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Grooming, el peligro de la red que puede afectar a tu hijo

Son adultos que crean perfiles falsos en las redes sociales para ganarse la confianza de los menores y aprovecharse de ellos con un objetivo sexual

Content Factory

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En la era de las redes sociales, tan importante es conocer sus enormes ventajas como los peligros que acechan para, así, poder identificarlos y saber cómo reaccionar antes ellos. Especialmente en el caso de los menores, que son más vulnerables a la confianza innata con la que se mueven en ese medio, tan familiar para ellos. Su inocencia, sumada al anonimato que estandariza internet, es el caldo de cultivo para que muchos adultos intenten aprovecharse de ellos; y uno de los fenómenos que va en aumento en los últimos tiempos es el grooming. Este término alude al conjunto de conductas que realiza una persona mayor de edad para atraer a un menor y ganarse su confianza para aprovecharse de él con fines sexuales. Su objetivo puede ser desde la obtención de imágenes del niño, niña o adolescente en situaciones sexuales o pornográficas hasta establecer un contacto físico y presencial para abusar del menor.

La Fiscalía General del Estado ha confirmado en su memoria anual que el grooming es un fenómeno en aumento y el delito informático que más le preocupa. El año pasado, el ministerio público procedió a la incoación de 6.676 procedimientos judiciales por pornografía infantil en España. De ellos, los delitos referentes a pornografía infantil y los delitos de child grooming fueron los más numerosos, aumentando estos últimos un 62% respecto a 2016. “Otro dato claramente perceptible es la frecuencia creciente con que se utilizan las tecnologías como medio para canalizar el hostigamiento, la humillación, la persecución, la coacción, el acoso o el ejercicio del control sobre otros y, por ende, para atentar contra la libertad de las personas. El uso generalizado de estas herramientas en la actividad cotidiana ha hecho factible su aprovechamiento para la comisión de este tipo de conductas cuyos efectos perversos se ven agravados por la capacidad que ofrecen las TICs para dar permanencia en el tiempo a dichas situaciones”, explica la memoria. Los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado también han alertado de que el número de delitos sexuales a menores en internet se ha multiplicado por cuatro en los últimos cinco años.

No solo estos datos dan buen cuenta de que el grooming es un problema real cada vez más extendido, sino que diversos informes, como el último realizado por la organización Chicos.net, dejan claro que los niños y adolescentes tienen una baja percepción de riesgo respecto a situaciones vinculadas a su interacción con las nuevas tecnologías. La naturalidad con la que utilizan las redes sociales e internet en sus relaciones diarias hace que no sean conscientes de muchos de los peligros que entrañan. Tanto es así que un 74% de los chavales de entre 9 y 18 años se ha encontrado en alguna ocasión con una situación desagradable en la red, como la interacción con un desconocido que le pide información personal o un encuentro.

Pre Teen Girl Being Bullied By Text Message

De hecho, apunta el mismo estudio, más 49% de los chicos o chicas encuestados considera que no es peligroso chatear con desconocidos y un 43% tampoco vio peligroso acudir a una cita con una persona conocida a través de internet sin haberla visto nunca en persona. Además, el 38% de los adolescentes se ha citado con un desconocido a través de internet, según datos recopilados por UNICEF. Finalmente, como confirma otro informe realizado por Pantallas Amigas, el 26% de los menores ha recibido solicitudes para enviar fotos suyas a un desconocido, siendo los de 15 a 18 años y las chicas los más expuestos. En definitiva, la accesibilidad instantánea a los menores, el anonimato y la facilidad para operar desde la distancia facilitan prácticas como el grooming.

¿Cómo se produce el grooming?

La pregunta es ¿cómo empieza el grooming? El acosador es un adulto que utiliza el engaño para propiciar el primer contacto con el menor. Lo hace de una forma planificada y deliberada y, para ello, suele comenzar seleccionando y buscando a su víctima en sus perfiles sociales. El acoso no es instantáneo, pero sí el engaño. Lo primero que hace es crear un perfil falso en las redes sociales con edades y gustos similares a los del menor al que quiere llegar con el objetivo de que, gracias a esa afinidad, acepte su solicitud de amistad. Poco a poco, se va estableciendo una relación de confianza en las redes sociales que deriva hacia conversaciones en WhatsApp o videollamandas. Todo para que el chico o la chica se sienta cómodo, llegado incluso a hacerle regalos para conseguirlo.

