Tres pioneros que «alumbraron» internet ganan el Nobel de Física

ANNA GRAU | NUEVA YORK
Actualizado:

Nada de premios para investigaciones esotéricas ni para descubrimientos aún incomprensibles para el vulgo esta vez. El Premio Nobel de Física 2009 se lo reparten –aunque de forma asimétrica- tres pioneros estadounidenses que a mediados de los años 60 pusieron las bases para hacer posible el estallido de Internet y la actual sociedad de la comunicación. Charles K. Kao, ganador de la mitad del premio –dotado con 980.000 euros-, logró romper la barrera para transmitir señales de luz a través de 100 km de fibra óptica. La otra mitad del premio se divide entre Willard S. Boyle y George E. Smith, que lograron llevar a la práctica las teorías de Albert Einstein y transformar la luz en señales eléctricas reconocibles –y capturables- por los millones de cámaras digitales que a día de hoy operan en el mundo.

Los tres científicos tienen la nacionalidad estadounidense, aunque Kao, nacido en Shanghai y que ha desarrollado su carrera científica entre Londres y Hong-Kong, la comparte con la británica. Boyle la comparte con la canadiense: se doctoró en Québec y comenzó las investigaciones que le han llevado al Nobel en New Jersey, donde conoció al neoyorquino Smith y empezó a colaborar con él. Los tres se verán en Estocolmo el 10 de diciembre. Boyle declaró ayer que se había enterado de la noticia antes incluso de tomarse su café de buena mañana, y que la sensación fue tan “maravillosa” que llegó a preguntarse si “aquello era real”.

Avances de ver y tocar

Con este Nobel se impone de nuevo la escuela de galardonar avances científicos de ver y tocar, Santo Tomás, con un impacto directo en objetos de uso inmediato y masivo por el gran público. Pero, como suele suceder, los pragmáticos de hoy son los pioneros y hasta los místicos de ayer. Cuando los nuevos y flamantes Nobel iniciaron sus investigaciones hace cuatro décadas, probablemente ni ellos mismos se figuraban el alcance que llegarían a tener. Ni todo el mundo entendía para qué servían.

Kao estaba convencido de que tenía que ser posible prolongar las posibilidades de transmisión de la luz a través de la fibra óptica, que entonces no pasaban de 20 km hasta que la señal se disipara casi por completo. La impresión más generalizada era que eso se debía a incidentes o torceduras de la fibra. El chino-británico intuyó que la clave era la materia de la fibra óptica misma –el vidrio-, y entre 1966 y 1970 consiguió producir una fibra de vidrio “ultrapura”, mucho más transparente.

Así rompió la “barrera de la luz” y puso la primera piedra de una comunicación global donde casi todo era posible. The New York Times celebró ayer este premio dando cuenta de que si toda la fibra óptica que hoy en día “cablea” el planeta se desenrollara y se pusiera en fila, la extensión resultante sería de 1.000 millones de kilómetros.

Su ejemplo inspiró a otros para seguir conquistando fronteras, a cual más salvaje. Boyle y Smith empezaron en 1969 a trabajar con la teoría –con la que Einstein ganó el Nobel en 1921- sobre el efecto fotoeléctrico. Einstein teorizó que cuando la luz toca un fragmento de silicio, este emite electrones, más cuánto más brillante es la luz. Boyle y Smith trataron de sacar provecho de esta ley para crear memoria electrónica, y así hicieron posibles, entre otros “milagros”, las cámaras digitales que capturan la luz electrónicamente y no sobre una película. Además de las cámaras digitales domésticas que hoy inundan literalmente el mundo, sus hallazgos hicieron posibles las observaciones panorámicas del telescopio espacial Hubble y las imágenes de Marte tomadas por las sondas de la NASA.

Adiós a un premio español

Aunque su nombre sonaba con fuerza, el científico español Juan Ignacio Cirac Sasturain se ha quedado sin el Nobel. Director del departamento de óptica cuántica del Instituto Max Planck de Alemania y Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica en 2006, es uno de los mayores expertos del mundo en teoría cuántica de la información, óptica cuántica y física atómica.

Cirac Sasturain ha desarrollado un nuevo sistema de computerización, basado en la mecánica cuántica, que permitirá en un futuro hacer cálculos algorítmicos mucho más rápidos. Ha realizado interesantes aplicaciones entre las que se encuentra la posibilidad de codificar mensajes secretos o realizar cálculos computacionales, imposibles de realizar hoy en día con los sistemas actuales de proceso y transmisión de la información. Según sus teorías, el ordenador cuántico revolucionará el mundo de la información ya que permitirá una comunicación más eficaz y una mayor seguridad en el tratamiento de datos y transferencias bancarias.

La ministra Cristina Garmendia ha subrayado que Cirac «es una de las figuras más relevantes en el panorama científico mundial» y un investigador que «está desarrollando investigación absolutamente novedosa en la frontera del conocimiento». Por ello, ha augurado la ministra, «en algún momento» recibirá el Premio Nobel por sus investigaciones, aunque, para Garmendia, «que esté en lasquinielas» es en sí misma una «noticia extraordinaria». A su juicio, Cirac, «como todos los científicos españoles que están fuera del país, es un gran activo para nosotros porque sin duda establecemos lazos de colaboración con ellos».