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¿Enganchado a los 'likes'? Esto es lo que en realidad quieren decir

El icono del dedo hacia arriba o el corazón se han convertido en medidores de popularidad e integración social. Tanto es así que conseguir cuántos más mejor se ha convertido en un objetivo, adictivo en el peor de los casos, para toda una generación de adolescentes

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Si busca “like Instagram” en Google, le saldrán más de 2.000 millones de resultados. Si teclea “Mundial de Rusia”, 268 millones. Se trata de una simple búsqueda, pero da buena cuenta de cómo el me gusta se ha convertido en símbolo de aceptación y repercusión social en nuestra era. Pero, ¿qué queremos decir en realidad cuando damos un like?

El icono del dedo hacia arriba en Facebook o el del corazón en Instagram han ido mutando en los últimos años para convertirse en una medida de popularidad e integración social. Nacieron como un reconocimiento a una determinada publicación y se han convertido en el baremo para determinar, especialmente entre los adolescentes, su éxito social y la aceptación entre sus iguales. Tanto es así que este fenómeno ha evolucionado en los últimos tiempos, de forma que conseguir un me gusta ha llegado a ser una verdadera moneda de cambio (“yo te doy un like y tú me lo das a mí”) y un fin en sí mismo. Cuantos más me gusta, mejor. Es la dictadura del like.

La realidad es que, en la nueva era instagramer, el universo del like ha adquirido tanto peso que ya hay hasta categorías analizando su significado. Más allá del me gusta sincero, ese que damos cuando nos gusta de verdad una publicación, una foto, un vídeo o un gif, hay toda otra dimensión. Los adolescentes hablan del like stalker, es decir ese que alguien da a una publicación de hace tiempo porque está “espiando” nuestras redes; el like por compromiso (tú me lo das y yo te lo devuelvo para ser políticamente correcto); el like para recordar que existes a un amigo o a un ex; el groupie; el iniciador de una conversación; o el que señala la mofa o la ironía. Y todo eso con un simple doble clic a una pantalla.

No es de extrañar que entre la generación millennial el me gusta se haya estandarizado como el símbolo de aceptación. El problema es que, que al mismo tiempo, puede derivar en graves riesgos para una generación nativa digital, acostumbrada a relacionarse a través de internet y las redes. Por un lado, este refuerzo digital inmediato está derivando en una adicción y genera personas ávidas de una satisfacción rápida, superficial y sin esfuerzo en todos los planos de su vida. Además, al hablar de adolescentes hay que tener en cuenta que están en una edad más vulnerable, en la que todos pequeños reconocimientos virtuales significan aceptación o no de sus iguales y, por tanto, inciden en su nivel de autoestima. Es más, este fenómeno puede influir, incluso, en el desarrollo de su propia identidad, llegando incluso a crear una nueva solo para satisfacer a los demás o ponerse en situaciones de riesgo solo para llamar más la atención.

Esta necesidad del me gusta tiene incluso una causa fisiológica. Y es que, como cualquier adicción, los likes generan dopamina y refuerzan las áreas del cerebro relacionadas con el procesamiento de recompensas, la cognición social, la imitación y la atención, como concluye un estudio realizado por la Universidad de California en Los Ángeles. Además, otra investigación de la Universidad de Gales del Sur desvela que los usuarios de las redes sociales que desean obtener muchos likes sufren baja autoestima y suelen ser desconfiados.

Para ayudar a nuestros hijos adolescentes a no caer presos de la dictadura del like no hay nada mejor que ayudarles fomentando la comunicación y las conversaciones de valor en familia, tal y como recuerda Por un uso Love de la tecnología, una iniciativa con la que Orange quiere sensibilizar y concienciar a padres e hijos de la importancia de un uso responsable de internet y las redes sociales. El objetivo es ayudar a los adultos para enseñar a los menores que la vida real va mucho más allá del número de likes que se dan y los seguidores de las redes sociales. Por eso, esta iniciativa de Orange recomienda que los adultos trabajen la autoestima de los adolescentes y jóvenes reconociendo sus éxitos, grandes o pequeños, en sus acciones cotidianas.

Además, conviene animarles a que tengan varios grupos de amigos, para estar en contacto con diferentes formas de pensar y relacionarse y para no verse influidos por la aceptación o rechazo de unas determinadas personas. Por otra parte, si te lo facilitan y, sobre todo sin son pequeños, conviene supervisar el tipo de fotografías que comparten en sus redes sociales. Finalmente, es aconsejable ponerles metas y retos a medio y largo plazo para que aprendan que el mundo real ni es instantáneo ni depende del número de me gusta y que las cosas que más importan requieren dedicación y tiempo.

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Contenido de Content Factory para LOVE ORANGE. En su elaboración no ha intervenido la redacción de este medio.