Antonio Banderas firma un autógrafo en la calle. - F. HERAS

La Gala, deslucida por la polémica

La gresca política ensombreció la inauguración de la 55 edición de la Semana Internacional de Cine

VALLADOLID Actualizado:

El «plante» de la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde a la Seminci, justificado —defendió— por los comentarios del alcalde de Valladolid, Javier León de la Riva, a su nueva compañera de Gobierno Leire Pajín deslució por completo una gala inaugural que prometía glamour con la presencia de Antonio Banderas, galardondo con la Espiga de Honor.

El primer edil tuvo que recibir a los invitados en el interior del Teatro Calderón en lugar hacerlo a las puertas del centro cultural, como acostumbraba en anteriores ediciones, para evitar la sonora pitada convocada vía Facebook y alentada además, por algunos de los invitados, como Iciar Bollain y Luis Tosar, directora y actor de «También la lluvia», película que se proyectó en la gala inaugural y que representará a España en los Oscar.

Por lo demas, el transcurso de la gala fue ameno, aunque se echó de menos el ingenio de la anterior edición. Flipy y Alfredo García lo intentaron todo para hacer gracia, números musicales y un «pasapalabra» para nombrar a los patrocinadores incluidos, pero se echó de menos al maestro de ceremonias del año pasado, Alex O'Dogherty. No obstante, uno de los momentos más emotivos se vivió con la proyección de un video que recordaba a personajes relacionados con el séptimo arte ya fallecidos, donde el escritor Miguel Delibes y los actores José Luis Vázquez y Manuel Alexandre se llevaron la mayor ovación. A este último fue precisamente a uno de los que Antonio Banderas dedicó la Espiga de Honor. La otra dedicatoria fue para «la gente joven que ha terminado una carrera y que encuentra muy difícil su desarrollo profesional, para que no dejen de soñar.Antonio Banderas recibió el galardón de manos de Juan Diego e Imanol Arias, quienes reconocieron en él «a un hombre y un ciudadano bueno».

La madrina

Media hora antes, ataviada con el mismo abrigo de la mujer que protagoniza el cartel de la Seminci de este año subía al escenario Pilar López de Ayala, madrina y encargada de leer la carta del director Javier Angulo, quienreivindicó el papel del festival como plataforma de exhibición de «un cine de autor con mayúsculas».