El viaje a Venus que lanzó a EE.UU. al espacio
Recreación artística de la nave Mariner II - nasa

El viaje a Venus que lanzó a EE.UU. al espacio

La NASA celebra hoy 50 años de exploración espacial

madrid Actualizado:

«Anoche, alrededor de las nueve, el «Mariner II» pasó a una distancia de treinta y dos mil kilómetros ante la cara iluminada de Venus, encontrándose en las mejores condiciones para obtener y transmitir datos que pudieran ser de reveladora importancia». Así contaba ABC el 15 de diciembre de 1962 el inicio de la exploración espacial de la NASA del que hoy se cumplen 50 años.

La segunda nave espacial del programa Mariner iba a estudiar por primera vez con éxito un planeta desde el espacio y el periódico, consciente de la repercusión futura que tendría la exploración espacial, dedicaba su portada al acontecimiento científico. José María Massip relataba en una crónica enviada por «telex» que Washington era «una capital alegre y esperanzada -aunque no confiada- en cuanto a su propio futuro y al futuro del mundo». Eran los años de la Guerra Fría y Estados Unidos acababa de atravesar por la crisis de los misiles de Cuba. La llegada del satélite americano a Venus, a unos 58 millones de kilómetros de la Tierra suponía para muchos una prueba más de que la corriente del futuro trabajaba a favor del mundo occidental. Estados Unidos lograba hacerse un hueco en el espacio, tras cinco años de éxitos de la Unión Soviética.

Lanzado desde Cabo Cañaveral, «el puerto de Palos de la electrónica de 1962», el Mariner II enviaba señales tras 109 días de vuelo, que se recibían con claridad en la estación de Goldstone (California). «Parece que los instrumentos a bordo de la nave espacial han funcionado normalmente, según ha indicado un portavoz de la NASA media hora después de haber sido divisado el misterioso planeta envuelto en vapores», recogía ABC.

La primera de las diez naves del programa Mariner había sufrido un error en el vuelo. El éxito llegó con la «Mariner II». La misión constituyó «uno de los mayores logros del laboratorio en toda su historia», según Charles Elachi, el director del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA que construyó los aparatos en Pasadena (California) con un exigente calendario. JPL tuvo listas tres sondas -dos para volar a Venus y una de repuesto-- en menos de un año.

Las piedras del camino

Llegar a Venus no fue fácil, según recuerda la NASA. La Unión Soviética había fracasado en varias ocasiones en 1961. El «Mariner I» no tuvo mejor suerte que las sondas rusas. Empezó a colear poco después de su lanzamiento por lo que hubo que hubo que pulsar el botón para su autodestrucción cuatro minutos y 53 segundos después de su lanzamiento.

El «Mariner 2», lanzado el 27 de agosto de 1962, comenzó a rodar poco después del despegue, sin responder a las órdenes de orientación. Un minuto después, en una serie de «pequeños milagros» como los llama la NASA, el cortocircuito que había causado el problema se solucionó.

En su camino a Venus, los problemas continuaron. Un panel solar dejó de funcionar dos veces y un sensor diseñado para localizar la Tierra se estropeó. La temperatura en la nave se incrementaba además de forma alarmante a medida que se acercaba al planeta.

Un planeta ya no tan desconocido

El 14 de diciembre de 1962, el Mariner 2 se situó a 34.675 kilómetros de Venus, desde donde obtuvo datos «significativos» sobre la atmósfera del planeta, su campo magnético, su entorno de partículas cargadas y su masa, que fueron posteriormente interpretados.

La misión permitió conocer el lento movimiento de rotación retrógrada de Venus y estudiar la temperatura superficial y las altas presiones en su superficie. Se detectó el predominio del dióxido de carbono en su atmósfera, no detectó ningún campo magnético e hizo llegar importantes datos sobre la masa del planeta, según explica la NASA.

Como afirmó el director del proyecto Mariner, Jack James, antes de su muerte en 2001, «habrá otras misiones a Venus, pero nunca habrá otra primera misión a Venus».

A ésta le siguieron otras seis misiones Mariner con éxito a Venus, Marte y Mercurio y en las décadas siguientes, la NASA ha enviado naves espaciales a todos los planetas, así como a cometas, asteroides y otros mundos desconocidos en nuestro sistema solar.