Cráneos alargado encontrado en la tumba de Croacia
Cráneos alargado encontrado en la tumba de Croacia - D. Los, Kaducej Ltd

El origen de la extraña costumbre de deformar los cráneos de los niños

Un estudio halla en Croacia las cabezas deformadas más antiguas de las que se tiene constancia en este lugar

MadridActualizado:

La práctica de deformar artificialmente el cráneo de los niños para conseguir formas atípicas es una costumbre que se ha dado en diferentes pueblos muchas veces sin conexión geográfica o temporal. Desde los mayas o los paracas en América, a los aborígenes australianos, estas culturas vendaban las cabezas de sus niños o las aprisionaban entre maderas para conseguir lo que consideraban unas formas «distinguidas» y estéticas, que seguramente marcaban un estatus superior. Pero no hay que irse tan lejos para encontrar ejemplos: entre la Edad Antigua y la Edad Media, donde hoy están Hungría y Croacia, también se han encontrado cráneos deformados indicando que el rito estuvo presente en el viejo continente.

La última prueba de que en el viejo continente también se practicaban estos ritos se halló en 2013, cuando un pozo excavado en el sitio arqueológico Hermanov Vinograd, en la ciudad de Osijek, desveló tres esqueletos varones de entre 12 y 16 años con severa desnutrición. Pero lo que más llamó la atención de los arqueólogos fue que dos de ellos tenían extrañas formas craneales: uno con perfil alargado y oblícuo y, un segundo, con señales de haber sido comprimido en algunas zonas para que se acentuara por otras, como si se le hubiera colocado una especie de «aro» o «visera» sobre la cabeza. Son los únicos cráneos deformados encontrados en la excavación arqueológica hasta la fecha, lo que intrigó aún más a los arqueólogos.

El pozo donde fueron descubiertos los huesos en Croacia
El pozo donde fueron descubiertos los huesos en Croacia - D Los

«La gente de Croacia durante los siglos V y VI pudo haber utilizado las modificaciones craneales para indicar sus afilicaciones culturales», explica el estudio que revela las conclusiones de la investigación de aquel pozo y que acaba de ser publicado en la revista «PLOS ONE». Ron Pinhasi, de la Universidad de Viena, y Mario Novak, del Instituto de Investigación Antropológica en Zagreb, son los responsables del trabajo, y quienes apuntan a que se trataría de los restos más antiguos de cráneos modificados en Croacia de los que se tiene constancia.

Sorpresas en el análisis genético y ¿un ritual?

Aunque el lugar arqueológico se conoce desde el siglo XIX, aún hoy se siguen recuperando piezas. Las del citado estudio se fecharon entre 415 y 560 dC -según la prueba del radiocarbono-, que coinciden con el periodo de las grandes migraciones: el momento en el que se disolvió gradualmente el Imperio romano y se produjo la invasión de los pueblos germánicos (también llamados bárbaros) como los godos, los alamanes, los gépidos o los lombardos. Desde Asia también se introdujeron por esta ruta los hunos. De hecho, el análisis preliminar genético encontró que los dos cuerpos con modificaciones craneales exhibían ancestros muy distintos, uno del Cercano Oriente y el otro del Este de Asia. Además, este último es el primer individuo del período de las grandes migraciones con una ascendencia mayoritaria de Asia Oriental que se encuentra en Europa.

«Estos tres cadáveres fueron enterrados a propósito junto con una gran cantidad de huesos de animales de diferentes taxones y restos de vasijas de cerámica. Puede ser una especie de ritual, aunque no podemos decirlo con certeza», explica a ABC Novak, quien afirma que, aunque hno se puede conocer mucho sobre su estatus social, se desconoce por qué estos tres individuos con estas formaciones craneales fueron sepultados juntos.

Tomografía computarizada del cráneo alargado
Tomografía computarizada del cráneo alargado - M. Cavka, University Hospital Dubrava, Zagreb

Pero en el pozo excavado había más. «La observación más llamativa, basada en el ADN nuclear antiguo, es que estos individuos varían mucho con respecto a sus ancestros genéticos: el individuo sin deformación craneal artificial muestra una ascendencia asociada a Eurasia Occidental; mientras que el chico con la deformación craneal de tipo erecto tiene ascendencia asociada al Cercano Oriente; y el esqueleto con el cráneo alargado tiene ascendencia de Asia Oriental», explica Pinhasi.

Los autores sugieren que las diferentes modificaciones craneales pudieron servir para distinguir a diferentes grupos culturales, ya que hubo muchos pueblos que interactuaron de forma estrecha en el periodo de las grandes migraciones. Es decir, que cada chico fuese de una tribu distinta, que se diferenciase del resto gracias a estas marcas en la cabeza. Sin embargo, el estudio no puede revelar la ascendencia concreta de los cuerpos (si eran hubos, ostrogodos o incluso otra población diferente) ni tampoco si la práctica de modificar los cráneos era una costumbre generalizada o algo puntual o peculiar en estos individuos.

Tomografías del cráneo tipo erecto en el que se pueden observar unas marcas producidas pribablemente por una suerte de «visera» circular que buscaría realzar el centro.
Tomografías del cráneo tipo erecto en el que se pueden observar unas marcas producidas pribablemente por una suerte de «visera» circular que buscaría realzar el centro. - M Kavka

Después de averiguar toda esta información, la última pregunta es obvia: ¿de qué murieron estos adolescentes? «Esa es una pregunta de un millón. Primero pensamos que fueron asesinados, así que buscamos evidencia de violencia en los huesos, pero no encontramos nada», señala Novak. «Obviamente, podrían haber sido asesinados de una manera que no hubiera dejado rastros en los esqueletos (envenenamiento, estrangulamiento, lesiones de tejidos blandos). O bien, podrían haber muerto de algún tipo de enfermedad que los mató tan rápido que no dejó tampoco huella (por ejemplo, peste)», continúa. La pregunta sigue, por tanto, en el aire.

Otros casos anteriores

No es la primera vez que se hallan restos de esta práctica en Europa. En marzo de 2018 otro estudio realizado por investigadores de Alemania, Suiza, Inglaterra y Estados Unidos analizaron el ADN de 41 individuos de diferentes sitios arqueológicos de la actual Baviera, en el sureste de Alemania, que fueron enterrados a finales del siglo V o comienzos del siglo VI d.C. Entre ellos, varias mujeres mostraban modificaciones en el cráneo, seguramente por motivos estéticos. «El pueblo de los bávaros es menos conocido que otros grupos de la época, pero en este periodo posee una característica arqueológica: la presencia de esqueletos con cráneos artificialmente deformados o alargados», explicaban los autores en el estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.

Siglos después, esta práctica sigue encerrando misterios para la ciencia.