparatos de medición llegaron a la pradera con ayuda de tractores, en un despliegue sin precedentes en la zona. A la espera de conocer las conclusiones del estudio el próximo 9 de septiembre, los investigadores apelan a lo que ellos llaman «el testimonio de la pala». Es decir, será imprescindible cavar para conocer mejor el funcionamiento de la aldea que bordea Stonehenge.

El equipo de William Halley enderezó algunas rocas entre 1919 y 1920. Foto: EFE