El escritor y periodista Arturo Pérez-Reverte
El escritor y periodista Arturo Pérez-Reverte - ignacio gil

Pérez-Reverte denuncia el acoso de Antonio González-Vigil

El académico da por zanjado el asunto de la multa por plagio en «Gitano» a la que le condenó la Audiencia Provincial de Madrid

Actualizado:

Arturo Pérez-Reverte ha salido al paso de la noticia que ayer anunciaba el pago de 212.528,94 euros del autor al guionista del film «Gitano». El escritor cumplía así con la sentencia que en 2011 le obligaba a indemnizar a Antonio González-Vigil por plagio. Pero ahora denuncia que le ha estado acosando.

El académico de la RAE ha publicado hoy en su página web un texto en su defensa. Bajo el título «Sobre jueces, plagios y gitanos», Pérez-Reverte «puntualiza» en tercera persona ocho aspectos del litigio.

En primer lugar, el autor protesta por la publicación de una noticia que considera «vieja», ya que la batalla legal con Antonio González-Vigil -el guionista que le denunció tras ver el film, cuyas similitudes con una película anterior suya consideró que «clamaban al cielo»- ha durado diez años.

Según Pérez-Reverte, la sentencia que dictó la Audiencia Provincial de Madrid en 2011, y que le condenaba a pagar una indemnización de 80.000 euros, también concernía al director de la película, Manuel Palacios.

El académico asegura que ese «importe ya fue debidamente satisfecho por ambos en noviembre de 2012», y no en las últimas semanas, como aseguraban algunos medios. La cuestión es que, aunque ya había abonado los 80.000 euros, la Audiencia Provincial elevó recientemente la multa hasta los 212.528,94. Por tanto, esa es la cantidad total que ha pagado, aunque en dos plazos y a medias con el otro acusado.

El autor y guionista de «Alatriste», la novela de aventuras llevada al cine en 2006, refuerza su defensa diciendo que «todas las anteriores resoluciones y sentencias firmes, incluidas vía penal y Primera Instancia, decían que no había habido plagio».

«Profesional de casinos»

Pero al llegar al cuarto punto del documento, el autor recrudece el tono. Así, tilda de «jugador profesional de casinos con currículum comprobable en las hemerotecas» a García-Pelayo, el principal perito aportado por González Vigil.

El escritor no escatima detalles sobre su contendiente en este duelo legal. De él dice que «viene procediendo a llamadas, intento de visitas, acoso continuo y amenazas» contra él y sus abogados desde 2010. Unos «intentos de extorsión» que Pérez-Reverte atribuye a que «quiere más dinero».

El escritor comprende que, en «los malos tiempos que corren, González Vigil se vea obligado a buscarse la vida como pueda», pero le anima a hacerlo en «fuentes de financiación» ajenas a él. Y culmina sus ataques sugiriéndole que, «dado que su profesión declarada es la de guionista de cine, escriba guiones».

González Vigil no es el único blanco de Pérez-Reverte, que también acusa a la juez de la Audiencia Provincial de Madrid de «ignorar las sentencias favorables» a él y «fallar a favor de González Vigil con una sentencia que recogía, casi literalmente, el contenido de su demanda».

A pesar de todo, el académico se muestra convenido de que «en la vida y en asuntos de justicia, a veces se gana y a veces se pierde»; de modo que da por «zanjado» este «asunto antiguo».