El análisis ornitológico del equipo reclasificó a un colibrí previamente identificado como un ermitaño
El análisis ornitológico del equipo reclasificó a un colibrí previamente identificado como un ermitaño - Masaki Eda

Las misteriosas aves de las líneas de Nasca no son lo que se creía

Ornitólogos identifican los gigantescos pájaros trazados en el terreno como especies exóticas de otro territorio

MadridActualizado:

Los monumentales geoglifos conocidos como las Líneas de Nasca trazados hace unos 2.000 años en las llanuras desérticas del sur de Perú son uno de esos grandes misterios sin resolver. Sobre ellas se han elaborado las más diversas explicaciones y teorías, incluida la fantasía de que fueron realizadas por extraterrestres. Entre las gigantescas figuras sobre el terreno también hay algunas aves, pero no son las que creíamos. Un grupo de ornitólogos ha vuelto a identificarlas y parecen ser exóticas para la región. El estudio, publicado en la revista «Journal of Archaeological Science: Reports», puede ayudar a entender por qué esa gente eligió esos motivos y qué querían decir con ello.

Las líneas y los geoglifos de Nasca y Palpa están ubicados a unos 400 kilómetros al sur de Lima, forman parte del Patrimonio Mundial y cubren un área de unos 450 kilómetros cuadrados. Fueron trazados en el suelo entre 400 a.C. y 1000 a.C. por personas pre-incas, e incluyen líneas, diseños geométricos y dibujos de animales y plantas. La mayoría de estos grabados son tan grandes que se ven mejor en fotografías aéreas. Identificar lo que representan es un primer paso esencial para desentrañar el misterio esencial de por qué se dibujaron.

Debido a su pico largo y delgado, patas cortas, tres dedos en la misma dirección y cola larga con una sección central alargada, el colibrí previamente identificado ha sido reclasificado como un ermitaño. En Perú, las colas largas y puntiagudas solo aparecen en ermitaños, mientras que las colas de los colibríes típicos tienen forma de horquilla o abanico
Debido a su pico largo y delgado, patas cortas, tres dedos en la misma dirección y cola larga con una sección central alargada, el colibrí previamente identificado ha sido reclasificado como un ermitaño. En Perú, las colas largas y puntiagudas solo aparecen en ermitaños, mientras que las colas de los colibríes típicos tienen forma de horquilla o abanico - Eda M., Yamasaki T., Sakai M. Journal of Archaeological Science: Reports

Masaki Eda, del Museo de la Universidad de Hokkaido; Takeshi Yamasaki, del Instituto de Ornitología de Yamashina, y Masato Sakai, de la Universidad de Yamagata en Japón aplicaron un enfoque ornitológico para identificar los 16 geoglifos de aves entre más de 2.000 dibujos presentes en el área. «Hasta ahora, las aves en estos dibujos han sido identificadas en base a impresiones generales o unos pocos rasgos morfológicos presentes en cada figura. Observamos de cerca las formas y tamaños relativos de los picos, cabezas, cuellos, cuerpos, alas, patas y colas de las aves. Y los comparamos con los de las aves modernas en el Perú», dice Eda.

Como resultado de este enfoque, reclasificaron a un colibrí previamente identificado como un ermitaño; y a un pájaro guano y a otro pájaro previamente no identificado como pelícanos. Otros dibujos de aves que se cree que son cóndores o flamencos no tenían las características esenciales para validar tales identificaciones, pero eran demasiado inconsistentes con las aves peruanas modernas como para justificar una nueva clasificación.

Pelícanos de la costa

Aunque las aves identificadas existen en Perú, se encuentran en otras partes del país que no son los lugares donde se hicieron los dibujos. Los ermitaños, por ejemplo, habitan los bosques de las laderas orientales de los Andes y en el norte cerca de Ecuador. Los pelícanos viven a lo largo de la costa.

«Las gentes de Nasca que dibujaron las imágenes pudieron haber visto pelícanos mientras recolectaban comida en la costa. Nuestros hallazgos muestran que dibujaron aves exóticas, no aves locales, y esto podría darnos una pista de por qué las dibujaron en primer lugar», explica Eda.

Según los investigadores, comparaciones adicionales con aves dibujadas en cerámica en la misma época y con restos de otras excavadas en las ruinas de Nasca podrían ayudar a identificar más geoglifos.