Entrevista con Abraham Boba, VOCALISTA de León Benavente

«Si no hubiese un mínimo de esperanza no habríamos hecho este proyecto»

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Apadrinados por Nacho Vegas y procedentes de algunas de las formaciones de indie patrio más reseñables, León Benavente presentan esta noche su trabajo 'El centro de un estado' en el escenario ‘Castilla y León es vida’ del 16 Sonorama Ribera. No son unos debutantes, precisamente, y su nueva aventura promete uno de los directos más esperados de la edición.

-Los orígenes de la formación y las bandas de las que provienen son de sobra conocidos, pero ¿por qué y cómo nace este proyecto después de tantos años siendo amigos?

-Era algo lógico, nos une la amistad, pero también una manera de entender la música y cierta inquietud por desarrollar un nuevo proyecto que nos aporte cosas distintas a lo que hacemos cada uno de nosotros por separado. Nos entendemos bien y en cierto modo estamos en momentos vitales similares y eso es difícil de encontrar, así que hemos de aprovecharlo.

-"Qué peligros tiene el miedo, cuando van detrás de ti. Doy por hecho que esta caza no se va a retransmitir". En su caso ¿dónde padecen las consecuencias del miedo?

-La situación en nuestro país lleva un tiempo generando problemas que son perfectamente intercambiables entre sectores. Cada uno lo padece a su manera y en su entorno. Pero hay muchos puntos en común, los suficientes para utilizar ideas generales con las que muchas personas se sientan identificadas, se dediquen a lo que se dediquen.

-¿Les gusta la etiqueta esa de 'super grupo Indie'?

-No mucho, pero entendemos que es una etiqueta más, una forma de orientar al oyente dentro de tal exceso de información. Ya se ha aplicado más veces a grupos cuyos integrantes vienen de otros proyectos medianamente conocidos.

-Muchas de las letras de sus canciones son perfectas para tuitear. ¿Cuáles son las fuentes de inspiración?

-No existe una fuente clara, es más bien una mezcla de información que recibes de diferentes canales y sobre todo una forma de procesarla desde un punto de vista personal.

-'Estado provisional' falla a su propósito inicial de no escribir canciones de amor… ¿Por qué eso era un propósito inicial, si el tema parece que se les da tan bien?

-El otro día me preguntaban en una entrevista si esa canción estaba dirigida a un político, así que parece ser que la frontera no está tan clara. Pero sí es verdad que he intentado huir un poco en estas canciones de los temas que había tratado en mis discos en solitario y escribir más hacia afuera que hacia adentro.

-'Las ruinas' me recuerda a algún tema de Manta Ray, ¿buscaban este efecto a propósito?

-No buscábamos nada concreto, todo el proceso de composición ha sido muy intuitivo, y las referencias con las que trabajamos eran sobre todo rítmicas, más que melódicas. Queríamos canciones directas, sencillas y potentes. Esa era nuestra única premisa. Hablar de influencias es difícil en un grupo de cuatro personas en el que cada uno aporta las suyas y es la mezcla la que lo acaba haciendo especial.

-En 'Ser brigada' cuentan con una colaboración femenina. También en otras canciones…

-Sí, llamamos a Cristina de El Columpio Asesino porque somos amigos y en esta canción vimos que podía aportar su carácter a uno de los personajes de la pareja protagonista. También contamos con Irantzu de La Buena Vida para que cantara en otra canción, 'La gran desilusión'. A los cuatro nos gustan ambos grupos y en cierto modo hay referencias musicales a ellos a lo largo del disco. Contar con sus voces ha sido un honor y un acierto.

-'Década' es un homenaje a la nostalgia por lo perdido –en realidad todo el disco lo es-. ¿Qué es lo que tiene que cambiar?

-Si no hubiese un mínimo de esperanza no habríamos hecho este proyecto. Es verdad que a lo largo del disco hay cierta sensación de desencanto, pero no desde un punto de vista derrotista. La canción que abre el disco es un ejemplo de esto.

-¿Es este un disco generacional?

No se puede generalizar de esa manera. Conozco gente de mi generación a la que le va bien y otra a la que no, gente que se conforma con lo que tiene y otra que nunca tiene suficiente, gente que cree que la vida de su vecino es mejor que la suya cuando la vida de su vecino es miserable. Y desde luego el entorno va cambiando, pero no creo que sea cuestión de suerte ni de generación. Sí que es verdad que hay temas a lo largo del disco con los que la gente de nuestra generación se puede sentir más identificada, pero no creo que sea un disco exclusivamente generacional.