Los reyes con el mote más asombroso de la historia de España
La debilidad de carácter le valió el mote a este rey (1396-1410) - abc

Los reyes con el mote más asombroso de la historia de España

Muchos soberanos fueron apodados por el pueblo, otros sufrieron la venganza de cronistas «enemigos». Estos son algunos de los más curiosos

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Muchos soberanos fueron apodados por el pueblo, otros sufrieron la venganza de cronistas «enemigos». Estos son algunos de los más curiosos

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  1. Martín I de Aragón, «El humano»

    La debilidad de carácter le valió el mote a este rey (1396-1410)
    La debilidad de carácter le valió el mote a este rey (1396-1410) - abc

    Hijo de Pedro IV «el Ceremonioso» (el merecedor del siguiente capítulo) la debilidad de carácter de Martín I y las desgracias familiares que acompañaron su reinado en Aragón (1396-1410) fueron la causa principal del mote con el que pasaría a la historia: Martín I «el humano». A pesar de ser Rey por la Gracia de Dios, el pueblo acabó conociéndole así, por sus humanas limitaciones. Era un Monarca irresoluto, aunque culto e inteligente, que acabó viendo el enfrentamiento entre viejos linajes como los Luna y los Gurrea y el fracaso de muchas de sus empresas. Y la que más fracasó fue la sucesión: aunque había enviudado de María de Luna en 1406, y vuelto a casar con Margarita de Prades en 1409 por la insistencia de sus consejeros, no pudo concebir un heredero antes de su muerte el 31 de mayo de 1410. Como es lógico, le sucedió una cierta discordia.

  2. Pedro IV de Aragón «el Ceremonioso»

    Pedro el Ceremonioso, con la punta del puñal asomando detrás de su mano derecha
    Pedro el Ceremonioso, con la punta del puñal asomando detrás de su mano derecha - abc

    Padre del anterior, este Monarca era más bien bajo, aunque de genio bastante adusto, con accesos de cólera. No obstante pasó a la historia como un hombre cultivado en las letras y la alquimia, además la astrología. De hecho es uno de los mejores trovadores de su tiempo. Pero de tanto escribir, además de su poesía, muchas ordenanzas e instrucciones, acabó con el mote de marras. Ceremonioso le acabaron llamando tras escribir ordenaciones para la conservación y arreglo de su real archivo, la ordenanza de Perpiñan el 15 de diciembre de 1350 (para que en adelante se datase por los días del mes y años de la Natividad), las leyes y ordenanzas de la caballería de mossen San Jordi, y las de la casa real apostilladas de puño propio en que fijo de modo tan meticuloso la etiqueta, los destinos, los deberes de todos los oficios, del mayordomo al aguador de cocina, las atribuciones y demas detalles de su corte en días ordinarios o festivos (incluido el ceremonial de la coronación), que acabó como acabó: con el mote.

    Y eso que no fue muy ceremonioso en su forma de llegar al poder, cuando destronó a su primo Don Jáime de Mallorca. Ni cuando se la juró a su suegra, Doña Leonor de Castilla, a la que se enfrentó media vida, lo mismo que a sus cuñados y a sus hermanos; pero uniendose estos le obligaron a jurar, en las Córtes de Zaragoza, el privilegio de la unión en 1347. Un año después los venció y anuló el privilegio (siguiendo el protocolo, eso sí, en otras cortes).

    Pero también se le llamó «Pere del punyalet», o Pedro el del puñal, porque según se cuenta quiso romper por su propia mano uno de los privilegios de la unión, y al rasgar el pergamino con el puñal se hirio en una mano. Y dijo: «¡Un privilegio que tanta sangre ha costado, no se debe romper sino derramando sangre!».

  3. Bermudo II «el Gotoso»

    Bermudo en una miniatura de la Catedral de León
    Bermudo en una miniatura de la Catedral de León - abc

    «...El pobre rey atormentado en la vida por la espada de Almanzor y en muerte por la pluma vengadora de un obispo», dice Justo Pérez de Urbel de este Monarca leonés que comenzó a reinar 981 y murió, de gota, en septiembre de 999. Lo cierto es que debemos la memoria de este mote, y una descripción bastante cruel sobre él, al obispo Pelayo, que le guardaba un enorme rencor, y sustituyó en sus crónicas los elogios de otros autores. Al mismo obispo de Oviedo debemos datos como que era hijo de una segunda mujer de Ordoño III llamada Elvira. Pero no hay pruebas para contrastarlo y pudo ser hijo de Urraca Fernández, la esposa que nunca se separó de Ordoño III.

    Se pasó toda la vida luchando y cabalgando, primero con sus partidarios para conquistar el Trono leonés (en 984 todavía no le reconocían todos los señores). Era tan complicada la situación que tuvo que ponerse bajo la protección del Califato de Córdoba, por las rebeliones internas. Por eso los ejércitos de Almanzor se acabaron quedando en el Reino de León como fuerzas de ocupación. Así que hubo de seguir a caballo, dando mandobles junto a sus huestes, toma y daca con Almanzor. Y de vez en cuando, con la pierna en alto, debido a la gota que iba a llevárselo por delante.

