«GUERRA DEL PASIVO»

El Banco de España penalizará a los bancos con más superdepósitos

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El Banco de España quiere acabar con la «guerra del pasivo» reabierta desde que en septiembre se eliminó la penalización a los depósitos altamente remunerados aprobada por el Gobierno socialista. El gobernador, Luis María Linde, ha pedido verbalmente a las entidades que limiten el interés que ofrecen a sus clientes por su ahorro. Ni se prohíben ni se penalizan solo por el hecho de comercializarlos, pero los bancos con más depósitos sobrerremunerados en cartera tendrán que aumentar su nivel de capital.

En concreto, el supervisor ha limitado la rentabilidad de los depósitos a menos de un año al 1,75%. Para aquellos con un vencimiento de entre uno y dos años, el interés será de un máximo del 2,25%, y del 2,75% para los depósitos a más de dos años. Estos topes son semejantes a los límites variables que impuso la exvicepresidenta del Gobierno, Elena Salgado, y que solo con sobrepasarlos obligaba a los bancos a aumentar su aportación al Fondo de Garantía de Depósitos (FGD).

En este caso, solo las entidades financieras cuyos superdepósitos superen el 15% del total de ahorros que gestionan deberán ampliar su capital principal -según la definición de la Autoridad Bancaria Europea (EBA)- entre un 0,75% y un 1,25%, en función de las remuneraciones ofrecidas, según informan a ABC fuentes financieras.

La nueva orden ha sido comunicada de palabra por Linde entidad por entidad el pasado mes de diciembre en encuentros con altos directivos de cada banco, que ahora esperan que sea recogida en una circular. En todo caso, la norma se aplica ya a los productos emitidos desde el pasado 1 de enero. De hecho, son varias las entidades que en las últimas semanas han rebajado o eliminado algunos de sus depósitos desde el 4% que ofrecían.

Por otro lado, el fiscal general del Estado, Eduardo Torres-Dulce, avanzó ayer que la Fiscalía pedirá información al supervisor para «corroborar» las informaciones aparecidas sobre un informe de los inspectores del organismo en el que denunciaban que la actitud del supervisor ante casos de malas prácticas en la banca era «mirar hacia otro lado».

Los inspectores lamentaban la existencia dentro del organismo de un «excesivo nivel de filtros» que «modulan» los informes sobre entidades que entregan a la dirección.