El precio de los alquileres en la costa baja hasta un 30% en sólo tres años

El Colegio de Agentes Inmobiliarios de Málaga advierte de que se alcanzan «mínimos históricos» mientras en Cádiz la caída es más moderada

CÓRDOBA Actualizado:

Las dos caras de la misma moneda en una misma familia: quien se beneficia de la merma del precio de los alquileres en la costa y quien padece el descenso de ingresos extra por el arrendamiento a la baja de su segunda vivienda. Ángeles Fernández y Carlos Navarro, primos hermanos. La primera, con poco más de treinta años, compró en 2007 un apartamento en Fuengirola cuando comprobó que su nómina daba con creces para pagar la hipoteca que había suscrito hacía dos años para pagar su piso de Ciudad Jardín. «Mi trabajo, que consiste en hacer viajes a países del extranjero, me permite coger las vacaciones en fechas en las que la mayoría de la gente no puede, como por ejemplo en junio o en septiembre, meses que para mí son ideales para estar en la playa sin masificaciones», explica Ángeles. De modo que en julio y agosto aprovecha para alquilar su apartamento en la Costa del Sol. «El primer año 2007 le saqué dinero, a razón de mil euros por quincena, pero ya al siguiente noté los efectos de la crisis y me costó encontrar inquilino por más de ochocientos euros», agrega la joven.

D El caso de Ángeles es parejo al de miles de cordobeses que alquilan sus inmuebles en la Costa del Sol durante parte del estío y que en las últimas tres temporadas han visto cómo sus clientes se negaban a pagar la cantidad que era usual hasta 2007. Los datos oficiales avalan la opinión de los arrendadores. El propio Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de Málaga, provincia en la que pasan sus vacaciones muchos cordobeses, hizo públicas hace dos meses sus previsiones de precios de alquiler en la costa para el estío que está a punto de comenzar, y concluyó que las rentas habían alcanzado «mínimos históricos» en los últimos años y que esa tónica se mantendría para las temporadas siguientes. La explicación la da el presidente del citado colegio profesional, Cayetano Rengel, que explica que «el mercado ha alcanzado tal punto de saturación que al que le urge arrendar su propiedad está cada vez más abierto a recortar precios, aunque a cambio obtenga beneficios escasos, porque al menos así cubre la hipoteca, el IBI o el recibo de la comunidad». En esta misma línea se expresa María del Mar Ortega, intermediaria entre los propietarios de un bloque de apartamentos de Los Boliches y los posibles arrendatarios. «Cuesta ahora la misma vida colocar un piso: hasta hace unos años te los quitaban de las manos por mil o incluso mil doscientos euros por quincena, pero hoy te las ves y te las deseas para alquilarlos por setecientos euros», afirma María del Mar. Los beneficiados de esta bajada de los precios son, huelga decirlo, quienes alquilan. Carlos Navarro, por ejemplo, que se enamoró de Rota a comienzos de este siglo y ha veraneado allí todos los agostos desde entonces, excepto el que le arrendó a su prima Ángeles Fernández el piso que ésta acababa de comprar en Fuengirola. «Me hizo una rebaja, claro, pero ni aún así cambio la costa de Málaga por la de Cádiz, y eso que Rota no es barato precisamente», afirma este joven representante de una firma orfebre, que paga mil

cien euros por una quincena en un piso de Costa Ballena.

En Cádiz, los precios también han experimentado un descenso apreciable desde 2007 —que como en el caso de Málaga oscilan entre el 20 y el 30 por ciento—, aunque se cuentan excepciones. Sanlúcar de Barrameda es la localidad en la que más ha subido el precio de los alquileres en los últimos meses, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), de modo que por cada metro cuadrado el arrendatario ha de abona 6,89 euros al mes.