La tozoplasmosis se contagia a través de las heces de gato
La tozoplasmosis se contagia a través de las heces de gato - Fotolia

Toxoplasmosis¿Pueden las heces de gato causarte una enfermedad mental?

Existen estudios que relacionan la toxoplasmosis con el desarrollo de alzhéimer, autismo o esquizofrenia

MadridActualizado:

Es la razón de que las embarazadas no puedan comer alimentos crudos o acercarse a los gatos, si bien una de cada tres personas en el mundo ya está infectada (con independencia de su sexo o de que hayan pasado por una gestación). La toxoplasmosis, en personas sanas, no tienen mayor complicación que una gripe y, en muchos casos, ni siquiera presenta síntomas. A partir de ahí, la infección queda latente e inmuniza a quien la padece. Sin embargo, en los últimos años han surgido un centenar de estudios que relacionan esta patología con enfermedades mentales como el alzhéimer, la esquizofrenia o el autismo. ¿Debemos entonces temerla más de lo que parece?

Para empezar, hay que conocer que el organismo que provoca la toxoplasmosis, llamado Toxoplasma gondii, no es una bacteria o un virus, sino un organismo microscópico unicelular, «pariente lejano» del patógeno que causa la malaria. La enfermedad es contraída por los gatos tras comer carne de roedores, aves y otros animales infectados. En la mayoría de los gatos no muestra ningún síntoma mientras no se expanda al hígado o al sistema nervioso: en ese caso puede producir ceguera o ictericia, pero los casos son raros.

El momento de la posible infección a los humanos llega después: la enfermedad se propaga a través de las heces de los gatos (tanto domésticos como callejeros), siendo más virulenta en las primeras semanas desde que el felino enferma. Sin embargo, aunque los casos de contacto directo con heces de gato pueden ser normales entre los dueños de mascotas, son muchos más los que se producen porque las heces han tocado el suelo o el agua y no son visibles (por ello es mayor la tasa de enfermos en países donde las personas comen más carne cruda o el saneamiento es pobre). Además, el organismo puede sobrevivir durante un año o más, lo que alarga la peligrosidad del foco de infección.

Una vez infectadas de toxoplasmosis, las personas sanas pueden llegar a desarrollar síntomas similares a los de una gripe o incluso ni enterarse. El problema es para los pacientes con sistemas inmunitarios debilitados o los fetos de mujeres gestantes, para quienes las complicaciones pueden ser mucho mayores e incluso fatales.

Ratones que pierden la cabeza

La mayor parte de las pruebas que evidencian una relación entre enfermedades mentales y toxoplasmosis se apoya en experiencias con ratones. Los roedores presentan comportamientos extraños, como la pérdida del miedo por el olor a orina de gato y en algunos casos llegan incluso a dirigirse directamente hacia las fauces del felino como una especie de ratones «zombies».

Los científicos achacan estas situaciones a que la T. gondii altera la función cerebral al provocar quistes en la región que procesa el miedo y la toma de decisiones. También pueden aumentar los niveles de dopamina, un neurotransmisor relacionado con la recompensa y la toma de riesgos. De hecho, en algunos ratones se ha visto que incluso con el patógeno eliminado, la capacidad de la enfermedad para influir en el cerebro es permanente.

Otros estudios sugieren que aunque T. gondii no afecte directamente al cerebro, la inflamación generalizada que provoca se puede relacionar con trastornos mentales como la esquizofrenia, el autismo y la enfermedad de Alzheimer. Aun así, ninguno ha podido mostrar una conexión directa entre la toxoplasmosis y estas enfermedades en seres humanos, según señalan en Sciencie.

¿Puede pasar en las personas?

A pesar de las evidencias en ratones, que esto mismo ocurra en personas es difícil de demostrar. Un estudio de 2016 que estudió a 200 personas con toxoplasmosis afirma que no vio evidencia de que tuvieran más probabilidades de desarrollar esquizofrenia o una enfermedad mental. Sin embargo, la investigación no tuvo en cuenta cuándo los participantes se infectaron con T. gondii, lo que podría ser importante, ya que la esquizofrenia -que ya es una patología rara de por sí que afecta solo al 1% de la población- se presenta a finales de la adolescencia, principios de la madurez. Los voluntarios tenían una edad de 38 años, por lo que no se pudo comprobar qué fue primero: si la toxoplasmosis o la esquizofrenia (en los casos que se sufría la enfermedad).

Sin embargo, otro estudio publicado el pasado mes de enero analizó la sangre de 80.000 donantes daneses. Entre ellos, tan solo 151 personas tenían esquizofrenia; pero la investigación reveló que las personas expuestas a T.gondii tenían un 47% más de probabilidades de desarrollar esquizofrenia. Reduciendo aún más los datos, pudieron comprobar que 28 de los pacientes con esquizofrenia contrajo el patógeno antes que la enfermedad mental. Por lo que señalaron que la gente con toxoplasmosis tiene un 2,5 más de probabilidades de tener esta patología mental.

Y existen más estudios en esta línea. Sin embargo, la poca incidencia de esquizofrenia hace difícil evidenciar la relación entre la toxoplasmosis y las enfermedades mentales. Robert Yolken, virólogo de la Facultad de Medicina de la Johns Hopkins University en Baltimore (EE. UU) y uno de los autores del estudio danés señala que no cree que T. gondii desarrolle enfermedades mentales por sí misma, pero que sí puede interactuar con variantes genéticas de algunas personas más susceptibles.

Relación con los suicidios

Por otro lado, también existen investigaciones que señalan la relación de la toxoplasmosis con la incidencia de suicidios. En un estudio publicado en la revista «The Journal of Clinical Psychiatry» en 2012 se afirmaba que en algunas personas provocaba «inflamación que origina metabolitos dañinos que pueden dañar a las células cerebrales», lo que se manifestaba en una probabilidad siete veces superior de suicidio que en personas sanas.

El mismo año, otro estudio publicado en «Archives of General Psychiatry» y realizado sobre más de 45.000 mujeres en Dinamarca concluía que las infectadas con el T. gondii corren un mayor riesgo de intento de suicidio. En especial, el estudio encontró que las mujeres infectadas con 'Toxoplasma gondii' tenían una vez y media más probabilidades de intentar suicidarse en comparación con aquellas que no estaban infectadas y el riesgo parece aumentar con los crecientes niveles de anticuerpos de 'Toxoplasma gondii'».

Riesgo real

A pesar de todo, las probabilidades de desarrollar una enfermedad mental después del contagio por T. gondii son bajas y estarían a la altura de otros riesgos ya asumidos, como vivir en una ciudad. Aún así, los investigadores aseguran que reducir su incidencia, con prevención o vacunas, haría aún menor el posible peligro.