España frente a Europa

Una de las cosas que están quedando claras en esta crisis de la Unión es la fortaleza «interior» de algunos de los países: los más poderosos, por cierto

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Hasta ayer alguien, como Settembrini en «La montaña mágica», habría podido decir: «cerveza, tabaco, música. Eso es vuestra patria y vuestra idea de Europa». Hoy, ya no. Ahora todo lo europeo es inseguridad. La Unión es un trazo negro. Si ya nadie con gusto podría cometer la vulgaridad de citar a Ortega y Gasset para defender Europa como nuestra salida nacional e incluso considerarla una garantía frente a los separatismos, ahora estamos viviendo nuestra pertenencia a ella como un peligro de alcance desconocido. El español está sufriendo un choque terrible, y ni siquiera es consuelo para él que Italia pueda compartir la mala suerte. Uno de los peores castigos del ciudadano español es no entender el lenguaje de los políticos y economistas. De este llega tan sólo la advertencia sobre un posible e inmenso desastre aunque no pueda deducirse qué formas podría tomar. El único consuelo es saber que nuestra nefasta pertenencia a la periferia sureña de la UE se traduce en turismo.

En esta situación supondría una reanimación para la ciudadanía el hecho de que los dos grandes partidos compartieran un programa económico frente a Estados como el alemán. La coincidencia del PP y el PSOE no tendría por qué ser incompatible con las críticas mutuas. Sucede esto en otros países. Porque una de las cosas que están quedando claras en esta crisis de la Unión es la fortaleza «interior» de algunos de los países: los más poderosos, por cierto. En nuestro caso tenemos la desgracia añadida de que en nuestras regiones aspirantes a Estados se maldice de la «marca» España, como es el caso de Urkullu, o se defiende en Cataluña la introducción de CAT en las matrículas de coches. En estas circunstancias ¿es pedir demasiado que los dos partidos nacionales dejen de matarse cuando los separatismos tienen como misión histórica liquidar España y los alemanes tratan de condenarnos económicamente?