ENTREVISTAMaría Ángeles MurSecretaria de Igualdad de CSIF

«La forma de dirigir las empresas es masculina y además machista»

Desde principios de octubre esta ciudadrealeña es secretaria nacional de Igualdad de este sindicato, en el que lleva desde 1993 luchando por las mujeres

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Desde primeros de este mes es la secretaria nacional de Igualdad del sindicato CSIF, un puesto al que ha llegado en una carrera «llena de obstáculos». La ciudadrealeña María Ángeles Mur, que en estos últimos cuatro años era secretaría técnica de Igualdad del sindicato, lleva desde 1993 trabajando por lo que considera de «justicia social»: que las mujeres tengan la misma igualdad de oportunidades en una sociedad –dice- en la que todavía reinan los estereotipos.

—De secretaria técnica a secretaria nacional de Igualdad. Un paso muy importante en su carrera.

—Visto desde fuera hay gente que puede quedarse con la espuma, pero llegar hasta aquí es fruto del trabajo del día a día. Yo empecé en el año 93 en el mundo asociativo asesorando a mujeres maltratadas, en el sindicato llevo diez años y desde el principio vi la carencia que había en esta materia. En 2007 con la Ley de Igualdad el sindicato puso orden, y hace cuatro años, por primera vez, la Secretaría de Igualdad se elevó a la categoría de ejecutiva. Yo me he ocupado del asesoramiento técnico estos años, pero no ha sido algo en exclusiva, sino que lo he tenido que compatibilizar con mi tarea de delegada sindical y con otras responsabilidades, además de la familiar. Pero creo que todo eso ha servido para algo porque ahora estoy viendo que puedo ser un modelo, que mi caso puede servir de referente para otras mujeres, incluso para mi propia hija. Lo importante es estar convencida y comprometida y no tirar la toalla.

—¿Cuáles son sus objetivos para estos próximos cuatro años?

—En principio, lo que el sindicato se ha propuesto es introducirse con mayor fuerza en el ámbito privado porque en la Administración ya somos mayoritarios. Queremos romper ese bipartidismo, además ideológico, porque nosotros somos un sindicato profesional. La meta es ser la tercera fuerza en lo privado. Respecto al área de Igualdad la Secretaría va a ser ambiciosa, queremos poner en valor lo humano y lo social y tener criterio y opinión en temas que son de la ciudadanía. Y no solo en igualdad de género, sino también en inmigración, mayores, juventud, discapacidad y medio ambiente. La responsabilidad social va a tener un peso muy importante también.

Crisis de igualdad

—¿Vuelve la igualdad a estar de moda después de unos años en los que parece que la crisis la había borrado de la agenda política?

—En 2007, cuando se aprobó el primer Plan de Igualdad, este concepto estaba de moda, había mucha formación, muchas medidas, pero llegó el 2011 y muchos recortes fueron a parar a esas políticas, que quedaron en un segundo plano. Es más, es que muchos de esos recortes planteaban situaciones que iban en contra de la propia Ley, aumento de horarios, bajada de salarios, etc. ¿Cómo se puede conjugar eso con un Plan de Igualdad? En este tiempo lo único que se ha conseguido ha sido el tema de la lactancia, es una de las pocas cosas que se han podido hacer en este tiempo.

—¿Cree que ahora se van a recuperar esas políticas?

—A finales de año hemos visto que hay más movimiento, más foros, incluso más formación, pero hay asuntos que están sobre la mesa, especialmente en materia de violencia de género donde hay un protocolo hecho, pero sin aprobar, para las mujeres víctimas que trabajan en la Administración ante un traslado, para que conserven derechos. Eso que debería estar superado todavía no lo está.

—Pero sí que hay sobre la mesa un segundo Plan de Igualdad.

—El Plan está hecho pero todavía tiene que pasar por Consejo de Ministros y publicarse en el BOE. Aunque se ve movimiento creo que este Gobierno no está muy convencido ni comprometido con esta causa. Y en el ámbito privado se aprueban planes pero luego no se sabe si esas medidas se aplican porque no hay seguimiento. Es como un papel que hay que firmar y punto.

—¿Qué puede hacer un sindicato como CSIF por mejorar esta situación?

—Es importante y ese es otro de nuestros objetivos que nuestros delegados y delegadas estén formados para que sepan bien qué tienen que hacer y cómo tienen que negociar. Además es fundamental la sensibilización hacia los mandos jerárquicos, y en ese proceso tenemos que ser agentes activos. Necesitamos otro estilo de mando diferente y eso pasa por humanizar y que los planes de igualdad no se queden en un catálogo de medidas. Todavía hay mujeres que pierden su trabajo por quedarse embarazadas, mujeres que tienen que elegir entre trabajar o cuidar de sus hijos, que tienen que optar por trabajar a tiempo parcial, y eso tiene un coste. Un coste en la carrera laboral, en la vida y en la futura pensión, lo que hay que corregir.

Avances muy lentos

—En el tiempo que lleva como activista y a la vista de cómo están las cosas, ¿le dan ganas de tirar la toalla? ¿Realmente ha visto avances?

—Avances hay, claro que los hay, pero son muy lentos y hay momentos en los que se retrocede muy rápido. Es lo que ha pasado en estos años. Creemos que aumenta la igualdad y luego te enfrentas al mundo laboral y ves que hay personas que están muy arriba a los que la sensibilización no les entra. La forma de dirigir todavía es masculina, y además machista. Son personas que no ven lo que aporta la mujer cuando tiene recursos. Además hace falta que haya un proceso interno en su propia casa de corresponsabilidad. Todavía falta mucho. Pero si me remonto a hace 20 años la cosa no tiene nada que ver, en violencia de género por ejemplo. También hay que tener en cuenta el impulso que han supuesto las políticas europeas que han hecho que esto no muera porque han pasado unos años en los que las políticas estaban vacías de contenido.

—Pero la realidad es la que es.

—A fecha de hoy hay mujeres que son madres y dejan de trabajar, que no cobran lo mismo, que sacan adelante a sus hijos, sus casas y a sus padres sin ningún tipo de recurso, y todo eso tiene un coste muy alto. Y es un problema que no está resuelto, las mujeres siguen teniendo profesiones sin valor, lo hemos visto con la crisis, trabajos de complemento y hay muchas mujeres sin cobertura social.

—¿Qué medidas destacaría como más importantes de ese segundo Plan de Igualdad que se tiene que poner en marcha?

—El Plan está aprobado desde el 30 de julio, pero falta, como decía antes el trámite del Consejo de Ministros y su publicación en el BOE. Entre las medidas que contempla yo destacaría la bolsa de horas para la conciliación, que podrán utilizar también los trabajadores que tengan a su cargo personas mayores, o la movilidad de las víctimas de violencia de género. También la formación va a tener un peso importante porque hay que ir haciéndola más operativa y que se considere como mérito. Otra cuestión importante es el estudio que se va a hacer a fondo sobre la brecha salarial en las administraciones, que existe.

—¿Con unas elecciones a la vuelta de la esquina cree que ese Plan saldrá adelante en breve?

—En teoría eso no tendría que afectar porque este Plan es producto de la negociación, sí es cierto que su vigencia es 2015-2016 y mira a qué fecha estamos. Un año de recorrido no es nada, pero ya tenemos antecedentes, el anterior era del PSOE y lo rescató el PP, es verdad que luego lo redujo para hacerlo más realista. Aun así la obligación es que un documento de este tipo se desarrolle por imperativo legal aunque haya un nuevo gobierno.