El CDN se deja seducir por «La rendición»
Isabelle Stoffel, intérprete del monólogo - abc

El CDN se deja seducir por «La rendición»

La Sala de la Princesa del teatro María Guerrero acoge el monólogo, dirigido por Sigfrid Monleón e interpretado por Isabelle Stoffel

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Toni Bentley, australiana, antigua bailarina del New York City Ballet, publicó en 2004 la novela «La rendición». Se trata de un atrevido y descarado relato erótico -«memorias», lo tituló su autora-, que la actriz Isabelle Stoffel (nacida en Suiza, pero residente en España) convirtió en monólogo teatral. Lo estrenó, con dirección de Sigfrid Monleón, el pasado año en Microteatro, y ahora llega a la sala de la Princesa del teatro María Guerrero, dentro de la programación del Centro Dramático Nacional.

«Nada más de leer "La rendición" -dice la actriz- supe que estaba destinado a ser representado en un escenario. La voz del libro, en primera persona, marcada por la honestidad y el inteligente humor con los que la autora deja testimonio de su extrema experiencia personal, me invitó desde las primeras líneas a imaginarla bajo la luz de un tratamiento dramático íntimo y sincero, como el propio libro. Un verdadero tú a tú con el público del teatro».

Osado y atrevido

El relato gira en torno a un espinoso tema, la sodomía, pero precisamente la naturaleza del texto ha llevado a director y actriz a construir un espectáculo basado fundamentalmente en el humor y la elegancia, osado y atrevido, pero que huye de la vulgaridad. «Se trata de una mujer -dijo la actriz en la presentación de la función- que habla sobre temas que no suelen tratarse. Es una bailarina con una formación muy rígida respecto a su cuerpo, pero también es una escritora que sabe describir su experiencia personal».

La autora, Toni Bentley, ha venido a España para apoyar el montaje, y ha reconocido el gran esfuerzo realizado por SIsabelle toffel, que llegó a enseñarle hasta diecisiete versiones del texto: «Yo le dije que convirtiera el texto en algo suyo y ha hecho un trabajo increíble de adaptación. Me ha hecho un regalo al poder ver el reflejo de mi propio texto desde su mirada», informa Efe. Ha recordado que el libro fue acogido en Estados Unidos «con mucho nerviosismo» ya que la sodomía sigue siendo un tabú. «Tenía que haberlo publicado en Europa, donde se atiende más a otras cosas. En Estados Unidos son muy puritanos y hasta las feministas decían que una mujer no debía escribir sobre este tema».