Gracias al Centro Filarmónico Eduardo Lucena

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¿Hasta qué punto con la palabra gracias uno consigue expresar su sincero y profundo agradecimiento a alguien? Es decir, cuando lo sientes de corazón y lo que has recibido es mucho mayor de lo que puedes dar, ¿cómo puedes transmitirle a esa persona que estás tan agradecido?

Pues ese es el objetivo de esta carta, pretender trasladar nuestro agradecimiento al Real Centro Filarmónico Eduardo Lucena en general, y a Manolo Silva y José Carrasco en particular, pues además de custodiar con firmeza la supervivencia y estabilidad de esta institución, la más longeva de Córdoba, el pasado 7 de abril ofrecieron a todos los cordobeses afincados en Madrid un concierto en el majestuoso salón de actos del Ateneo de Madrid.

Allí, aquella mañana nos reunimos más de 300 cordobeses y con Carlos Hacar en la dirección, representaron obras de Eduardo Lucena, Aurelio Pérez Cantero, Ramón Medina y José Timoteo. El público acabó entregado, obligando a los integrantes del Centro Filarmónico a reanudar el concierto hasta en cuatro ocasiones más. Si bien, el hecho diferenciador del éxito del concierto fue que al menos una treintena de los asistentes salieron con lágrimas en los ojos, pues las canciones con las que nos deleitaron nos trasladaron a nuestra infancia en Córdoba, saboreamos durante unos instantes nuestra tierra y nuestra cultura popular. En definitiva, nos produjeron profundos sentimientos de nostalgia de Córdoba.

Todo ello no se podría haber logrado sin la desinteresada y desprendida participación de los integrantes del Real Centro Filarmónico Eduardo Lucena. A todos, en nombre de los asistentes al concierto, de la Asociación Cordobeses X el Mundo y de la Casa de Córdoba en Madrid, nuestra felicitación por el precioso espectáculo y, de nuevo, nuestro más profundo agradecimiento. Mantendremos la ilusión de que esta amistad perdure por muchos años.

Esperamos haber alcanzado el referido objetivo.