La Torá más antigua del mundo que Bolonia custodiaba sin saberlo
La Torá más antigua del mundo descubierta en Bolonia - efe

La Torá más antigua del mundo que Bolonia custodiaba sin saberlo

Descubren que un modesto manuscrito de la biblioteca universitaria de la ciudad italiana es una compilación de los libros sagrados del judaísmo de hace 850 años

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La Torá más antigua que se conserva en el mundo estaba ahí, en la biblioteca universitaria de Bolonia, desde no se sabe ni cuándo. El rollo de pergamino con los libros sagrados del judaísmo compilado hace 850 años había sido tomado por un modesto manuscrito del siglo XVII hasta que Mauro Perani dio con él.

El catedrático de hebreo de Rávena fotografiaba el manuscrito denominado «Rotolo 2» para el nuevo catálogo de la biblioteca italiana cuando se dio cuenta de que el anterior catalogador de la colección lo había minusvalorado. «La letra era muy antigua y de origen oriental», probablemente de estilo babilónico, un estilo utilizado mucho antes de la que hasta entonces se creía que era la última Torá, según recoge Il Corriere della Sera.

Perani consultó a los principales expertos en el mundo del judaísmo y confirmó sus sospechas. El Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio escritos sobre cuero suave de oveja en 56 segmentos cosidos hasta formar un rollo de 36 metros de largo y 64 centímetros de altura habría sido escrito entre finales del siglo XII y principios del siglo XIII (1155-1225). Es, por tanto, el más antiguo pergamino hebreo completo de la Torá que hoy conocemos. Ds pruebas de carbono 14 realizadas en la Universidad de Salento y en un laboratorio estadounidense confirmaron la datación.

Según ha explicado Perani, «el texto no respeta las reglas de Maimónides», el médico, rabino y teólogo nacido en Córdoba en 1135 que estableció una serie de normas para copiar los textos sagrados. En la Torá «boloñesa», «hay letras y signos absolutamente prohibidas» después de la codificación de Maimónides que confundieron al bibliotecario Leonello Modona cuando archivó el manuscrito fechándolo en el siglo XVII. «Tiene una grafía torpe» con letras «nada comunes y extrañas», consideró el anterior catalogador de la colección.

Cómo llegó a Bolonia sigue siendo un misterio, según confiesa Biancastella Antonino, directora de esta biblioteca que guarda en sus fondos una traducción al hebro del canon médico escrito por Avicena. En cualquier caso, la universidad está poniendo en marcha las medidas necesarias para preservar y mantener este recién descubierto tesoro.