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No son máquinas: si no pueden en verano, los autónomos descansan en invierno

Si el periodo estival es temporada alta para sus negocios, aprovecharán para irse de vacaciones cuando sea temporada baja.

G. Toca

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La estadística, aunque ya sea un clásico de todos los años por estas fechas, sigue siendo impresionante. Más de la mitad de los trabajadores por cuenta propia no se va de vacaciones en verano. La primera imagen que viene a la cabeza, por supuesto, es la de unos profesionales que se esfuerzan intensamente de sol a sol y que, aun así, no pueden descansar en julio o agosto como los demás. ¿Pero es ésa toda la verdad? Ciertamente, muchos autónomos apenas llegan a fin de mes durante todo el año y sus colchones de ahorro son tan delgados que, si surge un revés de última hora, tendrán complicado costearse incluso unas pequeñas vacaciones. También hay otros que se ven obligados a seguir trabajando para evitar males mayores. Pero eso no significa que los autónomos que trabajan en verano no tengan vacaciones. Y tampoco que todos los que se quedan sin vacaciones en verano no lleguen a fin de mes.

Para empezar, es importante tener en cuenta que miles de profesionales por cuenta propia trabajan en actividades relacionadas, directa o indirectamente, con el turismo. Eso significa que, en los lugares donde se congregan muchos veraneantes, tiene poco sentido que un hotelero, un hostelero, un conductor privado o incluso los dueños de una tienda de comestibles o moda se planteen echar la persiana hasta septiembre. Puede que otros autónomos en zonas de interior estén en temporada baja en julio y agosto, pero a los de las zonas turísticas les ocurre justamente lo contrario.  Es el momento de trabajar más que nunca y ellos lo saben y hasta abrazan la oportunidad.

Y ese carácter especial con el que los autónomos enfrentan desafíos, como este de trabajar cuando el resto del mundo se toma vacaciones, es el que Orange celebra en su iniciativa Nacidos para ser autónomos, con la que quiere solidarizarse y rendir un pequeño homenaje al espíritu especial que tiene este colectivo.    

La confianza, la flexibilidad y la excelencia son el oxígeno de los autónomos

Los autónomos que no se van de vacaciones en verano buscan y encuentran otros huecos para descansar a lo largo del año. Lo más habitual es que o bien se reserven unos días -semanas sueltas, con un poco de suerte- cuando saben que sus clientes no les van a llamar. Otra posibilidad es que expriman los ‘valles’ de trabajo para tomarse un respiro y disfrutar. Aquí es importante que sepan que esos intermedios son pasajeros y que su negocio no peligra porque haya una temporada más baja. Hacen falta años de experiencia para anticipar esos ‘valles’ sabiendo, casi con seguridad, que pocas semanas después no darán abasto.

Una diferencia esencial entre el descanso de los profesionales por cuenta propia y el del resto es que los primeros tienen más posibilidades de que se interrumpa en cualquier momento con una simple llamada de teléfono de un cliente importante. Los trabajadores por cuenta ajena también pueden recibir una llamada de su empresa por una urgencia, pero saben que es más improbable porque el negocio no depende solo de ellos. Mientras tanto, para el autónomo es más habitual  tener que llevarse el ordenador y estar dispuesto, excepcionalmente, a teletrabajar.

Otra diferencia sustancial es que, por lo general, son muy pocos los autónomos que pueden tomarse más de dos semanas seguidas con la agenda vacía. Cuando no trabajan, no cobran y, cuanto más tiempo pasa, más aumentan las probabilidades de que les llamen para hacerles un encargo. 

Que se puedan tomar dos semanas seguidas no solo va a depender de los deseos de sus clientes. Es crucial que los propios profesionales por cuenta propia les enseñen a los clientes a respetar el tiempo de los demás como si fuera el suyo (para eso, tienen que decirles con antelación cuándo se van de vacaciones). En contrapartida, mostrarán la mejor disposición y flexibilidad a lo largo del año e, incluso en medio de su descanso estival, harán gestos que confirmen su voluntad de teletrabajar si el cliente está agobiadísimo.

También es importante que cuenten con una agenda de colegas que puedan asumir su labor cuando ellos descansan, aunque ellos se ofrezcan a supervisarlos sin coste. La confianza, la flexibilidad y la excelencia son el oxígeno que garantiza la supervivencia de los autónomos.

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Este contenido ha sido desarrollado por Content Factory, la unidad de contenidos de marca de Vocento, con Orange. En su elaboración no ha intervenido la redacción de este medio.