La RAE, tres siglos con la lengua y la palabra
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La RAE, tres siglos con la lengua y la palabra

La Real Academia celebra su aniversario fiel a su lema original: limpiar, fijar y dar esplendor al español. Así lo explica su director, José Manuel Blecua

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Busco, busco aquellas palabras que no existen.

Ángel GonzálezLas palabras inútiles

Las palabras. Unas nos emocionan y otras nos disgustan o nos alegran. Hay palabras para cada ocasión: evocadoras, tristes, insulsas, malsonantes, desusadas o puestas de moda. Ninguna sobra. Su larga o corta vida, su buena o mala reputación, dependen del uso, que es caprichoso con frecuencia, y contra el que poco, casi nada, podemos hacer. A veces, se recrimina a la Academia por no imponer determinadas normas o por no desterrar algunas acepciones desafortunadas, como si el significado de una voz dependiera exclusivamente de su inclusión o de su salida de los diccionarios. Las lenguas hay que cuidarlas, protegerlas y respetarlas porque hasta la más pequeña de ellas constituye un valioso patrimonio cultural. Son así: maravillosas herramientas para la comunicación que nacen, crecen y mueren; que evolucionan con la misma naturalidad que los seres vivos.

Hoy, como hace tres siglos, en la Real Academia Española nos ocupamos de estudiar la vida de las palabras y de las complejas estructuras y normas del idioma común empleado ya por más de 450 millones de hispanohablantes en el mundo. Conviene recordar que esta apasionante tarea se puso en marcha a comienzos del siglo XVIII por una necesidad, por el temor a que la lengua de Cervantes, de Lope y de Quevedo entrara en la senda del descuido y la dejadez. Nuestra tricentenaria institución es fruto del empeño patriótico de un grupo de nobles, clérigos y eruditos convencidos de la urgencia de elaborar en España un diccionario de la lengua castellana, «el más copioso que pudiera hacerse». De aquel 3 de agosto de 1713, el día en que la Academia celebró su primera sesión oficial en la casa de su fundador, el marqués de Villena, ha quedado emotiva y detallada constancia en el libro de actas de la corporación. También en la calle, en esa placa colocada en 1990 en el lugar ocupado entonces por el palacio del marqués, Juan Manuel Fernández Pacheco, en la actual plaza madrileña de las Descalzas Reales. Allí se reunieron los académicos hasta 1754, y de allí salieron el llamado «Diccionario de autoridades» (1726-1739) y la primera «Orthographía» (1741), dos obras especialmente significativas en la trayectoria de la Academia, que contó desde el principio con el amparo y la protección de la Corona, invariable y constante hasta hoy.

En la conmemoración de los trescientos años de existencia de la Real Academia Española, que será discreta y austera pero muy atractiva, vamos a tener muy en cuenta los orígenes y la historia, sin olvidar el presente y con la mirada puesta en el futuro. En el arranque de actividades, la exposición «La lengua y la palabra: trescientos años de la Real Academia Española», cuya inauguración está prevista para el 25 de septiembre próximo en la Biblioteca Nacional, responderá precisamente a ese propósito, tal como han adelantado sus dos comisarios, los académicos Carmen Iglesias y José Manuel Sánchez Ron. Un año después, en el otoño de 2014, cerraremos las celebraciones con la publicación de la vigesimatercera edición del «Diccionario de la lengua española», que aparecerá simultáneamente como libro impreso y en formato electrónico, ya que seguirá disponible en la Red como hasta ahora.

Cómico de la lengua

Sin ánimo de hacer aquí una relación exhaustiva de todos los actos previstos, en los que trabaja con gran esmero la comisión creada para ello, sí quiero mencionar al menos otra de las iniciativas en preparación: «El viaje de la lengua», proyecto del actor y académico José Luis Gómez basado en la lectura de fragmentos de las grandes obras de la literatura castellana. Habrá dos representaciones en el salón de actos de la Academia, con la intervención de miembros de la corporación, y las restantes, hasta un total de ocho, se celebrarán en distintos teatros de Madrid. He mencionado solo algunos anticipos: el programa completo del tricentenario se hará público en pocas semanas.

Estos tres siglos de historia de la Academia coinciden felizmente con la celebración en Ciudad de Panamá, del 20 al 23 de octubre próximos, del VI Congreso Internacional de la Lengua Española, dedicado al libro en la era digital. Este congreso, organizado conjuntamente por la Real Academia Española, el Instituto Cervantes y la Asociación de Academias de la Lengua Española, será una ocasión propicia para debatir y analizar la situación de nuestro idioma, que crece y se expande por el mundo con una intensidad admirable. Hemos dicho en numerosas oportunidades que el español hace mucho tiempo que no se entiende ni se explica sin América. La política lingüística panhispánica, impulsada desde la década de los noventa del siglo XX, ha dado unos resultados extraordinarios, entre los que sobresale la publicación de nuestras últimas obras lingüísticas. La siguiente aportación será el «Diccionario de la lengua española», en el que participan también las veintidós Academias. Del futuro de los diccionarios tratará precisamente otra de las actividades programadas para el final de la conmemoración del tricentenario. Será un simposio internacional concebido para analizar el porvenir de estas obras, los diccionarios, en sus distintas modalidades y formatos. Otro viejo compromiso de la Academia, un nuevo portal en Internet, verá la luz en el transcurso de 2013.

Empezaba estas líneas con unos versos del académico Ángel González. Recurro de nuevo a su voz para terminarlas con ilusión y esperanza poética: «Habrá palabras nuevas para la nueva historia / y es preciso encontrarlas antes de que sea tarde».