Apuntes científicos de cine

La Filmoteca rescata una película de una excursión formativa de la Escuela de Veterinaria a Marruecos en 1934

POR LUIS MIRANDA
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En 1934 nadie tenía un televisor para explorar territorios ignotos a la hora de la siesta, y tampoco el NO-DO había empezado a traer el mundo entero al alcance de los españoles. Tener una cámara de cine era extraño, y más todavía en una ciudad tan pequeña como Córdoba, pero quien se ponía detrás de ella satisfacía a la vez una inquietud cultural y una necesidad científica. En aquel año, un grupo de estudiantes de la Facultad de Veterinaria hizo un viaje a Marruecos para estudiar las explotaciones pecuarias del país, las razas de la ganadería y todas las innovaciones que habían introducido los franceses y españoles en sus protectorados.

El profesor José Martín Ribes, discípulo de Rafael Castejón, filmó en una cámara Kodak de la época aquella «excursión escolar» y guardó la cinta en la que después sería Facultad de Veterinaria. Tras identificarse hace algunos años, pasó a la Filmoteca de Andalucía, que ahora ultima la restauración de la cinta para su preservación.

Evangelina Rodero, profesora titular de la Facultad de Veterinaria, da los detalles de una película que une al valor histórico la riqueza científica de mostrar los lugares que visitaron: centros de clínica veterinaria, mataderos, estudio de las razas, zootecnia y hasta el Instituto Pasteur que habían instalado los franceses. Salieron de Córdoba en autobús hasta Tarifa. Allí, y eso se ve en la cinta, el vehículo se subió al barco, cruzó el Estrecho de Gibraltar y llevó a los 34 «escolares», como insiste la profesora en llamarlos, junto a sus profesores por muchas ciudades y lugares de los dos protectorados. «Se ve la labor de zootecnia que estaban haciendo allí con caballos, ganado vacuno, ovejas e incluso cerdos», explica.

La película, de 30 minutos de duración, es mucho más que unas tomas de aquel viaje, porque, aunque sea muda, incluye rótulos de los lugares que visitan y hasta un mapa de Marruecos, con lo que se alza como un cuaderno del viaje.

El Ministerio de Agricultura pagó la mitad del recorrido, que duró un mes, mientras que el resto correspondió a los propios alumnos, pero no fue el único viaje, ni siquiera el único que está grabado. Antes, los escolares de Veterinaria habían viajado a Portugal y habían conocido las explotaciones de Jabugo. El director del centro, Rafael Castejón, entendía que los alumnos tenían que asomarase a otros centros para formarse mejor, fruto de una mentalidad que pretendía conseguir que la enseñanza superior española se situara al mismo nivel que la del resto de países europeos.

Visitas y turismo

No todo fue trabajar en aquel viaje, como recuerda la profesora, ya que también hubo días de descanso y visitas culturales y turísticas, que también se rescatan en la cinta, junto a otras escenas que hablan de la vida en el Marruecos de la época, desde las calles de las ciudades a la pesca.

La recuperación de esta cinta no se quedará en la delicada labor de la restauración de la película, sino que la Facultad de Veterinaria editará una serie de textos y estudios para poder comprender mejor su contenido. Junto a ellos, algo muy especial: el cuaderno de viaje, con dibujos a plumilla y apuntes, de uno de los participantes. La profesora Evangelina Rodero explica que no sobrevive ninguno de los escolares que estuvieron en aquel viaje, pero sus hijos y nietos sí se han interesado por lo que sus ascendentes dejaron. Así, el hijo de Fernando Calero ha entregado el cuaderno que su padre trajo de aquel mes en Marruecos inmortalizado en la película de 16 milímetros. No todo es exótico: el autocar vuelve a Córdoba por el Puente Romano y cruza bajo la Puerta del Puente, «que estaba como ahora».