«Debería haber estado limpio para evitar el fuego»
Julio Martínez CalzónIngeniero autor del puente

«Debería haber estado limpio para evitar el fuego»

Asegura que la pasarela fluvial nunca ha tenido un protocolo de conservación, al tiempo que se extraña de que el Ayuntamiento no le consulte

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El puente del Arenal lleva la firma de Julio Martínez Calzón. Observa desde la distancia, en Madrid, cómo su obra se ha convertido en uno de los hilos principales de la actualidad desde que, hace tres semanas, un incendio la situara en la primera plana.

—¿Lo que ha fallado en el puente del Arenal ha sido la conservación, la limpieza?

—No digo nada de que haya sido un problema derivado de la falta de conservación. Lo que digo es que ha habido un incendio debido a unos matorrales o a unos materiales que se habían depositado en una de las pilas del puente, y que por lo tanto lo que está sucediendo es completamete ajeno a la estructura del puente. Es como si se hubiera incendiado un taller o una máquina por un factor exterior. Creo que habría que haber limpiado estas cosas, esa suciedad, para evitar que se acumulara el material que ha provocado el incendio. Pero no soy el dueño del puente. Eso tendrá que decirlo quien es el propietario. No quiero echarle la culpa a nadie de nada. Si el puente se hizo hace 23 años y desde entonces yo no he estado allí... Yo soy, además, uno de los proyectistas del puente, el otro ha muerto.

—¿El paso fluvial del que es autor estaba, entonces, en buenas condiciones?

—Claro. Desde el día que empezó, con su prueba de carga, hasta ahora. Lo que ha pasado, insisto, es algo ajeno a la estructura del puente. Y que cada uno diga por qué ha sido y que saque sus conclusiones. Yo no tengo nada que decir sobre ello.

—Los primeros análisis que ha facilitado el Ayuntamiento dicen que la recuperación total del puente va a ser lenta.

—Será así si lo dice el Ayuntamiento. Ya tienen ustedes más información que yo. Porque a mí no me ha llamado el Ayuntamiento ni me ha llamado nadie para nada relativo a este puente. Habrán tomado las decisiones que habrán creído. A ellos habrá que preguntarles.

—¿En ningún momento, entonces, se ha puesto en contacto el Ayuntamiento con usted para interesarse por su opinión sobre lo que ha sucedido?

—No. A mí nadie me ha llamado. Si alguien me llamara pues le diría que, por haber sido proyectista, tendrían que haberme consultado para ver qué ha pasado. Si no lo hacen es porque consideran que no deben llamarme. Esto es como si una casa se quema y llaman al arquitecto que la ha proyectado. Pues pueden llamarle, o no hacerlo, y ponerlo todo en manos de otros técnicos para que lo resuelvan a su manera.

—¿Usted ha echado en falta que el Ayuntamiento le consulte?

—No, no, no. Que el Ayuntamiento actúe como le parezca más oportuno.

—¿Tenía este puente algún protocolo de conservación que usted haya echado en falta que se haya aplicado?

—Que yo sepa, este puente no tiene ningún protocolo de conservación. Pero ya digo que hace más de veinte años que concluí mi trabajo. En el caso de que hubiera algún protocolo de conservación [en el proyecto original] habría caducado de sobra.