    Almanzor destruyó Coímbra, arrasó León, y Bermudo II se refugió entonces en Zamora, ciudad de la el campeón islámico le sacó también antes de destruirla, además de conquistar Gormaz y Coruña del Conde (aún conocida como Clunia), Astorga y saquearon Castro Bergidum (El Bierzo) y Santiago de Compostela.

    En el año 999 se agravó tanto la gota que padecía que le resultaba imposible cabalgar y tenía que ser transportado en una litera. Ese mismo año, un jueves del mes de septiembre, murió en el monasterio de Villabuena, en El Bierzo.

  4. Ramón Berenguer II «Cabeza de estopa»

    Sepulcro de Ramón Berenger II
    Sepulcro de Ramón Berenger II - abc

    Una melena espesa y rubia le valió el mote a Ramón Berenguer II, hijo de Ramón Berenguer I y hermano mellizo de Berenguer Ramón. Todo un lío de familia que se objetivó al morir el padre y dejar repartido en mando entre los dos. Pero Ramón Berenguer «Cabeza de Estopa», al que traemos aquí por lo llamativo de su mote, en realidad no fue rey. Pero sí fue una figura de la época: se impuso como Conde de Barcelona, Gerona, Osona y Carcasona, además de Rasez, y acabó levantando las suspicacias y las iras de su hermano y de sus seguidores.

    Otra cuestión importante, y motivo para contar su historia, es que este egregio rubio de nuestra historia de España luchó contra el Cid, en la batalla de Almenar en el verano de 1082. Rodrigo Díaz de Vivar le venció en el campo, y le hizo prisionero. Aunque no se sabe cuánto, debió de pagar un gran rescate para volver a casa. Lo curioso de este episodio es que, apenas unos años antes de ser contratado por el rey taifa de Zaragoza, Al-Muqtadir y de su hijo Al-Mutamán, para los que luchaba en Almenar, el Cid había pasado por Barcelona ofreciendo sus servicios, que fueron rechazados. Vueltas que da la vida.

    En diciembre de 1082, Ramón Berenguer fue asesinado cuando se dirigía a Barcelona atravesando el bosque de Perxa del Astor. Desconocidos, o tal vez sus propios acompañantes, le asesinaron. Recibió sepultura en la catedral de Gerona. Y ese asesinato otorgó un nuevo mote, en este caso a su hermano, Berenguer Ramón II, al que desde entonces se llamó el Fratricida.

  5. Juana «la Loca»

    Juana La Loca acompañó al féretro de su marido durante largo tiempo
    Juana La Loca acompañó al féretro de su marido durante largo tiempo - abc

    Si fue el amor, o fueron los celos hacia Felipe el Hermoso, si aquello causó una enfermedad mental, desesquilibrios e impredecibilidad, incómoda para la corte y sus políticas, nunca acabaremos de saberlo. Lo cierto es que fue reina desde 1504 y dejó de ejercer el poder tan rápido que en 1506 fue apartada y desde entonces solo puede decirse que sirvió en bandeja a su padre, Fernando el Católico, la legitimidad que necesitaba para su nieto, hijo de Juana, que se convertiría en Carlos I. Por ello el Rey Católico ordenó su encierro en 1509, y su hijo lo mantuvo. Triste hubo de ser. Pero poco quedó, ningúna carta, para dar testimonio de los largos años encerrada, como la princesa de un cuento triste de hadas, en una torre, en Tordesillas. Así estuvo 46 años hasta su muerte en 1555 y sufrió el exceso de celo y hasta el sadismo en el trato de sus "carceleros".

  6. Enrique IV «el Impotente»

    Pablo Derqui da vida a Enrique IV en la serie «Isabel»
    Pablo Derqui da vida a Enrique IV en la serie «Isabel» - abc

    Hermano de Isabel la Católica y últimamente muy conocido por la serie sobre la Reina de Castilla en la que aparecía, lo cierto es que más que por su impotencia, se granjeó el mote entre sus adversario por la dejación continuada de sus obligaciones conyugales. Con su primera esposa, Blanca de Navarra, llegó incluso a declararse la nulidad del matrimonio, después de los tres años que exigía la iglesia, en los que Enrique fue incapaz de consumar. Sin embargo, en el proceso algunas prostitutas de Segovia declararon haber mantenido relaciones, por lo que se pensó en un hechizo como causa. Con su segunda esposa, Juana de Portugal, tuvo una hija, Juana la Beltraneja, de la que se llegó a decir que no era suya debido a su impotencia. Para deslegitimar al Rey se decía que era hija de Beltrán de la Cueva, nuevo favorito de la corte cuando Enrique perdió el apoyo de importantes familias, como los Pacheco. Gregorio Marañón, insigne médico y humanista, escribió un tratado sobre la dolencia de Enrique el Impotente. A su muerte, le sucedió Isabel la Católica

