La científica durante la entrevista, este lunes. Fue galardonada por co-descubrir los telómeros y la telomerasa, claves en envejecimiento y cáncer
La científica durante la entrevista, este lunes. Fue galardonada por co-descubrir los telómeros y la telomerasa, claves en envejecimiento y cáncer - Óscar del Pozo
Entrevista

«Si alguien me ofreciera jamón serrano, no le diría que no»

Elizabeth Blackburn, premiada con el Nobel de Medicina en 2009, estudia la relación entre envejecimiento y cáncer y no se alarma por el anuncio de la OMS sobre la carne procesada

MadridActualizado:

Elizabeth Blackburn, premio Nobel de Medicina en 2009 por codescubrir los telómeros y la telomerasa, impartió este lunes una conferencia organizada por la Fundación Fernández-Cruz en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid para hablar acerca de las últimas investigaciones en la lucha contra el cáncer y el envejecimiento. Sus trabajos llevaron a averiguar, por una parte, que los telómeros protegen el ADN, pero que se acortan con la edad: esto promueve que el cuerpo se deteriore y que aparezcan enfermedades. Por otra, ayudó a descubrir que las células tumorales se blindan con unos telómeros «más fuertes» que les permiten vivir de forma indefinida gracias a una enzima llamada telomerasa.

¿Le alarma el anuncio de la OMS sobre la carne procesada?

Hay estudios que sugieren que consumir un exceso de carne se asocia con el riesgo de padecer cáncer de colon y con tener telómeros más cortos -esto favorece el deterioro del organismo y la aparición de enfermedades-, pero en todos ellos el factor clave es si se consume o no un exceso de carne; al final se trata de una cuestión de cantidad y frecuencia. No creo que haya que dejarse llevar por el fanatismo o empezar a prohibir el consumo de carne. Si alguien en este precioso país me ofreciera un poco de jamón serrano, no le diría que no. La carne ofrece un aporte de hierro esencial. Creo que lo importante es seguir una dieta equilibrada y sana.

-Entonces, haciendo una vida sana, ¿cuánto podemos llegar a vivir?

-Por lo que sabemos ahora, unos 120 años. Los telómeros parecen determinar esto en parte, porque las personas más longevas los tienen más largos. Pero hay otros factores, de origen genético, que están programados y que limitan el tiempo de vida. Aún nos falta mucho para saber cuáles son y qué podríamos hacer para aumentar la esperanza de vida. Somos muy complejos. Tenemos millones y millones de células. ¡Es un milagro que vivamos setenta años!

-Pero, al menos, ¿se puede retrasar el envejecimiento?

«Somos muy complejos, tenemos millones de células. ¡Es un milagro que vivamos setenta años!»

-Si uno sigue una vida saludable, sí, definitivamente lo consigue. Además, esto es gratis casi siempre. Basta con no fumar, con hacer ejercicio, con comer de forma sana, y quizá con algo menos obvio, como es tener una actitud mental más resiliente: esto implica ser capaz de sobrellevar el estrés, responder a situaciones difíciles y regular las emociones.

-¿Cómo es posible que la mente influya en el envejecimiento?

Blackburn, en un momento de la entrevista
Blackburn, en un momento de la entrevista- Óscar del Pozo

-La mente y el cuerpo no están separados. Por ejemplo, el cerebro tiene una gran influencia en la fisiología del organismo a través de hormonas. Se sabe que el pesimismo y el estrés provocan cambios muy tangibles en el cuerpo. De hecho, en investigaciones hechas junto con el equipo de la psicóloga Elissa Epel hemos descubierto que las personas que sufren estrés crónico tienden a tener telómeros más cortos, y que más cortos son cuantos más años hayan pasado en esa situación estresante.

-¿La meditación podría ser beneficiosa para los telómeros?

-Aún hemos hecho pocos estudios en este sentido, pero los resultados apuntan en la dirección de que la meditación se relacionaría con una mayor longitud de los telómeros, pero falta mucho que investigar. La buena noticia es que ya sabemos que tiene buenos efectos sobre la mente.

-¿Se podrían modificar los telómeros para retrasar la vejez?

«No creo que haya que dejarse llevar por el fanatismo y prohibir el consumo de carne»

-Sabemos que si en ratones sanos hay menos enzima telomerasa -encargada de mantener los telómeros-aparecen más enfermedades. Cuando se aumenta la cantidad de telomerasa se mejora la situación y se retrasa el envejecimiento, como se ve en los trabajos de María Blasco, en el CNIO. Pero en las personas que viven veinte veces más que los ratones podrían aparecer mutaciones, y esto podría ir mal y provocar la aparición de cáncer. De hecho, si en humanos los niveles de telomerasa se mantienen a unos niveles bajos de forma habitual, será por algo. Hay que investigar más.

-¿Serviría medirse la longitud de los telómeros?

-Algunos pacientes de cáncer tienen unos telómeros más cortos en las células que originan los tumores. Así que, si se cruza este tipo de datos con otros datos clínicos, se puede obtener información muy predictiva. Esto promete mucho, sobre todo cuando se hacen estudios a nivel de población. Pero hay muchas críticas porque es difícil hacer bien los estudios estadísticos necesarios y hay que poner a punto muchos pasos. Pero, cuando pase esta etapa de ignorancia y se calmen los debates tan fieros, la gente se dará cuenta de que medir los telómeros puede ser muy útil.