«La clave de San Ignacio de Loyola es que entendía a las mujeres»
Enrique García Hernán, investigador del CSIC - ignacio gil
aula de cultura abc

«La clave de San Ignacio de Loyola es que entendía a las mujeres»

Tras cinco años de investigación, el historiador Enrique García Hernán nos descubre «un nuevo personaje», que puede «ayudar a comprender España»

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El investigador del Instituto de Historia del CSIC,Enrique García Hernán, acaba de publicar «Ignacio de Loyola» (Taurus), una ambiciosa biografía con la que el autor confiesa haber descubierto un «nuevo personaje». La publicación sale a la luz tras cinco años de rigurosa investigación y de la búsqueda de documentos inéditos en archivos de medio mundo. Al hilo de este libro y del interés que sigue despertando cinco siglos después la figura de San Ignacio, el autor participará hoy lunes 29 de abril, en el Aula de Cultura de ABC, que se celebrará a las 20.00 horas en la sede de la Universidad de Comillas, en la calle Alberto Aguilera, 23.

—San Ignacio de Loyola no fue un santo al uso...

—Lo importante no es aquello que lo hace un santo distinto, sino qué lo hace una persona especial. Es un personaje actual que nos puede ayudar a comprender la historia de España y cómo superar la crisis, incluso las crisis personales. San Ignacio fue un hombre que padeció muchas enfermedades y limitaciones físicas importantes. No era especialmente alto, ni dotado. Solo tenía una cualidad muy importante, que no la tiene todo el mundo, y que me parece clave en él. Comprendía a las mujeres. De hecho se gana a la hija de Carlos V, Margarita de Austria, de la cual es el confesor. Luego Margarita se convierte en uno de los mejores instrumentos para fundar y consolidar la Compañía de Jesús.

—¿Por qué hay tan pocos datos de la infancia de Ignacio? ¿Es probable que se eliminaran a propósito?

—Sí. También hay que tener en cuenta que estamos hablando de un personaje se fue haciendo famoso de mayor. Sin embargo, hubo una época en su vida que optó por renunciar a su pasado aunque luego lo recuperó y muchas de las cosas que deberíamos tener las hizo quemar. Estoy pensando en su propio diario espiritual. Él pidió que se quemara y se ha conservado solamente un año y unos meses. Por lo cual no sabemos nada de eso. De la etapa de soldado, sí se han conservado algunas cosas, pero poco.

—¿Qué impronta puede tener el origen jesuita del Papa Francisco?

—Si sigue el modo de proceder de Ignacio, como me imagino que hará, y es un Pontificado largo, vamos a ver grandes cosas. Creo que va a rejuvenecer a la Iglesia y va a ser una gran atracción para la juventud. También creo que va a dar juego a los sacerdotes reformados, sacerdotes dispuestos a ir a cualquier parte del mundo para evangelizar, con ganas de atender a los pobres y a los enfermos. Esas señales ya las vemos en el Pontificado de Francisco.

—Cuando uno investiga la vida de un santo, ¿se teme o se tiene el prejuicio de que la vida real del hombre pueda perjudicar la imagen del santo?

—Eso ocurrió cuando los primeros jesuitas presentaron el proceso de canonización. Francisco de Borja tenía el problema de que Ignacio había dictado en su «Autobiografía» unos primeros capítulos que eran los pecados de juventud. Entonces se tenía un poco de miedo. Se arrancaron esos primeros capítulos y se hicieron desaparecer. Estoy pensando en esa afición tan grande que Ignacio tenía a las mujeres o esa pasión por las armas. La biografía que yo he hecho no va a quitar nada de la santidad que ya tiene. No se trata de desvestir a un santo. Tampoco se pretende hacerle más santo de lo que ya es, pero es cierto que conociendo sus debilidades uno se puede identificar más con él. Pues podemos pensar que si él pudo llegar a ser San Ignacio de Loyola, pues quizás a nosotros nos puede pasar lo mismo.