Murciélagos ratoneros grises cazan y comen moscas sólo cuando estas copulan - siemers et al.

Los peligros del sexo ruidoso (si eres una mosca)

Estos insectos hacen mucho ruido al copular, por lo que se convierten en un blanco fácil y suculento para los murciélagos

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Sexo y muerte, o abstinencia y vida. Copular dispara el riesgo de depredación de las moscas que viven en zona de murciélagos. Normalmente son demasiado pequeñas y sigilosas para el sistema de ecolocalización del mamífero volador, pero durante el acto sexual producen un ruido que éste puede identificar y situar. La pareja pasa a ser comida.

Un grupo de investigadores del Instituto Max Planck de Ornitología han estudiado durante cuatro años la vida de un establo, «hogar de una colonia de murciélagos y de más moscas de las que se pudo contar». Querían saber en qué condiciones los primeros se comían a las segundas. El resultado fue claro: sólo las devoran cuando éstas copulan.

Ya se sospechaba que el sexo es una actividad de riesgo para especies que viven muy expuestas a sus depredadores. Según el grupo de investigadores responsable de este trabajo —publicado en la revista Current Biology—, sin embargo, este estudio es la primera evidencia empírica de ello. Aun así, sólo un 26% de las moscas que copularon alguna vez fueron sujetos del ataque de los murciélagos.

Los científicos del Max Planck aseguran que es un sonido de las alas de la mosca macho al copular el que alerta a los murciélagos. Para probarlo, tuvieron que descartar otras hipótesis como si era el mayor tamaño —que facilitase su ecolocalización— de la pareja frente al individuo solitario. En ningún caso se atacó a moscas que no copulasen.

Para confirmar definitivamente que era el sonido el responsable de avisar a los murciélagos, los científicos pusieron en el establo un altavoz que lo imitaba. Sólo cuando coincidían todos los aspectos del ruido provocado por las alas de la mosca, el mamífero volador se acercaba a inspeccionar.

Según Stefan Greif, coautor del estudio, es probable que otros insectos se enfrenten al mismo dilema que las moscas. También, que otros depredadores estén dispuestos a aprovechar las uniones sexuales de sus presas para disfrutar de un «dos por uno» en su comida. «Muchos animales no sólo llaman más la atención durante sus relaciones sexuales, sino que además están más distraidos», afirma. La moraleja es clara: «el sexo mata».