El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, saludando al líder norcoreano Kim Jong-un
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, saludando al líder norcoreano Kim Jong-un - Polaris

¿Sueles cambiar de opinión? Culpa a tu cerebro

Las fluctuaciones de la actividad cerebral nos empujan a tomar decisiones arriesgadas de las que nos arrepentimos poco después

MadridActualizado:

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, es célebre por ser muy espontáneo en Twitter. Allí, ha pasado de llamar «hombre misil» al líder norcoreano Kim Jong-un a decir de él que «tiene una gran personalidad. Es un tipo divertido. Es muy inteligente. Es un gran negociador», en lo que es un claro giro de 180 grados.

Ahora, un estudio que se acaba de publicar en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) ha sugerido una explicación para el hecho de que a veces los humanos sean incoherentes y se comporten de forma irracional. Según los autores, investigadores en el University College de Londres, la causa está en que las fluctuaciones de la actividad cerebral, asociadas con cambios en los niveles del neurotransmisor dopamina, determinan nuestra tendencia a tomar decisiones arriesgadas.

«Durante mucho tiempo los expertos han tratado de explicar por qué la gente es tan errática, y toma una decisión un día y la contraria al siguiente», se ha preguntado Tobias Hauser, director de la investigación. «Parece ser que nuestro comportamiento incoherente se puede explicar en parte por lo que nuestro cerebro hace cuando nosotros no estamos haciendo nada».

Hace tiempo que los investigadores han averiguado que cuando el cerebro se encuentra en estado de vigilia, pero no está haciendo nada concreto, experimenta importantes oscilaciones de actividad. Sin embargo, se desconoce el origen o posible función de estas fluctuaciones.

Los científicos trataron de averiguar sus efectos. Para ello, diseñaron unos experimentos en los que 43 voluntarios tuvieron que hacer apuestas para ganar dinero. Analizaron sus decisiones en función de los niveles de actividad de su circuito dopaminérgico (generador de dopamina) en el cerebro medio. El motivo es que ya se sabía que la dopamina es un neurotransmisor que influye en la toma de decisiones arriesgadas.

Menos dopamina, más riesgo

Así, averiguaron que los participantes que tomaron sus decisiones cuando la activación de este circuito era baja eran más propensos a tomar decisiones arriesgadas.

Tal como han concluido los autores del estudio, el nivel de influencia de la actividad del circuito dopaminérgico es comparable al que tienen los medicamentos usados para la enfermedad de Párkinson o el envejecimiento: ser joven está asociado con una mayor propensión a tomar decisiones arriesgadas.

¿Qué sentido tendría que estas fluctuaciones nos llevasen ser erráticos? «Nuestros cerebros podrían haber evolucionado para experimentar fluctuaciones espontáneas en una zona cerebral clave para la toma de decisiones, quizás para hacernos más impredecibles y, por ello, más capaces a la hora de lidiar con un mundo en constante cambio», ha propuesto Robb Rutledge, autor senior del artículo.

A continuación, los investigadores pretenden seguir con su investigación para averiguar si estos cambios de actividad tienen otros efectos, o si tienen alguna relación con alguna patología, como la adicción al juego.

Lo que parece claro es que estos resultados subrayan la importancia de pensar dos veces. «Nuestros resultados remarcan la importancia de tomarnos tiempo a la hora de tomar decisiones importantes», ha propuesto Benjamin Chew, coautor del estudio. «Podrías tomar una decisión distinta si solo esperas unos pocos minutos». Lo mismo puede aplicarse a la hora de escribir cualquier «tuit».