La Policía Local de Córdoba ya tiene su propio coche patrulla «ponemultas»
El coche «ponemultas» de la Policía Local de Sevilla, en plena acción - GOG LOBATO

La Policía Local de Córdoba ya tiene su propio coche patrulla «ponemultas»

La tecnología está montada y los agentes han sido formados para su utilización

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En otras ciudades, se le ha llamado coche «ponemultas» o, de forma irónica, «Denunciator», al parecer, por su eficiencia. En Córdoba no se ha utilizado pero el Ayuntamiento ya lo tiene montado y listo para que la Policía Local empiece a utilizarlo. Las fuentes del cuerpo de seguridad consultadas explican que los funcionarios ya tienen la formación para desarrollarlo. Falta que empiece a usarse lo que ocurrirá una vez que el gobierno municipal tome la decisión de emprender la nueva fórmula de que los agentes no tengan que pararse a rellenar un boletín de denuncia ante una infracción. Dicen en el sector que es el no va más de la tecnología para cazar a quienes, por ejemplo, aparcan de cualquier modo aunque sus aplicaciones sean múltiples.

Para quien no haya sido cazado en una de las múltiples ciudades donde se utiliza, el coche «ponemultas» funciona de una manera bien sencilla. Consiste en cámaras, un software, una pequeña impresora de urgencia que se monta en el automóvil. Sencillamente, los agentes van conduciendo por la ciudad y la cámara va captando a quienes se dedican a contravenir el reglamento de circulación. En Sevilla, donde funciona con cierta polémica, el coche «ponemultas» puso durante 2012 la friolera de 31.000 denuncias. El 58 por ciento se corresponden con la doble fila o con intrusiones de los carriles bus. En la capital hispalense se utilizó también para controlar el llamado Plan Centro, la prohibición de acceso en coche a determinados barrios de la ciudad. Dos de cada diez sanciones que se colocan en la capital andaluza proceden ya de sus unidades dotadas con esta tecnología.

Ni que decir tiene que las asociaciones de automovilistas no es que lo adoren precisamente. La sanción media asciende a 200 euros. La legalidad de este tipo de medidas parece ya fuera de toda duda ya que se han puesto en tela de juicio determinados elementos de constitucionalidad. La Dirección General de Tráfico ha montado uno sobre un helicóptero. El del Ayuntamiento tiene hasta nombre peculiar. En clave interna, se llama scout, un vocablo inglés que significa «explorador» e incluso «descubridor».

Las fuentes policiales consultadas aseguran que el problema para el que se precisan este tipo de soluciones tecnológicas es real. A diario se reciben multitud de avisos de ciudadanos que se quedan de la doble fila o de automóviles aparcados en cocheras. Este tipo de aparatos facilitan enormemente la labor policial. Del boletín individual se pasa a la grabación en vídeo con un reconocimiento de matrículas similar al que ya utilizan las cámaras de calles como San Fernando o plaza de Colón. La diferencia: va montado en un vehículo y se puede utilizar en cualquier parte de la ciudad.

El caso es que la tecnología es válida para cualquier realidad que implique hallar un vehículo, cruzar una matrícula con un listado de éstas. Sirve, por ejemplo, para embargos. En el caso de que un coche cometa una infracción y se le grabe, salta de forma automática la información que existe sobre él. Se sabe, por ejemplo, si ha sido robado o si el propietario tiene deudas tributarias y el vehículo responde como garantía. Este tipo de sistemas actúan enlazados con los servidores municipales.