El Empire State Building preside esta vista aérea de Nueva York. AP

Un proyecto dirigido por Craig Venter revelará los organismos presentes en el aire de Nueva York

Se buscará la huella genética de todo tipo de microbios en 1.400 metros cúbicos de aire que serán filtrados por un detector situado en un edificio de la Gran Manzana

A. AGUIRRE DE CÁRCER/
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MADRID. Un desafío muy singular, el enésimo de su carrera, se ha autoimpuesto el científico que lideró desde el sector privado el desciframiento del genoma humano, que identificó miles de nuevos microorganismos en el mar de los Sargazos y que trabaja en la creación de vida artificial en laboratorio. Al frente del Instituto que lleva su nombre, el investigador Craig Venter acaba de anunciar un proyecto piloto que pretende descubrir la diversidad de microbios que habitan en el aire de las grandes ciudades.

Con un detector situado en la azotea de un edificio de Manhattan, el área más poblada de EE.UU., el equipo de Venter filtrará cada día 1.400 metros cúbicos del denso aire de Nueva York. Esas vaporosas muestras, tanto del aire que corre entre los rascacielos como el del interior de esos edificios, serán examinadas para detectar fragmentos de ADN que contribuirán a identificar los microorganismos presentes.

En condiciones normales, respiramos aire que contiene cientos de bacterias, hongos y virus. Son microorganismos invisibles que, en su gran mayoría, no causan daños, aunque algunos pueden provocar desde alergias moderadas a enfermedades infecciosas, como la gripe. Con el fin de averiguar qué microbios hay en el aire de las ciudades, el proyecto de Venter, llamado «Air Genome Project», intentará caracterizar todos esos microorganismos que se desplazan con las corrientes de aire e identificar sus genes.

El estudio está financiado con 2,5 millones de dólares y sus resultados serán introducidos en un banco de datos de acceso gratuito para el resto de la comunidad científica. Ese archivo tendrá su sede en los Institutos Nacionales de la Salud, que desean aprovechar ese valioso volumen de datos para sus investigaciones sobre la patogenia del asma y otras enfermedades. Es un proyecto que también proporcionará información útil para detectar potenciales sustancias peligrosas en el aire, liberadas por bioterroristas.

Este proyecto usará las mismas técnicas y herramientas empleadas en el desciframiento del genoma humano. Y el sistema de trabajo será muy parecido al empleado por el grupo de Venter cuando se embarcó en el análisis de la biodiversidad microbiana existente en el agua recolectada en el mar de los Sargazos. En ese experimento previo, este equipo de investigadores estadounidenses descubrió 1.800 nuevas especies de microorganismos y más de un millón de nuevos genes.