El ARN más antiguo confirma cómo fueron las últimas horas de un mamut de hace 40.000 años
Investigadores logran por primera vez secuenciar con éxito moléculas de ARN de estos animales extintos de la Edad de Hielo, lo que puede ayudar a su 'desextinción'
Los resultados muestran que 'Yuka', una cría de mamut lanudo con marcas del ataque de leones de las cavernas, sufrió un gran estrés celular antes de morir
Un científico español resucita moléculas de mamut para crear antibióticos
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Iniciar sesiónEl mamut lanudo desapareció de la faz de la Tierra hace casi 4.000 años después de haber pasado cientos de miles vagando por las frías llanuras de Eurasia y América del Norte. Aunque las causas de su extinción han sido ampliamente debatidas, probablemente ... un cambio climático redujo cada vez más su hábitat hasta arrinconar a las últimas manadas en unas remotas islas del Ártico. Ahora, investigadores de la Universidad de Estocolmo, liderados por el bioinformático español Emilio Mármol, han dado un paso fundamental para entender cómo era en realidad la biología de este impresionante animal. Y quizás también para 'traerlo a la vida', aunque ese no sea su objetivo.
Los investigadores han logrado por primera vez secuenciar moléculas de ácido ribonucleico (ARN) de tres mamuts de la Edad de Hielo, las más antiguas jamás recuperadas. Proceden de muestras de tejido animal conservadas en el permafrost siberiano hasta 50.000 años. El estudio, publicado este viernes en la revista 'Cell', demuestra que no solo el ADN puede preservarse durante largos períodos de tiempo, también el ARN, responsable de la síntesis de proteínas y otras funciones importantes en las células, pero considerado hasta hace poco demasiado frágil para sobrevivir siquiera unas horas. Además, revela, a nivel molecular, cómo fueron los estresantes últimos momentos de uno de los paquidermos, una cría llamada 'Yuka', antes de morir.
Hace dos años, el equipo dio a conocer una hazaña científica: la obtención de ARN del tigre de Tasmania, extinto hace un siglo, a partir de un ejemplar disecado preservado durante 130 años en el Museo Sueco de Historia Natural. «Demostramos que, en ciertas condiciones, era posible recuperar esas muestras, así que nos lanzamos a por unas mucho más antiguas», explica Mármol, antiguo investigador posdoctoral en la Universidad de Estocolmo y que actualmente trabaja en el Globe Institute de Copenhague.
Crean 'ratones lanudos', un paso más hacia la 'desextinción' del mamut
José Manuel NievesLos roedores han sido modificados genéticamente por Colossal Biosciences para que su pelaje sea similar al de los paquidermos extintos: grueso, rizado y rojizo
Esto les llevó a analizar diez muestras de tejido muscular de diez mamuts distintos preservados en el permafrost. Obtuvieron ADN de la mayoría pero solamente hallaron ARN en tres de ellas: en la mamut 'Chris Waddle' -bautizada así porque su pelo se parece al del exfutbolista inglés- de unos 50.000 años de antigüedad; en 'Oymyakon', de 41.000 años; y en 'Yuka', de unos 40.000. Curiosamente, el artículo demuestra que 'Yuka', un ejemplar especialmente famoso por su increíble conservación, no es una hembra, como se creía por el examen externo de sus genitales, si no un macho (tiene el genotipo XY). No está claro si el error anterior de asignación se debe a un fallo en el examen anatómico o porque tenga genitales feminizados por algún problema en el desarrollo gonadal y genital.
Leones de las cavernas
Fue el material extraído de 'Yuka' el que aportó más información y en el que el equipo se enfocó. Los investigadores pudieron identificar patrones específicos de expresión génica en los restos congelados del animal, que murió cuando tenía solo 5 años en la costa norte del Ártico. En concreto, moléculas de ARN que codifican proteínas relacionadas con funciones clave en la contracción muscular y la regulación metabólica bajo condiciones de estrés.
Según el investigador, ese estrés podría explicarse por la proximidad de la muerte o, como está escrito en la piel del animal, por el ataque de unos leones de la cavernas. Marcas identificadas anteriormente indican que el mamut fue cazado por algún depredador de la zona. «Puede que los leones mataran a 'Yuka' y lo consumieran en ese momento. O puede que lograra escapar, se ocultara y parte de su carcasa fuera devorada después, justo antes de ser enterrada en el permafrost hasta nuestros días», cuenta.
Los investigadores también hallaron una gran variedad de moléculas de ARN que regulan la actividad de los genes en las muestras musculares del espécimen. Este ARN que no codifica proteínas, denominado microARN, es una evidencia directa de la regulación genómica que ocurría en tiempo real, en los últimos momentos de vida del mamut. El microARN también ayudó a confirmar que los resultados no eran una contaminación, sino que provenían realmente de estos grandes mamíferos. Incluso detectaron genes nuevos basándose únicamente en la evidencia de ARN, algo que nunca antes se había intentado en restos antiguos.
Desextinción
Algunos de los investigadores que han colaborado en el trabajo forman parte del comité científico asesor de Colossal. Sin embargo, Mármol advierte de que la motivación del estudio es el «conocimiento más completo de la biología real de estos animales antiguos, no una colaboración directa con ninguna iniciativa de 'resurrección' de especies extintas». Ahora bien, «quienes estén pensando en serio en la desextinción del mamut quizás necesiten nuestros resultados y metodología».
El ADN, que se ha extraído en varias ocasiones de mamuts, «nos da mucha información, pero no nos dice qué hacen los genes ni cuándo se están expresando. Es como leer un libro sin entender qué partes son más importantes en la trama. Para eso hace falta el ARN». Mármol no cree que sea posible 'resucitar' al mamut tal y como era, pero sí «traer de vuelta ciertas características metabólicas y genéticas e integrarlas en el elefante asiático, su pariente más cercano». El resultado, «un elefante asiático con modificaciones como orejas más pequeñas (menos expuestas al frío) y más pelo, podría adaptarse a las condiciones del norte polar y cubrir el nicho ecológico que tenían los mamuts cuando estaban vivos».
El ADN más antiguo del mundo fue descubierto en sedimentos de 2 millones de años en el norte de Groenlandia. Y se ha obtenido de los dientes molares de mamuts de más de un millón de años. La ciencia estima que se podría conseguir ADN varios millones de años más antiguo. En cuanto al ARN, los nuevos resultados muestran que puede sobrevivir mucho más tiempo del que se creía. Mármol calcula que, en condiciones adecuadas de desecación y frío, se podría batir el récord actual. Estos hallazgos indican que no solo se pueden estudiar qué genes estaban 'activos' en diferentes animales extintos, sino que también sería posible secuenciar virus de ARN como los de la gripe o los coronavirus en restos de la Edad de Hielo.
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