Batasuna sondea a los socialistas franceses sobre un «proceso de paz» en Francia
Arnaldo Otegi, durante una comparecencia en la Audiencia Nacional - pool

Batasuna sondea a los socialistas franceses sobre un «proceso de paz» en Francia

Reconoce que las reivindicaciones en el País Vasco francés deben seguir otro ritmo que en España

BILBAO / MADRID Actualizado: Guardar
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Batasuna, a través de su sucursal en Bayona, ha trasladado a representantes del Partido Socialista Francés (PSF) la demanda de un «proceso democrático» que debería desarrollarse con ritmos y fases diferentes a los contemplados en la «hoja de ruta» diseñada para España, pero que finalmente conduzca a similares reivindicaciones: reagrupamiento de los presos de ETA en cárceles de «Iparralde», cese de las detenciones y de la euroorden y el reconocimiento del «derecho a decidir de los vascos» que residen en Lapurdi, Behe Nafarroa y Zuberoa —las tres provincias que reclama la «izquierda abertzale»—.

Los contactos, que de momento son muy incipientes, según fuentes conocedoras de la situación consultadas por ABC, recuerdan en parte a los que mantuvieron el ex portavoz de Batasuna, Arnaldo Otegi, y el presidente del PSE, Jesús Eguiguren, antes de que Zapatero fuera elegido presidente tras las elecciones generales de 2004. El PSF está en la oposición, pero la «izquierda abertzale» alberga esperanzas de que el candidato socialista, François Hollande, se imponga a Sarkozy en las elecciones presidenciales previstas para 2012.

Sin embargo, la realidad es bien distinta, porque si en España el terrorismo de ETA ha sido una preocupación prioritaria, lo que ha motivado que los sucesivos gobiernos hayan cedido a la tentación de negociar, dialogar o llevar a cabo «tomas de temperatura» con la banda, París no ha afrontado la presencia de etarras en su territorio como asunto propio ni se ha planteado poner sobre una mesa de diálogo la autodeterminación de «Iparralde». La propia Batasuna reconoce esta diferencia y por ello ha elaborado «hojas de ruta» distintas, con sus correspondientes ritmos y plazos, pero encaminadas a conseguir un mismo objetivo. Esto es, la construcción de un «estado vasco, independiente y socialista» integrado por siete provincias: Vizcaya, Álava, Guipúzcoa, Navarra, Lapurdi, Behe Nafarroa y Zuberoa.

Situaciones distintas

De hecho, Batasuna admite en su ponencia «Zutik Euskal Herria» que «las iniciativas que se encaminarán» en «Iparralde» no serán las mismas que las previstas para el País Vasco, porque «los puntos de partida son muy distintos, pero debemos avanzar en la misma dirección». Esto es, precisa, el objetivo común «en los siete territorios» es «configurar mayorías en favor del reconocimiento de Euskal Herria y su derecho a decidir; la construcción nacional y el desarrollo de estrategias de estructuración institucional (potenciar Udalbiltza también en Francia); hacer propuestas electorales basadas en la suma de fuerzas; y encauzar la resolución del conflicto político». Esto en lo que se refiere a la «mesa política», porque en la negociación con las autoridades de París sobre «las consecuencias del conflicto», pretende abordar el reagrupamiento de presos, como paso hacia una amnistía encubierta; el cese de las detenciones y la abolición de la euroorden que permite la extradición a España. También quiere abordar con el Gobierno galo el reconocimiento de «todas las víctimas del conflicto».

Para compensar su escasa implantación electoral, Batasuna está utilizando a su dirigente francesa Aurore Martin, pendiente de que se aplique una euroorden para ser extraditada a España. Un sector de la opinión pública francesa, aunque no esté en la órbita de la «izquierda abertzale», se opone a que una ciudadana de esa nacionalidad sea puesta a disposición de la Audiencia Nacional. Recientemente, la presencia de Martin en un acto celebrado en Bayona para exigir a París que «se implique en la resolución del conflicto», atrajo a representantes del PSF. Entre ellos, la senadora Frédérique Espagnac, quien declaró que si gana François Hollande hará lo que esté en sus manos a fin de «sentar en una mesa a todas las partes para dialogar».