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Los autónomos no tienen fiebre: tienen décimas

Son unos consumados especialistas en relativizar obstáculos, porque saben que eso les ayuda a superarlos una y otra vez

G. Toca

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No es que los autónomos lo aguanten todo, pero sí parece que muchos están hechos de una pasta especial. Y eso se nota hasta cuando afrontan un trancazo capaz de dejar a cualquiera petrificado durante un día o dos en la cama. Cómo me voy a quedar en casa por semejante pequeñez, dicen, si he podido trabajar hasta cuando mis hijos no me dejaban dormir por la noche. Menos de 40 grados no es fiebre, afirmarán resoplando, son solo décimas. Si el perro es el mejor amigo del hombre, la sonrisa y el paracetamol son los mejores amigos del autónomo.

Según un sondeo de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos-ATA, los autónomos -hombres o mujeres- se dan de baja la mitad que los trabajadores asalariados y solo lo hacen cuando la enfermedad requiere “cesar completamente su actividad” y saben que van a estar “largo tiempo enfermos”. Son cifras como éstas las que ayudan a construir el mito de que los profesionales por cuenta propia tienen casi un gen que los inmuniza frente a la gripe o la gastroenteritis.

Pero no es así. Por una parte, hay que admitirlo, los autónomos cuentan con el estímulo extra de que, si no abren la persiana, no cobran. Sin embargo, eso no quiere decir que no cuenten, igualmente, con otras motivaciones, muy asociadas al autónomo, entre las que suele destacar el optimismo; o, dicho de otra manera, la seguridad de que el esfuerzo siempre tiene premio. No es que el asalariado no pueda ser optimista o emprendedor también, pero sí que es verdad que entre los autónomos está muy extendida esa idea de que lo mejor, con verdadera dedicación, siempre está por venir. Por eso, Orange celebra la forma en la que se enfrentan a desafíos en su iniciativa Nacidos para ser autónomos, con la que quiere solidarizarse y rendir un pequeño homenaje al espíritu especial que tiene este colectivo.

Lo que sí parece cierto es que su forma diferencial de enfrentarse a los retos les funciona. De hecho, un estudio liderado por Ted Kaptchuk, de la Facultad de Medicina de Harvard, mostró cómo un placebo era, en un 50% de los casos, tan efectivo para los pacientes como una medicina para combatir las migrañas. Convencerse de que uno va a estar mejor ayuda a estar mejor, muy especialmente, cuando el enemigo a batir es una dolencia leve.

Además, los autónomos saben disimular muy bien cualquier malestar con sus clientes. Si a un autónomo le llama un cliente estando enfermo, pueden suceder dos cosas: o se pone para negociar un aplazamiento por la baja y recomendarle a alguien de confianza o, si la cosa es leve y no hay baja que valga, afirmará y proyectará sin contemplaciones que está en un perfecto estado de revista. ¿Mala cara, dices? Eso se lo dirás a todos. Será, seguramente, un buen día para, por ejemplo, recordar lo útil que es silenciar el manos libres del teléfono cuando estás a punto de toser. ¿Gripe, yo? Sí, parece que hay una epidemia. Pobre gente.

Cuanto peor se encuentra un autónomo, dentro de unos límites, más motivos tiene para demostrar que se encuentra bien. Y aquí es donde aparece otra de sus grandes bazas: afirmar que la cosa no es para tanto nada más despertarse, arreglarse especialmente por la mañana para verse mejor, repetir sin el menor problema que todo marcha según lo previsto y escuchar cómo los demás le contestan que no pueden estar más de acuerdo… todo eso junto termina persuadiéndole de que, en el fondo, no le duele tanto la cabeza. Esta forma de autosugestión funciona hasta el punto de que una investigación de la Universidad Técnica de Múnich ha acreditado que, aunque no estemos contentos, la mera acción de sonreír genera unas hormonas que nos proporcionan bienestar y, con ellas, un motivo para sonreír. Los autónomos que parecen felices no pueden evitar acabar siéndolo. Hay que nacer autónomo para ver el mundo así.

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Este contenido ha sido desarrollado por Content Factory, la unidad de contenidos de marca de Vocento, con Orange. En su elaboración no ha intervenido la redacción de este medio.