El fin de la gran ciudad

La peste que creó a los instigadores del asesinato de Hipatia

La epidemia de Cipriano mató al 60 por ciento de la población de la próspera metrópoli y erigió a un grupo que promovió atentados al paganismo y a la célebre pensadora

Actualizado:

En Alejandría apareció un grupo de jóvenes cristianos, al inicio unas decenas, que se ofrecieron para hacer el trabajo de camilleros arriesgando sus vidas para exponerse a una enfermedad contagiosa con elevada mortalidad. Eran los parabolanos.

Los parabolanos se encargaban de asistir y lavar a los enfermos, reconfortar a los moribundos, cerrar los ojos y enterrar a los fallecidos. Su osadía rayaba la locura por lo que fueron calificados como los parabolanos, es decir, los «temerarios».

En momentos de conflicto los parabolanos promovían violentos disturbios para acallar las voces molestas contra obispo, eran violentos alborotadores capaces de intimidar al pueblo alejandrino. A pesar de que no pertenecían a ninguna orden, ni abrazaban votos, disfrutaban de cierta inmunidad dentro de la comunidad cristiana.

Fueron precisamente los parabolanos los que tiempo después destruyeron el templo de Serapis (392 d.C), una de las maravillas arquitectónicas del momento, y sus espléndida biblioteca, y arengaron a las masas que acabaron con la vida de Hipatia (355-415 d.C ), la célebre matemática, filósofa y astrónoma.