Las manzanas silvestres en las montañas Tien Shan representan la principal población ancestral de la manzana moderna. Estos árboles fueron los antepasados de los que la gente comenzó a cultivar y difundir a lo largo de la Ruta de la Seda
Las manzanas silvestres en las montañas Tien Shan representan la principal población ancestral de la manzana moderna. Estos árboles fueron los antepasados de los que la gente comenzó a cultivar y difundir a lo largo de la Ruta de la Seda - Martin R. Stuchtey

ManzanasEl exótico origen de la fruta más humilde del mundo

Las manzanas modernas surgieron por la hibridación de cuatro especies silvestres en la Ruta de la Seda

MadridActualizado:

La manzana es, sin duda, la fruta más popular del mundo. Se cultiva en ambientes templados en todo el planeta y su historia está profundamente entrelazada con la de la humanidad. Tanto es así que fue una manzana, según los escritos bíblicos, la que tentó a Eva provocando nuestra expulsión del paraíso. Sin embargo, cómo surgieron las variedades que hoy conocemos no está claro. Robert N. Spengler, del Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana (Alemania), apunta en su libro «Fruit from the Sands» (University of California Press) dos momentos clave que han hecho de las manzanas las reinas de nuestros fruteros: la existencia de la megafauna que esparció las semillas de los frutos de buen tamaño y las transacciones comerciales de la Ruta de la Seda.

Los árboles frutales no parecen haber seguido el mismo camino hacia la domesticación que otros cultivos mejor comprendidos, como los cereales o las leguminosas. Las frutas carnosas dulces evolucionaron para atraer a los animales, que las comen y esparcen sus semillas. Por ejemplo, muchas plantas de la familia de las manzanas (Rosaceae) tienen frutas pequeñas, como las cerezas o las frambuesas, que son fácilmente tragadas por los pájaros. Sin embargo, otros árboles de la misma familia, como las manzanas, las peras, el membrillo y los melocotones, son un bocado demasiado grande para los pájaros. La evidencia genética y fósil demuestra que estos frutos hermosos evolucionaron varios millones de años antes de que los humanos comenzaran a cultivarlos. Entonces, ¿a quién debían atraer?

Los investigadores creen que las frutas de buen tamaño son una adaptación evolutiva para atraer a animales grandes que pueden comerlas sin problemas y esparcir las semillas. Hoy en día, esa labor la hacen mamíferos como los osos y los caballos. Antes del final de la última Edad de Hielo, había muchos más mamíferos grandes en el paisaje europeo, como caballos salvajes y ciervos gigantes. Cuando muchos de estos animales se extinguieron, la dispersión de las semillas de estos frutos fue menor y se restringieron a las zonas de refugio glaciar de la Edad de Hielo.

En las montañas de Kazajistán

Esta mujer en el bazar de Bukhara vende una variedad de pequeñas manzanas amarillas dulces que cultiva localmente en Uzbekistán. Algunas de las frutas que se venden en estos mercados recorren grandes distancias, de forma similar a como lo harían durante la Ruta de la Seda
Esta mujer en el bazar de Bukhara vende una variedad de pequeñas manzanas amarillas dulces que cultiva localmente en Uzbekistán. Algunas de las frutas que se venden en estos mercados recorren grandes distancias, de forma similar a como lo harían durante la Ruta de la Seda - Robert Spengler

Y aquí es donde entramos en juego. Las poblaciones de manzanos silvestres quedaron aisladas hasta que los humanos comenzaron a mover las frutas a través de Eurasia, en particular a lo largo de la Ruta de la Seda, la red de comercio más grande del mundo antiguo que unía los extremos dispares del vasto supercontinente euroasiático y, al hacerlo, conectaba los centros imperiales del este y suroeste de Asia. Varios estudios genéticos recientes han demostrado que la manzana moderna es un híbrido de al menos cuatro poblaciones silvestres, una mezcla que se produjo en el corazón de las antiguas rutas comerciales en las montañas Tien Shan de Kazajistán. De esta forma surgieron las grandes frutas rojas dulces que hoy compramos en cualquier supermercado.

Una vez que los humanos volvieron a poner en contacto estos linajes de árboles, las abejas y otros polinizadores hicieron el resto del trabajo. La descendencia híbrida tuvo frutos más grandes, un resultado común de la hibridación. Los humanos se fijaron en los árboles frutales más grandes y fijaron este rasgo a través de injertos y plantando esquejes de los ejemplares más favorecidos. Por lo tanto, las manzanas que conocemos hoy en día se desarrollaron principalmente a través de la hibridación y el injerto. Según Spengler, este proceso puede haber sido relativamente rápido y algunas partes probablemente no fueron intencionales. Un largo recorrido para la fruta que hoy nos parece de lo más común.