Icarus es la estrella individual más lejana jamás vista. Solo es visible porque está siendo ampliada por la gravedad de un cúmulo de galaxias masivo, ubicado a unos 5.000 millones de años luz de la Tierra (izquierda). Los paneles de la derecha muestran la vista en 2011, sin Icarus visible, en comparación con el brillo de la estrella en 2016
Icarus es la estrella individual más lejana jamás vista. Solo es visible porque está siendo ampliada por la gravedad de un cúmulo de galaxias masivo, ubicado a unos 5.000 millones de años luz de la Tierra (izquierda). Los paneles de la derecha muestran la vista en 2011, sin Icarus visible, en comparación con el brillo de la estrella en 2016 - NASA, ESA y P. Kelly, Universidad de Minnesota

El Hubble descubre la estrella más lejana jamás observada

Denominada Icarus, se encuentra a 14.400 millones de años luz de la Tierra y existió cuando el Universo era todavía joven

MadridActualizado:

Los seres humanos somos tan pequeños y existimos desde hace tan poco tiempo que nos resulta muy difícil imaginar las dimensiones de las escalas cósmicas. Por ejemplo, la ubicación en el espacio y el tiempo de esta estrella, la más lejana jamás descubierta de manera individual, que ha sido localizada por el fantástico telescopio Hubble a 14.400 millones de años luz de la Tierra. La estrella, una gigante azul bautizada Icarus, existió solo 4.400 millones de años después del Big Bang, cuando el Universo que conocemos era aún joven y tenía apenas una tercera parte de su edad actual. El hallazgo se publica en varios artículos de la revista «Nature Astronomy» y «The Astrophysical Journal» y ha sido realizado por un equipo internacional con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Cada cierto tiempo, los astrónomos son capaces de mover un poco más allá las fronteras conocidas del Cosmos. Ya habían visto galaxias mucho más distantes, visibles porque destacan con el brillo de miles de millones de estrellas individuales. Y una supernova, a menudo más luminosa que la galaxia en la que se encuentra, también puede ser vista en todo el Universo. Sin embargo, más allá de una distancia de aproximadamente 100 millones de años luz, era imposible distinguir la estrellas individualmente.

Pero en abril de 2016, científicos que realizaban observaciones con el Hubble para detectar la explosión de una supernova llamada Refsdal se encontraron con una sorpresa. Inesperadamente, una fuente de luz desconocida se iluminaba en la misma galaxia. Habían dado con Icarus y el telescopio podía apuntarse otro tanto. El hallazgo fue posible gracias al llamado efecto lente gravitacional, que puede hacer visibles objetos oscuros y lejanos en el Universo como si se tratara de una lupa gigantesca. En este caso, el fenómeno estaba producido por un cúmulo de galaxias con una masa 1.000 veces la del Sol que amplificó la luz de Icarus más de 2.000 veces.

Icarus está al menos 100 veces más lejos que la siguiente estrella individual que se puede estudiar, excepto por las explosiones de supernova. Los astrónomos han concluido que es una estrella de tipo B o gigante, muy luminosa y de color azul. Su superficie tiene una temperatura entre los 11.000 y los 14.000 °C, es decir, dos veces más caliente que nuestro Sol.

Agujeros negros

Pero no fue hasta octubre de 2016 que los científicos lograron obtener una segunda imagen de Icarus. «Nos sorprendió no conseguirla con anterioridad», apunta José Diego, investigador del Instituto de Física de Cantabria (centro mixto del CSIC y la Universidad de Cantabria). «Asumimos que la luz de la segunda imagen ha sido desviada durante mucho tiempo por otro objeto masivo, otra estrella o quizás un agujero negro, localizado exactamente entre nosotros y Icarus, básicamente ocultándonos la imagen. No vemos ese objeto masivo porque no emite luz o emite muy poca pero afecta a la luz de la estrella por el efecto lente. Solo cuando esta estrella se desplazó ligeramente respecto al objeto masivo se hizo visible de nuevo», explica.

Para los astrónomos, por tanto, el descubrimiento de esta estrella permite reunir nuevos conocimientos sobre la presencia de agujeros negros o estrellas de neutrones en los cúmulos de la galaxias, cuyo número es una incógnita hasta la fecha. El equipo también utilizó la estrella para rechazar una teoría de la materia oscura, que dice que buena parte de la misma está formada por agujeros negros primordiales, con alrededor de 30 veces la masa del Sol. Además, predice que Icarus se ampliará muchas veces en la próxima década a medida que las estrellas se muevan, tal vez aumentando su brillo hasta 10.000 veces.