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Cinco obras para conocer a Muñoz Molina

REDACCIÓN
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El dicho popular dice que "por sus obras los conoceréis" y desde luego esta es la mejor manera de entender y comprender a un escritor, en este caso al recién galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, el novelista y ensayista andaluz Antonio Muñoz Molina. De entre su extenso repertorio, destacamos cinco de sus grandes libros.

Beatus ille (1986). Fue su primera novela, pese a que ya había publicado anteriormente un libro con los artículos publicados en el periódico 'El Ideal'. En ella crea el territorio mítico Mágina, concebido a imagen y semejanza de los engendrados por Juan Carlos Onetti y William Faulkner y que se repite posteriormente en otras novelas. En esta ciudad transcurre la historia de Minaya, un joven estudiante que regresa a Mágina para realizar una tesis doctoral sobre el poeta Jacinto Solana, muerto en la Guerra Civil, pero cuya apasionante vida le llevará a una serie de indagaciones. Tras las falsas apariencias, Minaya consigue llegar hasta la verdad última.

El invierno en Lisboa (1987). Situada entre Lisboa, Madrid y San Sebastián, el jazz es la inspiración de esta historia de amor y crimen que también ha sido llevada al cine. El pianista Santiago Biralbo se enamora de Lucrecia y son perseguidos por su marido, Bruce Malcolm. Mientras, un cuadro de Cézanne también desaparece y Toussaints Morton, procedente de Angola y patrocinador de una organización ultraderechista, traficante de cuadros y libros antiguos, participa en la persecución. Esta novela supuso el reconocimiento de Muñoz Molina como uno de los grandes escritores de nuestra narrativa tras ser galardonado con el Premio de la Crítica y el Nacional de Narrativa. El éxito de este libro lo confirma

El jinete polaco (1991). Novela de una innovación y complejidad inusual, vuelve a situarse en ese territorio imaginario de Mágina, donde el protagonista, un traductor, evoca la historia de cuatro generaciones: su bisabuelo, que estuvo en Cuba; su abuelo, guardia de asalto que acabó en un campo de concentración; sus padres, campesinos que llevaban una vida resignada y oscura, y él mismo en su niñez y adolescencia. Esta obra le otorgó el premio Planeta y por segunda vez el Nacional de Narrativa.

Ardor guerrero (1995). Las experiencias de un aspirante a ser escritor que hace la mili en la España de 1979 componen este libro, uno de los primeros en dar fama a Muñoz Molina. El recibimiento a los nuevos reclutas ("conejo, vas a morir"), el miedo a morir en el País Vasco, la incomprensión de las arbitrariedades de la vida militar o el contacto con otros jóvenes, de toda extracción social y de todos los rincones de España, están narrados por Muñoz Molina con una gran sensibilidad y empatía en una obra autobiográfica que se lee como una novela.

Todo lo que era sólido (2013). Su último libro es un ensayo sobre la crisis en España, un valiente ejercicio de memoria y de ciudadanía. En él Muñoz Molina mezcla la reflexión sobre la crisis con la denuncia y con sus recuerdos personales para intentar comprender cómo nuestro país ha llegado a esta situación y por qué están en peligro algunos de los grandes logros de la democracia, entre ellos la sanidad y la educación públicas.