Paul Greengard en una imagen tomada en 1987
Paul Greengard en una imagen tomada en 1987 - Universidad Rockefeller

Paul GreengardMuere el Nobel que descubrió cómo sentimos la alegría

El neurocientífico que revolucionó la comprensión de cómo las células cerebrales se comunican entre sí ha muerto a los 93 años de edad

MadridActualizado:

Paul Greengard, uno de los neurocienciólogos más importantes de la historia gracias a su descubrimiento de cómo las células cerebrales se comunican entre sí y que contribuyó a avances importantes en el tratamiento de una amplia gama de enfermedades neurológicas y psiquiátricas -no en vano ganó el Premio Nobel en el año 2000-, ha muerto este 13 de abril a los 93 años. Así lo ha confirmado la Universidad Rockefeller, donde trabajaba desde 1983.

Greengard recibió el Premio Nobel Medicina en el año 2000 junto con el científico sueco Arvid Carlsson y el estadounidense Eric R. Kandel por sus descubrimientos independientes relacionados con las formas en que las células cerebrales transmiten mensajes sobre el movimiento, la memoria y los estados mentales. Sus hallazgos ofrecieron nuevos conocimientos sobre trastornos relacionados con errores en la comunicación celular, como la enfermedad de Parkinson, la esquizofrenia, el trastorno bipolar y la adicción a las drogas.

En contra de los dogmas establecidos

Cuando Greengard comenzó su carrera en la década de 1950, los científicos creían que la transmisión nerviosa era puramente eléctrica, ya que se pensaba que las células nerviosas se comunicaban exclusivamente a través de neurotransmisores que provocaban impulsos eléctricos. Los biólogos que estudiaron el cerebro estaban, por lo tanto, principalmente interesados en las propiedades eléctricas de sus células nerviosas especializadas o neuronas.

En contra de sus colegas, Greengard decidió investigar la bioquímica subyacente a la comunicación neuronal. A lo largo de 15 años, Greengard demostró que este método de señalización alternativo, ahora conocido como transmisión sináptica lenta, es de hecho el medio predominante por el cual las neuronas se comunican entre sí, y lo que le llevó a conseguir el Nobel.

La investigación de Greengard describió cómo las células reaccionan a la dopamina, un importante mensajero químico en el cerebro relacionado con el placer y la recompensa -y, por tanto, nuestros sentimientos alegres-. Su trabajo proporcionó la ciencia que sería la base para muchos fármacos antipsicóticos, que modulan la fuerza de las señales químicas en el cerebro.

«Paul era un científico icónico cuya extraordinaria carrera de siete décadas transformó nuestra comprensión de la neurociencia», ha afirmado en un comunicado Richard P. Lifton, presidente de Rockefeller. «Sus descubrimientos establecieron un nuevo paradigma que requiere la comprensión de la bioquímica de las células nerviosas en lugar de simplemente sus actividades eléctricas. Este trabajo ha tenido un gran impacto. Hoy en día, se reconoce que las anomalías en la señalización entre las neuronas son la base de muchos trastornos neurológicos y psiquiátricos, como la enfermedad de Parkinson, la esquizofrenia, la depresión, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad y el abuso de sustancias», sentencia.

Creó un premio para reconocer a científicas destacadas en biomedicina

Con su esposa, la reconocida escultora Ursula von Rydingsvard, Greengard utilizó todo el dinero ganado por el Premio Nobel para crear un premio para mujeres destacadas en investigación biomédica. Greengard bautizó el galardon en honor a su madre, Pearl Meister Greengard, quien murió al dar a luz. Con este gesto esperaba que aumentara la probabilidad de que las mujeres recibieran su parte justa de los más altos honores en la ciencia.

A Greengard le sobreviven su esposa; hermana Linda Greengard; sus hijos Claude y Leslie Greengard y su hija Ursula von Rydingsvard; y seis nietos: Daniel, Philip y Annie Greengard y Natasha Delfine y Emerson Greeve. La familia ha solicitado que, en lugar de flores, se hagan contribuciones al Premio Pearl Meister Greengard.