  7. Fruela II «el Leproso»

    Fruela II
    Fruela II - abc

    Después de haber reinado en Asturias desde 910 a 924 y ante la muerte de su hermano Ordoño II, Rey de León, Fruela II se coronó Rey de León a pesar de que su hermano dejaba como descendientes tres infantes. Pero solamente reinó un año y medio, pues murió en agosto de 925. Según el obispo Sampiro «en el año 924, muerto Ordoño, le sucedió en el reino su hermano Fruela. Por la brevedad del mismo no alcanzó ninguna victoria ni combatió a ningún enemigo, salvo a los hijos de Olmundo, a los que, según dicen, mandó matar siendo inocentes. También se dice que por castigo divino perdió pronto el reino, pues tras la muerte de los hermanos desterró, también sin culpa, al obispo Fruminio. Y así abreviado el tiempo de su reinado vino a morir enseguida por enfermedad, habiendo ocupado el trono un año y dos meses.» La lepra se llevó a este Monarca que, además, había casado en segundas nupcias con Urraca, que era hija de Abdallah Ibn Muhammad, valí de Tudela del linaje de los Banu Qasi, según se menciona en el Yamharat ansāb al-arab (Linajes árabes) de Ibn Hazm. Una prueba más del gran mestizaje del que venimos. Recibió sepultura en la Catedral de León junto a su hermano, Ordoño II.

  8. Juan I «el Póstumo»

    Juan I de Francia y Navarra
    Juan I de Francia y Navarra - abc

    Juan I fue Rey de Francia y de Navarra, y nació como hijo póstumo de Luis X de Francia la noche del 14 al 15 de noviembre de 1316. Vivió y reinó tan solo cinco días. Le sucedió su tío, Regente en tonces y conde de Poitiers, Felipe V de Francia.

    Tras la muerte del niño Juan I se sucedieron diversas leyendas novelescas, sobre las que destaca que fue cambiado por su ama de cría y que sobrevivió y fue criado en la Provenza mientras creía que era el hijo de una nodriza.

  9. Jaime III «el Temerario»

    Jaime III
    Jaime III - abc

    Este Rey de Mallorca fue designado a los 9 años por su tío Sancho que moría sin descendencia, pero durante su minoría de edad es un consejo el que nombra tutor suyo al Infante Felipe, hermano del difunto Sancho. Justo por entonces, el Rey de Aragón, Jaime II el Justo, demandaba la reversión del trono mallorquín. En 1325, el consejo logra que se renuncie a esa reclamación a cambio de la condonación de la deuda contradía durante la conquista de Cerdeña por el Monarca con el difunto Sancho. Cuando en 1335 es coronado, el reino se encuentra por ello arruinado, paradójicamente por las condiciones impuestas por Jaime el Justo, a las que se sumaron dos epidemias en 1331 y 1333. Fue a la guerra con el Rey de Aragón a Génova, algo que empeoró la situación económica y se tradujo en nuevos impuestos y multas a la comunidad judía. En 1341 Pedro el Ceremonioso abre proceso a Jaime III para arrebatarle el reino y le condena a la confiscación de todos sus bienes. En mayo de ese año, Pedro el Ceremonioso conquista Mallorca, en 1345 el Rosellón y la Cerdaña. El Temerario difícilmente podría escapar a su destino, ni a su mote.

    Aunque después de algunas tribulaciones desembarcó en Mallorca para intentar recuperar el reino, fue derrotado y muerto en la batalla de Llucmajor (25 de octubre de 1349), donde también es herido y hecho prisionero su hijo Jaime. Desapareció así el Reino de Mallorca como entidad independiente. Pedro IV el Ceremonioso llevó sus restos a Valencia para que sus partidarios malorquines no pudieran rendirle homenaje. En 1905 los restos del rey fueron devueltos a la isla de Mallorca por la intervención personal de Alfonso XIII. Reposan actualmente en la Capilla de la Trinidad de la Catedral de Palma de Mallorca.

  10. Boabdil «el Desdichado»

    Boabdil entrega las llaves a Isabel y Fernando
    Boabdil entrega las llaves a Isabel y Fernando - abc

    «Llora como mujer lo que no supiste defender como hombre» canta la historia que dijo a Boabdil su madre, la sultana Aixa, al abandonar Granada. Y si ha pasado a la historia llorando, lógico es que popularmente se le conociera como «Al-Zugabi, el Desdichado». Fue, pues, el último rey nazarí de Granada, nacido en la Alhambra en 1459, conocido como Muhámmad XII. Había destronado a su propio padre, Muley Hacén y mantuvo la disputa con él y con su tío. Su nombre se pronunciaba Bu Abdal-lah o Bu Abdil-lah, y de ahí el nombre castellano Boabdil, a quien se añadió el epíteto de "el Chico" para distinguirlo de su tío Abu 'Abd Allāh "el Viejo". Acabó siendo llamado por los cristianos Boabdil el Chico. A pesar de que en el cine ha pasado al acervo popular como un hombre moreno y cetrino, era rubio, de ojos y tez clara, elegante y bravo, tanto en la batalla como ante las innumerables desdichas que hubo de pasar. Estuvo exiliado en las Alpujarras, y luego paso a Fez, donde recibió apoyo de las tropas castellanas para instalarse. Murió allí en 1533