Interior prevé la vuelta escalonada de etarras sin causas tras el 20-N
José Manuel Pagoaga, «Peixoto» - ABC

Interior prevé la vuelta escalonada de etarras sin causas tras el 20-N

Asesinatos cometidos por pistoleros como Cubillas y «Dienteputo» han prescrito ya

I. REYERO / J. PAGOLA
MADRID Actualizado:

Si Amaiur consigue el 20-N los buenos resultados que le auguran las encuestas, Interior espera una llegada escalonada a España de miembros y colaboradores de ETA que ya no tienen causas pendientes con la Justicia —porque han prescrito— o que, si las tienen, son de escasa relevancia.

Fuentes antiterroristas estiman, con cautela, que en estos momentos puede haber entre 150 y 200 etarras que reunirían estas condiciones y que se encuentran en Francia, América y África. Muchos de los que están en países como Cuba, México, Venezuela y Uruguay tienen un largo historial de asesinatos cometidos en la década de los ochenta. Y precisamente es el tiempo transcurrido desde entonces lo que les favorece, pues antes de la entrada en vigor, en enero de este año, de la reforma del Código Penal (que prevé que los asesinatos de carácter terrorista no prescriban), los delitos penados con más de 15 años (como son los asesinatos) prescribían a los 20.

El etarra Arturo Cubillas es uno de los que se han visto beneficiados por esa prescripción. Acusado de participar, en 1985, en el asesinato de Ángel Manuel Facal, en la localidad guipuzcoana de Pasajes, la Audiencia Nacional dio carpetazo el año pasado a este asunto al ser imposible ya actuar contra él. En Venezuela se encuentran también antiguos pistoleros de la calaña de Ángel Aldana, Jesús Urteaga y Eugenio Barrutiabengoa, que suman una treintena de asesinatos, pero que podrían seguir la misma suerte que Cubillas, hoy en día reclamado solo por la causa en la que se investigan las relaciones entre ETA y las FARC.

Decisión gubernamental

Si no se reúnen otros cargos contra él, también se podría beneficiar de la prescripción el pistolero del «comando Gohierri Kosta» José Luis Eciolaza Galán, «Dienteputo», acusado de participar, al menos, en seis asesinatos en los «años de plomo». Más recientemente se le situó en la dirección de ETA y, desde hace dos años, en labores relacionadas con la financiación de la banda en Suramérica. Pero, de momento, no tiene causas pendientes por este motivo.

Además, la mayoría de estos etarras residen en los citados países gracias a un acuerdo alcanzado en su día con el Gobierno español. Convertir ese acuerdo en papel mojado y dar luz verde al regreso a España de los criminales sería una cuestión política, y no judicial.

Entre los etarras residentes en Francia no tendrían especiales dificultades algunos de los más «emblemáticos» entre la militancia de la «izquierda abertzale». Como José Manuel Gagoaga, «Peixoto», a quien se le vinculó con el secuestro, tortura y asesinato en el sur de Francia de tres gallegos; y Eloy Uriarte, «Señor Robles», encargado durante años de la recaudación del «impuesto revolucionario». Tampoco lo tendría complicado, en principio, David Plá, incorporado a la dirección de ETA cuando estaba decidiendo el cese de su actividad terrorista.

Las fuentes antes citadas explican que desde que ETA anunció, el pasado enero, el «alto el fuego», ha habido casos de etarras que han pedido información a través del consulado acerca de si tienen alguna causa pendiente con la justicia para regresar a España. Con todo, los mismos medios están convencidos de que la dirección de ETA, pese a su debilidad, va a hacer todo lo posible para evitar que los etarras que decidieran regresar den una imagen de retirada. Por ello, no descartan que la banda prepare un calendario de actos de bienvenida en el País Vasco y Navarra en clave de falsa victoria. Y es que los etarras de Suramérica están alineados en el sector más duro y nunca han dado muestras de arrepentimiento.