Fotis Kafatos, director del Laboratorio Europeo de Biología Molecular, tras una maqueta del mosquito «Anopheles gambiae», explicó ayer en Londres elalcance de este hito de la investigación biomédica conseguido por un consorcio internacional de científicos

Más de 150 investigadores descifran el código genético del parásito de la malaria

JOSÉ MARÍA FERNÁNDEZ-RÚA
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MADRID. Tras la secuenciación del genoma humano, ayer se produjo otro hito biomédico protagonizado por un consorcio internacional de investigadores que ha logrado descifrar el código genético del «Plasmodium falciparum», agente causal, y del «Anopheles gambiae», mosquito trasmisor de la malaria.

Este importante descubrimiento abre las puertas para la consecución de vacunas de DNA altamente eficaces y, al mismo tiempo, la posibilidad de encontrar medicamentos para combatir esta plaga que afecta a centenares de millones de personas en todo el mundo. Un dato relevante desde el punto de vista del tratamiento terapéutico, es que de los 1.223 medicamentos que se aprobaron entre 1975 y 1996, sólo tres eran drogas antimalaria.

El desciframiento de los genomas del «Plasmodium falciparum» y del «Anopheles gambiae», así como el del parásito que causa esta enfermedad en ratas salvajes africanas -el «P. yoelii yoelii»- se publican hoy en «Nature» y mañana en «Science». Concretamente, el genoma del «Plasmodium falciparum» tiene veinticuatro millones de pares de bases de DNA, distribuidos en catorce cromosomas y codifican cerca de cinco mil trescientos genes. Según Malcolm Gadner, investigador principal de este proyecto que inició en 1996, el análisis de su genoma revela muchas de la rutas metabólicas del parásito: los procesos en los que produce energía y los componentes necesarios para sobrevivir. Entre el material genético analizado figura una muestra del parásito que infectó a una niña holandesa de diez años, que enfermó de malaria en el aeropuerto de Amsterdam en 1979.

Otros investigadores que han colaborado en este estudio, como Neil Hall, subrayaron las dificultades que han tenido durante todos estos años de trabajo. «Parte del ácido desoxirribonucléico era muy inestable; esto quiere decir que algunas zonas se destruían cuando tratábamos de analizarlas y algunos cromosomas eran muy difíciles de separar», destacó.

Todos los científicos que han participado a lo largo del día de ayer en conferencias de prensa, en Estados Unidos e Inglaterra, han coincidido en señalar que, por primera vez, disponen de la información genética necesaria para comprender cómo actúa el parásito en su proceso infeccioso en el organismo humano. Además, de las cuatro especies que existen del «Plasmodium» y que afectan al ser humano -«P. vivax», «P. ovale», «P. malarie» y «P. falciparum»- la más letal para el hombre es de la que se ha conseguido secuenciar su genoma.

Los científicos han aprendido de la secuencia del genoma humano que la complejidad biológica no depende del número de genes, sino de las proteínas. El aserto de que un gen codifica una proteína ya no es correcto. Un gen puede codificar varias proteínas, por lo que la labor de estudio es mucho más compleja.

Dos españoles en el proyecto

Este importante proyecto científico, que ya ha culminado su primera fase, ha supuesto una inversión de unos treinta millones de euros y la participación de unos ciento cincuenta científicos de diversos centros de investigación y Universidades de varios países.

Entre ellos, destacan el Instituto de Investigación Genómica y el Centro de Tecnología del Genoma, de Estados Unidos; Instituto Wellcome Trust Sanger, de Gran Bretaña; las Universidades de Stanford, Pennsylvania, Oxford y Melbourne, así como la compañía Celera Genomics, fundada por Craig Venter.

También hay que subrayar que, al igual que en el proyecto genoma humano, dos investigadorse españoles han participado en este evento científico. José Francisco Abril y Roderic Guigó, del Grupo de Investigaciones de Informática Biomédica (GRIB), constituido por el Instituto Municipal de Investigaciones Médicas y la Universidad Pompeu Fabra, de Barcelona, han participado en la fase de visualización y anotación del genoma del mosquito.

«Nuestra colaboración se ha centrado en la etapa final de anotación, que es la visualización de todo el conjunto de genes y toda la información donde se sintetizan los datos en un mapa, en la cartografía de este nuevo genoma», dijo Francisco Abril a Efe.

Los dos diseñaron el programa informático conocido por las siglas «GFF2PS», en la fase final de la secuenciación del genoma humano y el de la mosca «Drosophila melanogaster» para el equipo de Craig Venter.

Estos expertos en informática tuvieron igualmente un papel destacado en la secuencia del cromosoma 2 de la ameba «Dictyostelium discoideum». En la actualidad analizan una serie de trabajos de secuenciado genético de un pez de la familia del pez globo.