Íker se acostumbra al banquillo

Casillas regresa 72 días después como suplente de Diego López, que se enfrenta hoy en el Santiago Bernabéu al peso de un mito del madridismo

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Nunca se ha escrito y hablado más de un futbolista que no juega. Es lo que tienen los mitos, que trascienden a la vulgaridad de ser protagonistas o no por decisión de otros. Casillas (Madrid, 20-5-1981) ha sido protagonista por sí mismo, sin jugar. Porque es campeón del mundo. Porque ha sido elegido el mejor portero del mundo desde 2008 hasta 2012.

Lesionado el 23 de enero en un dedo, durante setenta y dos días se habló de su recuperación, de su estado, de su raudo retorno. Setenta y dos noches en las que Diego López, fichado por la baja de Íker, durmió pensando que le había ganado la titularidad a un icono del fútbol. Hoy (18.00h, C+Liga), Casillas regresa al Bernabéu como suplente del gallego. Anhelaba volver al ritmo de competición. Rechazaba esa opinión de los puristas radicales que decían que él solo debería ser convocado para jugar, no para calentar banquillo. El madrileño se considera uno más y quería regresar al ambiente del fútbol. La afición le aclamará cuando escuche su nombre entre los suplentes. Diego López soportará la situación en el once titular. Se ha ganado el sitio en trece partidos excelentes.

El cuerpo técnico, la plantilla y el propio Casillas son conscientes del difícil momento que el gallego vivirá esta tarde. La polémica respecto al tratamiento que se debía dar al capitán desde que obtuvo el alta médica ha sido una presión sobre el guardameta gallego que muchos no habrían aguantado. Algunos piensan que se le ha faltado al respeto. «Ha respondido a todo en silencio, con un buen rendimiento en el campo», señala Karanka.

Adán no lo soportó

Demostración de la dureza de carácter de Diego son sus actuaciones en estos trece encuentros, con paradas sensacionales, decisivas, en cada uno de estos trece exámenes. Mientras, desde el exterior escuchaba el debate del momento en que el portero campeón del mundo debía volver a jugar.

Antonio Adán no soportó esa guerra mediática dentro y fuera del césped. Mourinho le dio la titularidad frente al Málaga, el 22 de diciembre, y contra la Real Sociedad, el día de Reyes. Los nervios le traicionaron. Le pudo la responsabilidad. En la Rosaleda estuvo tenso (derrota por 3-2). En el Bernabéu fue expulsado a los cinco minutos, tras cometer un penalti, y Casillas recuperó su silla. Después, la lesión del capitán en Mestalla exigió un fichaje, porque Adán no generaba confianza para el futuro. Y el Madrid encontró a otro gran portero.

Íker, muy animado

El club considera que la guerra mediática, con posturas a favor y en contra de Casillas y de Mourinho, ha tenido un perjudicado inocente, Diego López, que lo único que ha hecho es jugar bien. «Se le ha negado un juicio justo», valoran en la entidad, porque el alta médica del capitán ha suscitado posiciones radicales en todos los sentidos.

Ahora, el campeón del mundo ha vuelto a las concentraciones y el siguiente foco de atención es el momento de su reaparición. El entrenador tiene claro que Diego López es actualmente titular y le alineará frente al Levante y el Galatasaray. Si continúa rindiendo a este nivel, el gallego será la referencia en los hipotéticos encuentros de las semifinales y la final de la Champions, así como en el derbi liguero del Calderón y la final de Copa. Íker tendrá sus oportunidades en dos o tres jornadas de Liga y si se gana la titularidad habrá cambio bajo los palos y disputará esos partidos tan importantes. Todo está en juego.

El guardameta madrileño se encuentra muy animado por este retorno al ritmo de competición, cansado de presenciar el fútbol desde el palco. Está fino, más delgado, enjuto. Ha entrenado como un debutante. Se ha puesto a punto para competir con Diego. No se considera un mito. Ese fue siempre su secreto. Ha empezado casi desde cero para recuperar su sitio. El duelo va a ser de altura.