Una vez establecida esta relación de confianza, lo normal es que el acosador pida a su víctima información sobre su vida diaria (horarios, actividades, cuidadores…) para, después, subir el tono de las conversaciones y pedirle fotos o vídeos de carácter sexual. Un estudio realizado por C. Marcum, titulado Interpreting the intentions of Internet predators: An examination of online predatory behavior, explica que la manipulación de los menores para que participen de actividades sexuales off y online se realiza dando una apariencia de libertad de elección. Suelen preguntarles sobre sus experiencias sexuales o describir gráficamente el tipo de actividades de este tipo que les gustaría tener con ellos. Y funciona, como recuerda un estudio de Leander, Christianson y Granhag en el que entrevistaron a 68 víctimas de un agresor sueco de 29 años que se hacía pasar por una mujer de 25 años que trabajaba en una agencia de modelos. Contactaban con menores por chat con la promesa de hacerles ganar dinero como modelos o acompañando a gente adinerada. Un 65% de las chicas hablaron con el acosador sobre sus preferencias sexuales, un 40% le mandaron fotografías desnudas y un 28% participaron en shows sexuales online.

Upset teenage boy with laptop in dark room. Cyber bullying

Ahí es cuando aparece el chantaje, la principal arma del acosador y el pederasta. El menor se sentirá culpable y tendrá miedo a que sus conversaciones o imágenes puedan ser publicadas o distribuidas por internet, mientras que su perseguidor le presiona y amenaza con su difusión para obtener más material sexual e incluso quedar en persona. El estudio Estrategias de persuasión en grooming online de menores: un análisis cualitativo con agresores en prisión –realizado por Patricia de Santiesteban y Manuel Gámez-Guadix en la Universidad Autónoma de Madrid a partir del análisis de conducta de 12 hombres condenados en prisiones españolas por delitos sexuales contra menores con los que tuvieron contacto en internet- deja claro que sus principales tácticas son el engaño, la corrupción (sobre todo, ofreciendo dinero), la manipulación para conseguir la implicación activa del menor y, por último, la agresión para conseguir, al final, tener relaciones sexuales ya sean de forma online u offline.

Lo importante es saber cómo evitar estas situaciones y, como siempre, la base fundamental es la educación y la comunicación en la familia. Por eso son importantes iniciativas como Por un uso Love de la Tecnologíacon la que Orange quiere concienciar a menores y adultos de la importancia de un uso seguro y responsable de las nuevas tecnologías, con el fin de evitar los peligros que conlleva una mala utilización de las mismas. Fijándonos, concretamente, en el caso del grooming, es imprescindible que los padres sepan detectar las señales de alerta que les pueden poner  sobre aviso ante un posible caso de acoso a su hijo o hija, y que conozcan cómo actuar ante una situación así.

  • Señales de alerta ante un caso de grooming

  •   El menor se vuelve introvertido  o esquivo. Teme ser preguntado o que sus padres adviertan que sucede algo raro.

  •   Se encierra con frecuencia y durante bastante tiempo en su habitación o en el baño.

  •   Se conecta con el smartphone, la tablet o el ordenador cuando el resto de la familia ya está durmiendo. Además, es habitual que siempre sea a la misma hora.

  •   Es posible que empiece a tener objetos o ropa que sus padres no le han comprado.

  •   Desarrolla problemas para dormir.

  •   Tiene falta de apetito.

  •   Se muestra nervioso, tiene diarreas…

  •   Llega a enfermar y presentar manifestaciones psicosomáticas como dolor de estómago, de cabeza o afecciones en la piel.

  •   En cualquier caso, es importante resaltar que todas estas señales solo son significativas si aparecen varias de ellas juntas, de forma repentina  y en un corto plazo de tiempo, y siempre que no haya ocurrido ningún acontecimiento familiar como una ruptura o un fallecimiento que haya podido alterar su día a día.

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Este contenido ha sido desarrollado por Content Factory, la unidad de contenidos de marca de Vocento, con Love Orange. En su elaboración no ha intervenido la redacción de este medio.