La música del genoma

Un equipo de microbiólogos y músicos ha traducido al lenguaje musical la secuencia de unidades de diversos genes de hongos, bacterias y seres humanos para crear diez composiciones musicales, que serán editadas el próximo mes de febrero en nuestro país. Es el resultado de un hermoso acercamiento de la genética a la música, que aúna rigor científico y creatividad artística

A. AGUIRRE DE CÁRCER
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Siglos después de que Juan Sebastián Bach asignara una nota musical a cada letra de su apellido para componer «Temas con variaciones», un equipo de microbiólogos y músicos ha traducido la secuencia de unidades de diez genes al lenguaje musical. El fruto de este acercamiento de la ciencia a la música son diez composiciones que aparecerán en febrero en un CD después de muchos meses de duro trabajo, impulsado por la investigadora Aurora Sánchez Sousa, jefe de Sección de la Unidad de Micología en el Servicio de Microbiología del Hospital Ramón y Cajal, con la estrecha colaboración del jefe de ese Servicio, el doctor Fernando Baquero y el músico profesional Richard Krull.

Sánchez Sousa, titulada en la carrera de piano por el Real Conservatorio de Madrid, explicó a ABC que la idea de acometer una representación sonora del genoma surgió un día en su laboratorio mientras observaba secuencias genéticas del hongo Candida albicans. Esta asociación mental no es del todo sorprendente porque la semejanza entre la genética y la música es mucho mayor de lo que parece a primera vista. El genoma de los seres vivos está compuesto por una larga molécula de ácido desoxirribonucleico, compuesta por una sucesión encadenada de unidades más pequeñas llamadas nucleótidos. Cada nucleótido está compuesto por una molécula de azúcar, una de fosfato y una base nitrogenada, que pueden ser de cuatro tipos representados por las iniciales AGTC: adenina, guanina, timina y citosina.

La partitura genética

Según Aurora Sánchez Sousa, «el resultado ha sido una creación musical de diez temas, que pasando por diferentes estilos, transmiten sentimientos. La tristeza, la relajación y, sobre todo, la esperanza tienen espacio en este disco sobre el genoma». Por ejemplo, el gen «Protease nexin», implicado en la enfermedad de Alzheimer, recuerda a la banda sonora de una película. Otros, por el contrario, suenan con la armoniosa cadencia de un vals.

En marzo de 2001, esta pianista y microbióloga presentó los cinco primeros temas en el Instituto Pasteur de París, durante un acto de homenaje póstumo al profesor Edouard Drohuet. Posteriormente fue editado un CD con siete composiciones, que circuló exclusivamente en medios científicos. La edición de esta obra sobre la música del genoma, cuyos beneficios se destinarán parcialmente a los niños de Tucumán (Argentina), está prevista para mediados del próximo mes de febrero e incluirá las diez piezas compuestas.